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La expresión de ideas claras expuestas por un ciudadano, que se fundamentan en su experiencia, cultura o formación integral, es lo que conocemos popularmente como opinión. Cuando el expositor o autor es además un miembro de alguna sociedad de tipo gremial, no comprometida con el Gobierno-en ninguna forma-- nos encontramos ante la opinión de un miembro de la Sociedad Civil. Esta expresión o criterio puede ser publicada a través de medios noticiosos, en las páginas de opinión de un periódico, revista, radio, TV o cualesquiera otro medio, convirtiéndose así en opinión pública.

Quienes de una u otra manera contribuimos a generar este tipo de criterios, debemos escoger cuidadosamente los temas , si deseamos hacerlo con autoridad moral , y no deberíamos formar parte, ni lanzarnos --ni permitir que nos lancen-- como candidatos de ninguna posición o cargo público.

Participé en la marcha de las escobas junto a mi señora y otros miembros de distintas asociaciones. Pero jamás cruzó por mi mente pedir la cabeza del señor o señores magistrados para ser el suscrito uno de ellos, el día de mañana. No podemos aceptar que nos lancen de candidatos, si precisamente estamos criticando al magistrado en cuestión y lo que deseamos es que se salga él, para entrar nosotros.

Decía un amigo que dirige un programa radial “esos que hablan de las uvas es porque comérselas quieren…”Y la verdad es que de esta manera no estamos contribuyendo a forjar opinión sino haciendo politiquería. Si deseamos un puesto público, simplemente hay que acercarse a un líder político y convencerle de que nosotros podríamos hacerlo mejor. De lo contrario hagamos lo que sabemos hacer, ejerciendo nuestras profesiones. Y podemos ayudar más con nuestra imparcialidad, al emitir opinión.

Ya le tiraron su “chifletazo” a una muy apreciada dama que dirige un Movimiento, para que dirija el CSE, por la sencilla razón de que por ahí le andan promoviendo --con su consentimiento-- para un cargo público. No es así que se realiza presión sobre el Gobierno. Hay que probarles que no necesitamos estar allí para hacerles ver, que quienes ejercen esos 25 puestos no son lo suficientemente eficientes por tales y cuales razones. Punto.

Cuando amigos me proponen que me meta a político, les contesto con un “feo verbo” ya que considero mi actual profesión de abogado, finquero y medio columnista como proveedora de todo lo que necesito para vivir tranquilo, sin mordazas, halagos ni prebendas que puedan afectar mi independencia de criterio. Y solamente a Dios me gusta decirle: “Sí Señor, ordene”.

Quizás algún día en nuestro país podamos tener servidores públicos que realmente tengan interés en servirle a la patria en lugar de servirle al “hombre”. Y no culpemos a los caudillos de ser como son. La culpa es de los acaudillados que no tienen las agallas para objetarlos u opinar diferente.

Acastell46@yahoo.com

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