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Los maestros, justificadamente, demandan un incremento de salario. En Nicaragua, a diferencia de otros países, el magisterio es uno de los sectores peor pagados si se toma en cuenta el esfuerzo que significa el trabajo de aula. El salario básico promedio de un maestro de Primara anda por los tres mil quinientos a cuatro mil córdobas y el de un profesor de Secundaria ronda los cuatro mil quinientos córdobas. Son salarios notoriamente insuficientes, si consideramos que el costo de la canasta básica de 53 productos se estima en casi nueve mil córdobas, lo que significa que con su salario un maestro o profesor sólo puede adquirir menos de la mitad de esos productos.

En los dos últimos años, los maestros recibieron incrementos de quinientos córdobas mensuales. Pero este año, en virtud de un convenio suscrito por el Mined con el sindicato oficialista Anden, se redujo a sólo C$ 150.00 córdobas para los maestros de primaria y C$ 200.00 para los de Secundaria. Sin lugar a dudas, un aumento miserable que muy poco ayuda al magisterio a resolver sus urgentes problemas económicos. Los maestros demandaban para este año un incremento de noventa y dos dólares (C$ 1,955) córdobas para Primaria y ciento cinco dólares para Secundaria (C$ 2,235.00). El Presidente de la República, el primero de mayo prometió a los maestros no un aumento de salario sino un bono de C$ 529 córdobas mensuales a partir de este mes de mayo, o sea menos de un tercio de lo que reclamaban los maestros. Además, el bono, al ser financiado con recursos extrapresupuestarios puede ser transitorio y, al no formar parte del salario, no se refleja en las prestaciones sociales.

La demanda de un salario decente para el magisterio es una asignatura pendiente en la agenda nacional. No sólo se trata de un justo reclamo laboral sino que tiene que ver con el buen desempeño del Sistema Educativo Nacional. Estudios realizados por organismos internacionales señalan que “la calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de los docentes”. Y la calidad de los docentes tiene que ver no sólo con su formación sino también con el atractivo de la carrera docente, los salarios, los estímulos, las prestaciones sociales y el status que la sociedad les confiere a los maestros.

El “Plan Nacional de Educación 2001-2015”, que no ha sido sustituido por otro, contempla: “El incremento del salario básico para maestros y maestras de educación no superior en dos momentos: de 2001 a 2005 alcanzar progresivamente el equivalente al costo de la canasta básica oficial; y de 2006 a 2010 alcanzar el salario promedio centroamericano” (página 37 del Plan) que equivale, aproximadamente, a US$ 400 dólares. Han transcurrido varios años desde que se aprobó el “Plan Nacional de Educación 2001-2015”, y los sucesivos gobiernos no han hecho los esfuerzos necesarios para que se cumplan las metas del mismo, ni siquiera de manera gradual. Al contrario, pareciera que nos alejamos de ellas cada vez más.

Los países del Sudeste asiático, que en pocas décadas pasaron de ser países en desarrollo a países desarrollados e industrializados, realizaron caudalosas inversiones en sus sistemas educativos y mejoraron substancialmente el salario de sus docentes. Tenemos el caso de Corea del Sur. En los últimos 50 años, señala un boletín informativo del Programa para la Reforma Educativa en América Latina (Preal), la República de Corea ha ido implementando diversas mejoras en su sistema educativo, las que han contribuido a un vertiginoso desarrollo del país y han convertido en un referente de la educación en el mundo. Después de ser en los años 60 un país pobre basado en una economía agraria, Corea del Sur llegó a convertirse en 2007 en la undécima economía más grande del mundo. Y añade el boletín: “Un factor importante del sistema educativo es el alto nivel de formación de los profesores básicos, que cuentan con enorme respeto social.

De hecho, las mayores aspiraciones profesionales de los jóvenes coreanos, en orden descendente son: profesor básico, funcionario, empresario y médico. Por otra parte, cuentan también con buenos sueldos: pueden comenzar recibiendo US$ 2.200 por mes, US$ 4,000 a los 15 años de trabajo y US$ 7.500 si llegan a ser directores de escuela. En Corea solo los mejores estudiantes egresados de Secundaria –el 5% de los mejores puntajes- ingresan a las universidades que forman a los profesores básicos”.

Ésta es una experiencia exitosa que bien vale la pena estudiar para sacar las mejores lecciones para nuestro país.