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A fines de 1989, mientras visitábamos algunas comunidades aledañas a Mulukukú y en la recta final de la campaña electoral, nos encontramos con una pequeña mosca, quizás un poco más grande que el tamaño de una cédula de identidad, elaborada con el dinero que la administración norteamericana facilitaba a los “paladines de la libertad”. Su título era “La Revolución del No Hay”. En su anverso se interrogaba: ¿Hay arroz, hay frijoles, hay azúcar, hay manteca, hay leche, hay carne, hay jabón, hay medicina? y se respondía “No hay”… pero iba más allá y en el reverso justificaba su respuesta diciendo: “No hay porque los sandinistas han establecido el racionamiento, porque usan el dinero para comprar armas, porque usan el dinero para pagar a los internacionalistas”, etc., etc. Indudablemente, la economía estaba devastada, en el campo los contra se encargaban de devastar la producción y las unidades de producción, destruían las cooperativas agrícolas y quemaban los medios de transporte que sacaban las pocas cosechas; y con el Servicio Militar se convertían en dos banderas de ataque infalibles en contra del sandinismo.

Hoy, en esta nueva etapa de la Revolución, podemos seguir diciendo: “La Revolución del No Hay. Y podemos preguntarnos:

¿Hay guerra o servicio militar?, ¿hay apagones y cortes de energía?, ¿hay escasez y racionamiento de alimentos?, ¿hay pagos en las escuelas de Primaria, Secundaria y universidad?, ¿hay pago en salud y medicamentos?, ¿hay desalojos de propiedades por deudas mañosas?, ¿hay tomas de tierras privadas?, ¿hay cierres de periódicos, radios o censura de prensa?, ¿hay aumentos en la tarifa de transporte?, ¿hay incremento en los brotes de dengue, malaria y enfermedades infantiles?, ¿hay agiotismo y acaparamiento de alimentos?, ¿hay deficiencia de unidades de buses?, ¿hay restricción de programas productivos para los campesinos?, ¿hay restricción de programas de financiamiento a las trabajadoras mujeres en la ciudad?, ¿hay deficiencia de construcción de viviendas?, ¿hay huelgas de trabajadores o de transportistas que impidan la libre movilización?, ¿hay huelgas y protestas estudiantiles por el 6%?, ¿hay protestantes muertos por la Policía?, ¿hay cierres de fábricas?, ¿hay bloqueo económico?... No hay, No hay, No hay.

¿Por qué no hay? No hay porque el gobierno del Presidente Ortega ha impulsado un sinnúmeros de programas sociales, de financiamiento en el campo y la ciudad, adquisición de unidades nuevas de transporte colectivo y subsidio del pasaje, subsidio al sector de transporte selectivo, incremento del desarrollo energético a fin de solventar la profunda crisis que se traducía en largos y constantes apagones aportando al sistema nacional más de 300 megawatts y subsidiando a los pobladores de escasos recursos económicos que consumen menos de 150 kilovatios; no hay porque la Unesco y la Organización Panamericana de la Salud han dado mérito del trabajo gubernamental en el campo de la educación y la salud, las cuales son gratuitas incluyendo merienda escolar, útiles, mochilas y medicinas.

No hay porque con el programa Usura Cero se han beneficiado 77 mil 364 mujeres, quienes han accedido a un total de 592 millones de córdobas en créditos. Porque con el Programa Hambre Cero se ha beneficiado a 48,015 mujeres y sus familias campesinas (con apoyo de China, Austria, BID y del presupuesto) y se entregó 2,436 millones de córdobas en crédito a los productores (2009). Porque se han construido 6 mil 608 viviendas, y porque ahora podemos, a través del Plan de Vivienda Solidaria (Gobierno - Cámara de Urbanizadores y la banca privada), acceder a casas dignas pagando intereses bajos, de las cuales se han construido 4 mil 800 viviendas y 1 mil 500 familias han logrado hacerse de un hogar.

No hay porque se han beneficiado a más de 57,900 familias en todo el país con casi 600 mil láminas de zinc, no hay porque se sigue beneficiando a miles de pobladores con materiales de construcción a través del Programa Una Casa Mejor. No hay porque aproximadamente 1.1 millones de personas son cubiertas con los servicios de salud que se garantizan a través de las clínicas previsionales públicas y privadas (INSS), no hay porque se han construido cientos de kilómetros de carretera en el campo y la ciudad (20 millones de dólares se han pavimentado calles de más de 100 municipios y unas 400 calles de Managua), Y porque a través de Enabás se han creado cerca de 5 mil puestos que permiten combatir la especulación y garantizar el abastecimiento en periodos donde no hay cosecha, a precios justos.

Podríamos seguir mencionando muchos más beneficios sociales, entre ellos el bono socialista, cristiano y solidario de C$ 529 córdobas a todos los trabajadores del sector público anunciando recientemente por el Pdte. Ortega; sin embargo, se me olvida que sí hay una cosa, y es la molestia de la derecha de que se continúen profundizando estos tipos de programas en beneficio de los pobladores más pobres del país, porque -como nos gritaba el diputado Quiñónez en su programa Fuego Cruzado- ¿saben cuándo van a volver a gobernar el país? Nunca.

*Militante del FSLN. Bo. Enrique Gutiérrez Distrito 5.