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En febrero de 1550, en el viejo León de Nicaragua, el obispo Antonio de Valdivieso, defensor de los indios y promotor de las Nuevas Leyes, bajo los cuchillos de uno de los Contreras, gritaba: “Basta ya, Carnicero…¨. En 1967, el pueblo nicaragüense, harto ya de la dictadura somocista, asesina, pretoriana e interventora, coreó por las calles y plazas y pintó ¡Basta Ya…! en las paredes de todo el país, que fue sofocado a sangre y fuego para desembocar en el pacto del Kupia Kumi.

La situación política jurídica en Nicaragua comienza con la crisis de las elecciones municipales del 4 de noviembre de 2008: el gran fraude provocado por las autoridades del Consejo Supremo Electoral (CSE), en primer lugar, el presidente Roberto Rivas y sus principales magistrados, apoyado, desde luego, por el presidente de la República.

Luego, el presidente Daniel Ortega por medio de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) pasó a eliminar el artículo 147 de la Constitución, que consideraba la no reelección, violentando la letra y el espíritu de la misma. Y a principios de este 2010 proclamó a través del decreto 04-2010, la prolongación de los períodos de los magistrados de la CSJ, el CSE y otras instancias a las que se habían vencido o estaban por concluir el plazo para la que fueron electos. Todo esto para permitir su reelección.

Más tarde, el presidente de la Asamblea Nacional (AN), el asediado Ing. René Núñez, declaró vigente una disposición transitoria legal en la Constitución de 1987, en su Artículo 201, segundo párrafo, para prolongar en sus cargos a los funcionarios en los diferentes poderes del Estado hasta la elección de las nuevas autoridades.

El Estado de Derecho lo han reducido a nada, sustituyendo el Estado al nombre de Daniel Ortega. El Estado es Daniel Ortega, dejando atrás la ideología y los valores del sandinismo, por el cual se consumó la victoria contra la oprobiosa y larga dictadura somocista.

Hoy se devoran unos a otros en la AN y fuera de ella para conseguir puestos, presupuestos, tajadas del pastel del poder, la victorias de cualquier bando dinástico: Arnoldo Alemán contra Daniel Ortega, Ortega vendiéndole caramelos envenenados a Alemán y Eduardo Montealegre contra los dos y hasta contra él mismo como banquero metido a político bisoño.

La fracción reeleccionista del presidente de la República se proyecta como la única heredera y dueña de la Constitución, negando cualquier oposición que no sean los pactistas. Esta nueva dinastía se ocupa de organizar a las pandillas y a las antiguas turbas reeleccionistas frente a una población que todavía no saca sus fuerzas para derrotar a la segunda dinastía, defendida a morterazos contra la infraestructura estatal y ahuyentando el turismo y la necesaria inversión extranjera.

Daniel Ortega, permíteme que te llame de esa manera, no compañero, has sometido al país a una crisis y has cometido grandes errores políticos, nacionales e internacionales, económicos y sociales, que pueden acabar con el aporte al desarrollo y la probidad histórica del sandinismo. Tus spots son ridículos. Primero, no puedes llamarte continuador de Darío; Darío hizo una revolución a nivel de la lengua española e hispanoamericana que aún no concluye, inaugurando géneros expresivos y pensamientos que sustentan a la América nuestra. Además, Darío fue un genio; tampoco puedes proclamarte hermano de Rigoberto López Pérez, y máxime ignorar o borrar al peor estilo stalinista a Carlos Fonseca Amador, que como intelectual orgánico de Nicaragua, fue capaz de descubrir a Sandino, su pensamiento y acción, y refundarlo y llegar a autollamarte hijo de Sandino, no cabe en el pensamiento de ningún historiador tamaña egolatría y aberración; por otro lado, no eres el continuador de la revolución ni fuiste fundador del Frente Sandinista. Aquellos trataron en su programa de l968, poner fin a la dinastía somocista con toda su estructura dictatorial, sin embargo, tu política, como se le quiera llamar, no hace más que reflejar y continuar, actualizar la dictadura de los cinco Somoza, el padre, los tres hijos y el nieto de la EEBI.

No podemos celebrar el 1ero mayo, Día Internacional de los Trabajadores, con una crisis no sólo de estructura política jurídica, sino económica y social; el problema no se resuelve políticamente, los conflictos internos del país crean una crisis general, al modo somocista, no únicamente en la esfera de la Nación, sino con países cooperantes y amigos.

Mientras la concepción del Estado como gobernantes sea reaccionaria y no den respuesta a la democracia, fortalecer el Estado de Derecho, crear un República moderna y no hayan sido plenamente resueltos los problemas sociales que quedaron pendientes desde hace años, que vos los conoces muy bien, o al menos, eso suponemos, entonces las fuerzas antidanielistas se fortalecerán, según la experiencia de la lucha antisomocista.

El abismo profundo que se ha abierto en Nicaragua entre los gobernantes y la población, se concentra en una crisis superestructural, por el momento, promovida por el gobierno orteguista y alemanista, que forman las dos grandes fracciones que no pretenden separarse y son responsables del vacío gubernamental, y de ilusorias expectativas.

Si la AN, que nace de las mismas condiciones electorales y tiene la responsabilidad de gobernar cuando el Ejecutivo sea incapaz de hacerle frente a los problemas estatales y sociales y solo hace uso de la violencia para mantenerse en el poder, tal como aconteció en la segunda semana de abril al sacar a las turbas lumpen contra la oposición. Si no puede llevar la estabilidad a favor de la democracia y el Estado de Derecho, entonces, no sólo veremos diputados convertidos en cómplices del orteguismo, sino en culpables del desastre de Nicaragua.

Los acontecimientos recientes obligan a reflexionar y revisar la década del 80 y posteriormente las causas de la derrota electoral del mes de febrero del año 90 y las posteriores, es decir, por qué la pesadumbre, la desilusión. ¿Por qué el FSLN está reducido al 20 % de electores, que obliga al fraude y al regalo de un 8 % más para evitar la segunda vuelta? La opresiva estructura económica, política y social que la revolución destruyó, hoy es rescatada por el orteguismo. La antigua dictadura ha sido revivida y desde luego la reelección y todas sus trampas para legalizarla y legitimarla forman parte del pasado dinástico, entonces, los actuales dirigentes políticos, producto del Frente de los años 60 y consumada la revolución sandinista, representan la contrarrevolución.

La toma de posesión por parte de Daniel Ortega el 10 de enero de 2006 ha venido destruyendo la revolución sandinista y alejando la benéfica influencia revolucionaria del 19 de julio de 1979.

Por tanto, hay que tener pudor, vergüenza, respeto ante el 1ero de mayo, mucho más que una efeméride, día de los trabajadores, que tienen el derecho de habitar en su país y no irse a vender su fuerza de trabajo, a países vecinos, que tienen derecho a la esperanza, al bienestar, a un mejor nivel de vida, a una verdadera educación, a una verdadera salud gratis y con medicamentos.

Alto, Daniel, ¡Basta Ya!, ex compañero de ideales y de lucha, hoy, liberal honorífico, lavador del rostro corrupto de la política nacional.

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