Jorge Eduardo Arellano
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Los obispos católicos que fundaron la institución religiosa en Nicaragua en el Siglo XVI: Fray Diego Álvarez Osorio, Fray Francisco de Mendavía y Fray Antonio de Valdivieso; serán trasladados de León Viejo hacia la Catedral Metropolitana de León, el próximo 26 de febrero, fecha de aniversario del asesinato de Valdivieso.

La información la brindó el arqueólogo Ramiro García, el pasado miércoles 30 de enero durante la conferencia sobre el Obispo Valdivieso que la historiadora Alba Obando ofreció a un grupo de funcionarios del Instituto Nicaragüense de Cultura, (INC) en el Palacio Nacional de la Cultura.

La noticia causó dos reacciones diferentes entre los que la escucharon: Por un lado, quienes consideran que es la mejor decisión ante el abandono en que están los obispos en León Viejo. Por otro, quienes consideran que no debería permitirse tal cosa, debido a que son parte del interés turístico y patrimonial de las Ruinas de León Viejo.

Los restos óseos de los tres Obispos fueron descubiertos a finales del año 2000 y por medio de un riguroso análisis científico una Comisión Nacional Dictaminadora, integrada por distinguidas personalidades del ámbito científico y cultural de Nicaragua, incluyendo a un sacerdote delegado por el Obispo de León, Monseñor Bosco Vivas Robelo; se logró identificar plenamente los restos del Obispo Valdivieso y de sus antecesores.

En el año 2001, cuando la comisión ofreció su dictamen, el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), que en ese momento estaba bajo mi dirección, realizó unos muy honrosos ceremoniales nacionales en homenaje a tan distinguidos personajes de la historia de Nicaragua. Se les llevó con gran solemnidad a las Catedrales de Managua, Granada, Estelí y León, donde sus respectivos Obispos concelebraron Misa y recordaron la memoria de los obispos fundadores. La Conferencia Episcopal emitió una carta de gratitud.

Al finalizar, el Obispo de León, Monseñor Vivas, autorizó a mi dirección que los restos mortales de tan distinguidos personajes quedasen temporalmente expuestos en un edificio de León Viejo (construido con anterioridad a mi administración), al cual dirigí fondos del INC para que se le remodelase, eliminando los servicios higiénicos y otros ambientes (un bar), para acondicionar una digna capilla ardiente de los venerables obispos.

Monseñor Vivas solamente puso dos condiciones: Que los huesos no fueran expuestos a la vista pública, por lo que el arquitecto Federico Matus diseñó dos féretros para Osorio y Valdivieso, y una pequeña urna para Mendavía (éste fue descubierto desarticulado). Y que no se usaran con fines políticos (era un año electoral), cosa que también se respetó en lo absoluto.

Lo que sucedió una vez que dejé la responsabilidad del INC, en julio del año 2001, es conocido….otro director decidió instalar nuevamente servicios higiénicos en el área de la capilla…y el actual director decidió ampliar la batería de servicios y enviar a los Obispos a una bodega cruzando la calle que está frente al portón de acceso a las Ruinas, casi se podría pensar que los obispos fueron “desterrados” de León Viejo.

Mi denuncia pública del año pasado creó gran indignación, y aunque el director del INC quiso “culparme” a mí de su decisión, la verdad es que todas sus declaraciones dejaron entrever una total falta de conocimiento del tema. Al final dijo que mi denuncia era un “show publicitario”. La verdad aflora ahora…el arqueólogo encargado de la tarea de traslado ha declarado en una reunión pública que los restos mortales de los obispos serán entregados al Obispo Bosco Vivas Robelo, el próximo 26 de febrero…
Y como dije antes, esta noticia causa dos opiniones encontradas…Y en estas circunstancias, pienso que el traslado definitivo de los obispos a la Catedral Metropolitana de León es la mejor decisión que se puede tomar. Pienso que sus tumbas en la Catedral de León serán mejor cuidadas, protegidas y no estarán al arbitrio de ningún funcionario público, pues estos obispos nos pertenecen a todos nosotros, los católicos de Nicaragua.

Es cierto que León Viejo “perderá” uno de sus más importantes atractivos turísticos…pero en este caso tengo que aclarar que los obispos no son “objetos” arqueológicos para el atractivo turístico…son, en todo caso, “reliquias” católicas que nos deben permitir reflexionar sobre la Fe y la historia en Nicaragua. Cuando les dejé en una capilla ardiente, fue con el propósito de que los católicos pudieran hacer sus oraciones en dicho lugar, y así sucedió varios años.

Lo más lamentable es que este hecho demuestra una vez más que en Nicaragua no tenemos instituciones públicas que sean sólidas y permanentes, sino que las instituciones públicas se mueven al vaivén de las olas del “bateador” de turno, llámese Presidente, ministro de estado o director de ente descentralizado…lo que hoy se hace, mañana se deshace, y lo que hizo el otro, no es reconocido por el siguiente…es la cultura de la negación histórica.

Y la cultura de la negación histórica ha sido el cáncer que ha carcomido nuestra identidad nacional, convirtiéndonos en un país con un rostro deforme, siendo tan bellos como somos los nicaragüenses. Que Osorio, Mendavía y Valdivieso…descansen en la paz del Señor. En mi administración, yo les cumplí.

*Historiador.