•  |
  •  |
  • END

Es evidente en nuestro país que la miseria económica lleva consigo miseria en valores y en consecuencia, miseria en actitudes. ¿Podremos entonces hablar de Desarrollo Sostenible, de Cultura de Paz? En las condiciones actuales, y aun en las de las últimas décadas (las vividas por las 3 a 4 generaciones que nos preceden) evidencian que la respuesta es no. Con todo respeto, por no ser mi campo, puedo deducir que el actuar del periodismo y de los medios de comunicación no ha sido el más idóneo, partiendo del principio de que informar, educar, crear opinión serían las pautas a seguir en dicho campo de trabajo, siendo la mayoría de veces un efecto contrario lo observado. Esto no justifica que deba hacerse daño a un trabajador de la noticia por el hecho de orientar de manera sesgada o parcializada el “hecho sucedido”. Digo esto último partiendo de la premisa que el trabajador de la información debe basar sus publicaciones sobre la base de “algo que sucede” y no sobre lo que “puede suceder” o que “deba suceder”. Es evidente también que los trabajadores de la información responden a intereses creados, que son los de su línea editorial o la forma de parecer del dueño del medio que le garantiza su trabajo. De allí parte el “sesgo” o distorsión posible o probable de un hecho noticioso. Insisto de nuevo, nada justifica que deba agredirse a un trabajador de la información.

Recientemente se tuvo la oportunidad de compartir experiencias sobre periodismo científico de parte de expertos de la Universidad Autónoma de México, en donde participaron unos 20 profesionales de la noticia de los diferentes medios de comunicación del país, apoyados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conicyt). Existe interés de hacer noticia de manera más cercana a la realidad, más objetiva, menos apasionada, y sobre todo más científica. Todo esto en aras de educar y formar mejor la opinión publica, para ir dejando atrás la costumbre de lo empírico y ser más consecuente con los tiempos actuales, de mayor desarrollo tecnológico, de mayor “evidencia” de las cosas que pasan. Se hace necesario que el periodista se perfile sobre la temática que va a abordar y no a “hablar de todo”. Para cada tipo de noticia debe tenerse conocimiento de causa y dominio, así como los médicos deben optar por ser ginecólogos, pediatras u ortopedas. No se puede dominar todo a la vez. Quizás las futuras generaciones, con el dominio de la tecnología puedan lograrlo, aunque desde ya se tiene como factor de riesgo, en ese sentido, el dejar toda la responsabilidad a la máquina, dejando un poco descuidadas las neuronas. Cuidado con eso. Sin ser conocedor del tema diría que se puede asumir un buen papel en ese campo partiendo de los principios de educar y formar a la población teniéndose la responsabilidad de “tener la sartén por el mango”, al contar con un micrófono, una columna en un medio escrito o un espacio en televisión. Ejemplos como: Mesa Redonda Internacional (Canal 74 y 97), Dossier (del excelente Walter Martínez, Canal 80) pueden servir de pauta de un periodismo de altura y muy respetuoso además, por mencionar algunos.

Nuestra solidaridad a los comunicadores, de la línea política que sean, y respeto a los mismos.