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El nivel de endeudamiento público en EU y los principales países de Europa va a ser cercano o superior al 100% de su PIB en 2011. Dentro de Europa, la economía griega está en el mismo nivel que las de España, Irlanda, Portugal, Islandia, Letonia y Lituania. Por ejemplo, España tiene escasas perspectivas de crecimiento por el estallido de la burbuja inmobiliaria, y el déficit fiscal en 2009 fue de 14.6% en Irlanda; 13,6% en Grecia; 13.6% en Inglaterra; 11.2% España y de 9.4% en Portugal.

En Portugal, la deuda pública alcanza el 78% del PIB, aunque se podría disparar por encima del 100% para financiar los déficit públicos. Sin embargo, la cifra no dista mucho de otras economías europeas más avanzadas. Francia y Reino Unido rebasarán el 90% en los próximos años. España ha pasado del 36,1% al 66,3% del PIB. En Italia es del 116%; en EU del 97,7%; en Alemania es 76,7% y en Grecia es 115.1%.

Según un estudio de Strategic Research Center de EAE Business School, la única diferencia entre las deudas de Grecia, Portugal y España y la de EU o Reino Unido es la confianza. “Los mercados confían en la recuperación económica de estos gigantes económicos y en su creciente capacidad para pagar su deuda, mientras que casos como el de Grecia, Portugal y España continúan causando incertidumbre”.

Los problemas financieros que afectan a Grecia están marcando el inicio de una “nueva fase” en la crisis económica mundial si los países no ordenan sus cuentas fiscales. Grecia podría recibir un préstamo de unos 135.000 millones de euros (unos US$ 160.000 millones de dólares en tres años). A ello se unirá un austero plan de recortes, para evitar su colapso y el contagio a otros países frágiles.

La solución de la crisis desatada por la deuda de Grecia en la eurozona es una cuestión de tiempo y dinero, con una relación directamente proporcional entre ambos parámetros: cuanto más tiempo pase, más costará salir en rescate de Atenas para evitar que entre en bancarrota. La Unión Europea (UE) tiene que contribuir a “apagar el fuego” de la crisis financiera griega para que no se propague. Es decir, la crisis griega no es problema de uno, sino de toda la UE, está en juego la solidez y credibilidad de toda la eurozona.

Europa debe actuar con urgencia para rescatar a Grecia e impedir que ese país de la eurozona se convierta en el “Lehman Brothers de la deuda soberana”, ese banco estadounidense en el 2008 fue el que desencadenó el contagio de la crisis bancaria global que contribuyó a la recesión internacional. Un incumplimiento de pago total podría generar que las tasas de interés subirían en otras partes. La credibilidad del euro podría quedar reducida a hilachas. Implicaría pagar un precio demasiado alto.

Por esa razón no habrá cesación de pago griego aunque la agitación alrededor de la situación griega es el indicador de la creciente conciencia que cada vez es más difícil encontrar el dinero para financiar el enorme endeudamiento público occidental: un proceso ahora “insostenible” como lo destaca un reciente Informe del Banco de Pagos Internacionales.

Para el economista norteamericano, Nouriel Roubini, la ayuda a Grecia no es suficiente, porque es un país insolvente y que los problemas de deuda también los sufrirán otras economías como EU o Japón. Los problemas fiscales en EU también pueden llegar y el riesgo de que algo serio pase en EU va en aumento. Finalmente, piensa que los problemas de deuda de EU y la crisis desencadenada por Grecia puede provocar dos situaciones: “Una superinflación o la bancarrota de los gobiernos”.

El presidente estadounidense, Barack Obama, solicitó a la canciller alemana para pedirle una acción rápida y decidida en la resolución del problema griego. Obama indicó que existe una posibilidad de contagio fuera de las fronteras europeas. Los gobiernos europeos no pueden dejar que un “pequeño fuego” (digo pequeño porque Grecia representa del 2% al 3% del PIB de la UE) se descontrole. Sería peligroso para Grecia, para Europa y para el mundo entero.

El FMI indicó que la crisis económica internacional podría entrar en una “nueva fase”, señalando que el alza de la deuda pública de los países amenaza con debilitar la estabilidad del sistema financiero global. La creciente demanda del sector público amenaza con dejar al sector privado sin crédito y provocar un alza de las primas de riesgo para los Estados, lo cual podría hacer subir los costos de los préstamos para el sector privado. El FMI estimó que las primeras víctimas serían “las pequeñas y medianas empresas y los prestatarios menos fiables”.

Japón posee la mayor deuda pública de las naciones industrializadas: al finalizar 2010 será equivalente al 200% del PIB, potenciada por la caída de los ingresos fiscales y por los altos costos de bienestar que enfrenta una nación cuya población envejece aceleradamente.

Las emisiones de bonos del tesoro de los Estados Unidos tendrán problemas en ser colocados en el mercado internacional debido a los siguientes factores:
1). China gasta lo más rápidamente posible sus dólares en compras de materias primas para poder exhibir déficit comerciales. Así no tiene excedentes, ni la motivación para adquirir de Bonos del Tesoro de EU.

2). La Eurozona hace frente a sus propias y abundantes emisiones de deudas soberanas, entonces no tiene los medios para ir a comprar bonos a EU.

3). Japón y el Reino Unido afrontan situaciones críticas en materia de deuda pública, sus bancos centrales están ocupados en rescates de sus propias deudas. Estos son “clientes” sin futuro para el Tesoro estadounidense.

4). Los países del Golfo hacen esfuerzos cada vez menos vigorosos ya que su comercio exterior se hace primordialmente con la Eurozona; y de todos modos son muy pequeños frente a las gigantescas emisiones de Washington.


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