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El ascenso a la presidencia de Anastasio Somoza Debayle sirvió para catalizar el comportamiento político de los estudiantes de la UCA. Las recriminaciones sobre su origen espurio empezaron a revertirse debido a la actitud de sus alumnos. Durante su primer congreso en 1963, contrariando los deseos de su patronato económico, fundaron el Centro Estudiantil de la Universidad Centroamericana (Ceuuca), con un lema explosivo: “A la liberación por la revolución”. Entre las resoluciones expresaban “luchar por rescatar a las clases explotadas y oprimidas de las garras de la oligarquía y el capitalismo”. También sostuvieron que el estudiantado de la UCA debía asumir “una posición de vanguardia social, presentando al respecto una actitud agresiva e irrevocable”.

Como establece Sergio Ramírez en la biografía que escribió sobre Mariano Fiallos Gil, (Editorial Universitaria UNAN-León, Segunda Edición, 1997), las dudas sobre el comportamiento de la UCA tienen su origen en la incidencia de la familia Somoza en su fundación. Igualmente obedeció a los vínculos del sector capitalista con los representantes más importantes de la Compañía de Jesús; “y la tradicional tendencia de estos sectores a crear instituciones de enseñanza privada exclusivos, que indirectamente pudieran servir también a otros jóvenes, por medio de programas de becas; pero fundamentalmente un centro donde educar a sus hijos, sin tener que enviarlos a los Estados Unidos. Para otros, entre ellos los intelectuales católicos, era un acto de preocupación cultural, que a la larga les resultó fallido”. (P. 227). Tan es así que Sergio Ramírez dictó la Lección Inaugural de la UCA en el año 2008.

Después de la expulsión de Casimiro Sotelo en 1966, la UCA no volvió a ser la misma. Somoza Debayle asumió la presidencia quince días después de la matanza del 22 de enero de 1967. La intervención de los estudiantes de la UCA durante la masacre ejecutada por la Guardia Nacional, tornó evidente que las pretensiones de evitar su involucramiento en las luchas políticas habían salido de mano de las autoridades universitarias. Cuatro meses después de su intervención en el Estadio, sus líderes demandaron a los militares deponer a los Somoza del poder. En esta actividad política participó en pleno la directiva del Ceuuca, encabezada por Dionisio Marenco. Una fotografía histórica registra a Julián Roque, David y René Tejada Peralta, los tres estudiantes de la UCA, a Manolo Morales Peralta, un profesor prestigioso y Danilo Aguirre Solís, egresado de la primera promoción de Derecho, durante un receso de esta jornada política.

Somoza Debayle asumió el poder rompiendo con la vieja guardia del Partido Liberal Nacionalista (PLN). Convocó a un grupo de tecnócratas, una medida similar a la emprendida por el fundador de la dinastía, quien se apoyó en nuevas figuras para no responder a la antigua dirigencia del liberalismo. A los recién desembarcados en la política, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, los bautizó como los “minifaldas”. Para enfrentar la creciente beligerancia estudiantil y ante el rechazo manifiesto contra la Juventud Somocista en las aulas universitarias, la nueva dirigencia somocista creó el Frente Estudiantil Liberal, (FEL). El horizonte quedó despejado para el General Somoza Debayle con la muerte de su hermano Luis, el 13 de abril de 1967, quien presidía al viejo clan liberal, uno de cuyos integrantes era Ramiro Sacasa Guerrero, quien fue echado de su cargo de Ministro de Educación, durante los cambios de autoridades realizadas por Somoza Debayle en enero de 1969.

Ese mismo año (1969) Carlos Fonseca Amador, figura cimera del sandinismo, cayó preso durante una redada en Costa Rica. Para entonces los sandinistas habían decidido romper con toda salida legal, reforzando la lucha armada como única alternativa para librar a Nicaragua del somocismo. Entre quienes participan en la liberación de Fonseca Amador, está Carlos Agüero Echeverría, estudiante universitario de la UCA. Para reivindicar la figura de Julio Buitrago, quien había sido estudiante de Ciencias Jurídicas de la UCA, el Comando Guerrillero lleva su nombre. La jefatura la asume Humberto Ortega Saavedra, también participaron Germán Pomares, El Danto, Fabián Rodríguez, Rufo Marín, Plutarco Hernández, Julián Roque y Roger Vázquez. En el intercambio de fuego resultó herido Humberto Ortega, quien recibió dos balazos. Uno de calibre 38 que le atraviesa el pecho y otro de calibre 45 que impacta su hombro derecho y lo paraliza.

El Ceuuca decide recomponer sus estatutos. Entre sus demandas incluyen una mayor participación en el Consejo Universitario y al interior de las Facultades. La presidencia del organismo estudiantil la tiene Alfonso García, un hombre de temperamento fuerte. Sus arengas estremecían los pasillos universitarios. Los estudiantes lograron mayor beligerancia. La presencia sandinista en la UCA continuaba creciendo. En la UNAN resulta electo Edgard Munguía como presidente del CUUN y Bayardo Arce como vicepresidente. Es la primera ocasión que el FER gana las elecciones y propicia un acercamiento orgánico con el Ceuuca a través de Arce y William Ramírez. El FEL se mantiene activo, sobre todo en la carrera de Derecho. La dirigencia estudiantil de la UCA incrementa su liderazgo nacional.

El 15 de enero de 1970 muere en combate Leonel Rugama. En sus visitas al diario La Prensa, sobre la Calle el Triunfo, platicábamos sosteniendo un periódico envuelto bajo el brazo. Los tres guerrilleros muertos en las inmediaciones del Mercado Periférico de Managua, despiertan solidaridad. El abuso del aparato represivo, despliegue de tanquetas y aviones para acribillar a los jóvenes, quienes se inmolan cantando el himno nacional, disparando sus armas livianas, entre ellas la pistola 45 que llevaba siempre envuelta bajo el brazo, el poeta Leonel Rugama. Su grito ¡Que se rinda tu madre! forma parte de la leyenda urbana. Ese mismo día Humberto Ortega es regresado a la cárcel, después de haber sobrevivido milagrosamente. Aun con el carácter esporádico de las acciones guerrilleras, los sandinistas se mantienen activos.

El 21 de octubre de 1970 se lleva a cabo la liberación definitiva de Carlos Fonseca Amador y Humberto Ortega Saavedra. El Comando Juan Santamaría bajo la jefatura de Carlos Agüero, logra retener y desviar un avión de Lacsa de Puerto Limón hacia la Isla de San Andrés. Era la primera vez en la historia que los sandinistas lograban culminar exitosamente una operación de esta naturaleza, como reconoce Humberto Ortega Saavedra, (La Epopeya de la insurrección. Segunda edición, Managua, 2010). Carlos Fonseca y Humberto Ortega son liberados y enviados a México. El viernes 25 de septiembre ocurrió un hecho histórico muy importante, después de la elección de Mauricio Montealegre como Presidente del Ceuuca y de Iván García Cortés como su vicepresidente, los estudiantes decidieron tomarse la Catedral de Managua. García pertenecía al movimiento cristiano. Su conciencia crítica la había recibido del sacerdote Calasanz, Francisco Fuster. En la Parroquia Fátima ocurría algo parecido. Un grupo de estudiantes, cuya totalidad se integró al sandinismo, recibía la influencia benéfica del Padre Uriel Molina, de la Orden Franciscana.

Las discusiones sobre fe, cristianismo, marxismo y revolución estaban a la orden del día. En la UCA el tema era alentado por los sacerdotes Santiago Anitua y Juan Bautista Arríen. Entre quienes convivían en la residencia del Padre Molina estaba el estudiante de la UCA Joaquín Cuadra Lacayo; después se distinguirá por su participación en el Asalto a la Casa de Chema Castillo, el 27 de diciembre de 1974 y haber sido uno de los organizadores del Asalto al Palacio Nacional el 22 de agosto de 1978; con posterioridad formó parte de la jefatura interna del FSLN. Sería el segundo jefe del Ejército Nacional. El sandinista que más incidió en el diálogo entre los cristianos y revolucionarios fue Ricardo Morales Avilés, uno de los intelectuales orgánicos del movimiento guerrillero.

Durante el desarrollo del Congreso Estudiantil se informó a los congresistas que los estudiantes de la UCA, William Hüpper, Saúl Arana y Marcos Ortiz, habían sido apresados por la Guardia Nacional. En la madrugada del 26 decidieron tomarse Catedral. Entre los acompañantes destacan el Padre Fernando Cardenal S.J., Edgard Parrales, en ese momento mi compañero de estudios de Derecho; los profesores Ernesto Tito Castillo y Manolo Morales. A las seis de la mañana se introdujeron en Catedral. El toque de campanas causó una honda sorpresa. “El hecho fue una sacudida violenta, en lo social y lo político, quizás por lo inesperado o por el lugar, o por la fecha, o por el arrojo y osadía de los estudiantes”, evoca Juan Bautista Arríen en La vida más allá de uno, (Managua, 2009). Los estudiantes de la UCA ganaban la iniciativa a los estudiantes de la UNAN.

Somoza Debayle se vio obligado a negociar la liberación de los estudiantes. Una comisión encabezada por Juan Bautista Arríen, César Arostegui Anzoátegui, Iván García Cortés subió a la Loma de Tiscapa a negociar con el presidente, quien estuvo acompañado por Iván Osorio Peters, Secretario de Información y Prensa y del Coronel Bayardo Jirón Segundo Jefe de la Oficina de Seguridad Nacional, (OSN). Los estudiantes exigieron también respeto por la integridad física de los sandinistas José Benito Escobar, Oscar Benavides, Leopoldo Rivas, Julián Roque y de Emmet Lang, estudiante de Derecho de la UCA. Meses después la UCA fue ocupada militarmente y los estudiantes consiguieron la destitución de su Rector, Padre León Pallais. En diez años la UCA se había convertido en una instancia radicalmente distinta de la prevista por sus gestores. Sin embargo, casi un centenar de estudiantes fue expulsado. Hoy se habla de un perdón de parte de la actual Rectora Mayra Luz Pérez, con la intención de redimir la afrenta propinada.