Jorge Eduardo Arellano
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Hace algunos días miré por un canal de televisión de cobertura nacional, la entrevista que un periodista hiciera a la señora Rosario Murillo de Ortega, quien es primera Dama de la República; Secretaria de Comunicación Social de la Presidencia de República; Presidenta Ejecutiva del Consejo de Planificación Económica Social (Conpes) y Presidenta de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), la declaración giró sobre los polémicos viajes Presidenciales, en los cuales han sido vistos viajando como parte de la comitiva Presidencial a hijos del gobernante, así como personas señaladas de ser novios de hijas de la familia Ortega-Murillo. La entrevistada contestó (no sé si con sinceridad o por desconocimiento de la ley), que sus hijos y novios viajeros lo hacen en su calidad de funcionarios públicos, ya que tienen funciones dentro del gobierno. La primera impresión que tuve fue sorpresa y consternación, y pensé que al día siguiente los medios de comunicación social, atacarían al gobierno de practicar un NEPOTISMO en su máxima potencia, lo que efectivamente así ocurrió.

El nepotismo es la preferencia que algunos gobernantes o funcionarios públicos tienen para dar gracias o empleo público a familiares. En países donde se practica la meritocracia su uso es generalmente negativo y se considera corrupción, mientras que países más pequeños (como Nicaragua), y donde las relaciones personales son más estrechas es un factor clave para la designación de cargos de confianza. Un ejemplo de nepotismo sería que el encargado de recursos humanos (contratador) en una empresa o incluso el empresario contrata a su pariente en lugar de alguien más calificado sólo por el hecho de ser familia. Algunos biólogos han sugerido que el nepotismo es completamente instintivo.

En el imperio Romano, en tiempos de la República hubo un caso destacado de Pompeyo y su yerno Mételo Escipion. Pompeyo legó a Escipion dos legiones aunque Escipion mostraba una gran ineptitud en ámbitos militares. El caso fue denunciado en el senado por Marco Antonio que era un tribuno de la plebe domesticado por César pero no se pudo hacer nada debido a que el Senado en esos momentos estaba dominado por los boni. En la Iglesia Católica, en la edad media, algunos Papas y obispos criaban sus hijos ilegítimos como “sobrinos” y le daban preferencia. Varios papas son conocidos por haber elevado a sus parientes a ser cardenales de la iglesia. Tales técnicas se usaban a menudo como una forma de continuar la dinastía papal. Así, el Papa Calixto III, de la familia Borja, convirtió a dos de sus sobrinos en cardenales; uno de los cuales, Rodrigo, usó esta posición para finalmente llegar a ser pontífice (Alejandro VI). El mismo Alejandro VI promovió al joven Alejandro Farnesio, hermano de su amante Julia Farnesio, como cardenal; que llegaría a ser Papa con el nombre de Pablo III. Pablo III también practicó el nepotismo al promover a sus dos sobrinos (de catorce y dieciséis años). La Práctica del nepotismo finalmente acabó cuando el Papa Inocencio XII prohibió en 1692 el dar cualquiera hacienda, oficio o ingreso a un pariente con la excepción si éste de verdad está calificado para ser de hecho cardenal como máximo.

Nuestra Constitución Política en el arto. 130 en el párrafo 7mo, literalmente reza: “En todos los Poderes del Estado y sus dependencias, así como en las instituciones creadas en esta Constitución, no se podrá hacer recaer nombramientos en personas que tengan parentesco cercano, con la autoridad que hace el nombramiento y, en su caso con la persona de donde hubiere emanado esta autoridad. Para los nombramientos de los funcionarios principales regirá la prohibición del cuarto grado de consaguinidad y segundo de afinidad. La ley regulará esta materia”.

La Ley No. 438, conocida como Ley de Probidad de los Servidores Públicos, en el arto. 8, inciso c) textualmente dispone: “En todos los Poderes e instituciones del Estado y sus dependencias, no se podrá hacer recaer nombramiento en personas que tengan parentesco dentro del cuarto grado de consaguinidad y segundo de afinidad con la autoridad que hace el nombramiento, y en su caso con la persona de donde hubiere emanado esta autoridad. Esta prohibición no comprende los nombramientos que correspondan al cumplimiento de la Ley de Servicio Civil y de la Carrera Administrativa, la carrera docente, de carrera judicial, de carrera de servicio Exterior y demás leyes similares que se dictaren”. El órgano administrador de la Ley 438, es la Contraloría General de la República, lo anterior así lo dispone el arto. 4.

El nepotismo en Nicaragua ha sido y es una práctica común y corriente en nuestra historia. En la época de la dictadura Somocista, el ejemplo clásico se tuvo cuando el fundador de la dinastía Anastasio Somoza García, siendo Jefe Director de la Guardia Somocista, nombró como Jefe de la Plaza de León a su hijo el Coronel Anastasio Somoza Debayle. Igual hizo con su otro hijo Luis Somoza, a quien nombró en importantes cargos de gobierno. En los gobiernos de Arnoldo Alemán y de Enrique Bolaños, el nepotismo se puso de manifiesto, en donde el primero nombró a sus hermanos a diferentes cargos públicos, mientras que el segundo nombró a su nieta y otros parientes en diferentes cargo públicos, Ministerio de Relaciones Exteriores etc. Actualmente el nepotismo se encuentra de moda en todas las instituciones del Estado. Por ejemplo en el Poder Judicial, es de sobra conocido que en la Corte Suprema de Justicia, casi todos los funcionarios que laboran en esa dependencia entre sí, son hermanos, primos, cuñados, etc., de determinado magistrado, aun éstos tienen hijos trabajando en Registros de la Propiedad y en otras dependencias de dicho poder. Hay Juzgados donde el Juez, la secretaria, el alguacil, tienen vínculos de consaguinidad y afinidad y trabajan como que si no pasa nada.

Por esta situación no extraña a nadie los altos niveles de corrupción que existen en todos los Poderes del Estado, sin embargo, la Contraloría General de la República, ente encargado de velar y supervisar por la probidad de los funcionarios públicos, teniendo conocimiento de esta práctica de corrupción que existe en el Estado, por la práctica del nepotismo, hasta la fecha no se ha dispuesto aplicar lo que establece la Constitución Política y la Ley No. 438, el silencio cómplice de los Contralores, ha permitido que el fenómeno del nepotismo tenga niveles alarmantes y graves en cuanto al manejo de los recursos del Estado, ya que donde hay nepotismo definitivamente también hay corrupción. Mientras no se erradique de un solo tajo el nepotismo del Estado, la corrupción seguirá campeando en nuestro país, en perjuicio de todos los nicaragüenses sin distinción alguna.

*Abogado y Notario Público