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El tiempo es siempre el sabio por excelencia, ésa es la razón de que los viejos en edad siempre sean más sabios ante la vida misma. De ahí el refrán que reza más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Cuando era una niña de unos 10 años, a raíz del maltrato que siempre mi madre sufría por parte de mi padre, me juré estudiar para que ningún hombre me maltratara, ni física ni emocionalmente, para que tampoco me discriminaran laboralmente por el hecho de ser mujer.

Hoy, casi 40 años después, me doy cuenta de que todos mis esfuerzos, mis estudios y mi carácter no bastan en una sociedad machista por excelencia como la nuestra, pues los hombres siempre encuentran la manera de violentarnos, de hacernos sentir inferiores, pues el maltrato se disfraza de gritos, de ofensas, de amenazas, de menospreciar las actividades que la mujer realiza, de ningunear las opiniones de la mujer, de ridiculizarla ante sus hijos, de demostrar que tiene la plata platica, como dicen los granadinos.

Nicaragua seguirá siendo un país pobre, pues su gente es pobre no tanto materialmente como lo somos espiritualmente, es pobreza no alzar la voz ante el maltrato de las mujeres, es pobreza ser parte del maltrato hacia las mujeres, es pobreza el hecho de no aceptar que somos exagerados en nuestras apreciaciones y maximizamos los problemas cuando la mujer es quien esta afectada, y como hombres no aceptar que se equivocan, es pobreza el hecho de que las mujeres en Nicaragua después de los 38-40 años no encontremos trabajo, pero los hombres sí, y muy bien pagados, es pobreza que aún siendo jóvenes nos contratan para iguales funciones y nos paguen menos, es pobreza la inmensa cantidad de mujeres que quedan solas criando a sus hijos, etc.

Por eso en ocasión al día de las madres, pienso que el mejor homenaje a mi madre y suegra y a tantas mujeres trabajadoras que han existido, existen y existirán en Nicaragua, escribo esta denuncia, para alentar a esas miles de madres que están solas, por la irresponsabilidad de los hombres y del sistema machista imperante.

Madres que deben trabajar para poder alimentar a sus hijos, pues eso ya es bastante, de estudios ni hablar, eso solo puede caber en los sueños de ellas, y en la ilusión de los hijos.


Honor y gloria a las madres, bendiciones para todas ellas.