Jorge Eduardo Arellano
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Las organizaciones de periodistas nicaragüenses están integradas por personas que transmiten conceptos: nicaragüenses como otros, por tanto, igual de conflictivos, criticones, trabajadores, bromistas, guerreros…
Aseverar que existe relación simbiótica entre el especialista en comunicación y el nicaragüense, es bifocar un fenómeno multidisciplinario cuando todo se relaciona. El nicaragüense es comunicador, el especialista es comunicador. Escuchamos, vemos, y leemos. Usamos la cabeza, pensamos.

La esencia del ser humano es pensar, y sus ideas y acciones son categorizadas contraproducentes cuando trascienden su entorno. En Nicaragua el periodismo se encuentra en una categoría favorable, no por corrupto, sino por la capacidad de sus miembros de trascender.

La lucha contra regalías ha sido férrea, ese método de ganarse el dinero fue abolido.

Sin embargo, bastantes personas afiliadas a las organizaciones ejercen la profesión, el oficio, se ganan la vida, sin haber aplicado un procedimiento académico; otro tanto apenas se prepara en nivel de maestría, y les llaman doctores a unos pocos. La mayoría de los viejos: empíricos.

Periodistas nicaragüenses han tomado bando partidario en los últimos años de contienda, empuñaron las armas y narraron batallas, alentaron sus ideales y los de su partido, pero continúan agremiados o separados, agremiados con serias debilidades institucionales, y separados perfeccionando su competencia para ofrecer: un modelo mercadotécnico.

Metodología no evaluada, evaluación sin procedimientos rigorosos. El gremio no se ha visto, no se percata la importancia de su existencia; emitiendo, retransmitiendo, creando para destruir y erigir.

Urge evaluar con rigor las organizaciones de periodistas. No responden a las exigencias.

No voy a particularizar porque no he realizado un estudio ni he leído alguno. Es solamente mi lectura de las conversaciones con amigos y amigas, debates en internet, y observación de comportamientos.

Tampoco voy a individualizar las acusaciones de corrupción y vicios congénitos que alimentan la sociedad nicaragüense, son conocidas en el gremio. Periodistas, pensantes, prestigiados, famosos, adinerados y en vías de adinerarse, vislumbran un futuro independiente en el mercado de la comunicación, igual que los demás en vías de desarrollo.

Acusaciones a directivos gremiales también se realizan, igual que en los partidos.

Según los denunciantes, desaparecieron escrituras de propiedad o inmuebles, sin firma auditora traspasan el cargo al directivo electo, Juntas Directivas infuncionales o inexistentes, líderes han sido señalados por abusar del cargo u obtener prebendas interinstitucionales.

Entre personas existe gran diferencia, como gremio no logran congeniar, compiten entre ellos y no se asocian. Son pocas las asociaciones o sociedades de periodistas con estructuras sólidas. Y eso que conforman uno de los pocos gremios con representación en todo el país.

El sistema, individualizando al asalariado o al pequeño empresario, rural o urbano, al profesional, en este caso cientos de comunicadores, dispersos, viviendo al día, y unos pocos hábiles y muy capaces negociando con las leyes que negociaron los políticos.

No han escrito un programa gremial, se encuentra archivado lo que se ha escrito para presentar el boceto. Las directivas, como equipo no han existido, serias deficiencias institucionales muestran las organizaciones de periodistas nicaragüenses.

Deberían aplicar métodos para superar la efectividad de las organizaciones.

Los argumentos y procedimientos ya son bizantinos. Urge convocar a la membresía y conformar comisión con especialistas en diversas disciplinas para que presente propuesta programática.

La próxima asamblea de cualquier organización gremial debe certificar la elaboración de un programa para el fortalecimiento institucional. De esa manera se van a limpiar las organizaciones.

Procedimiento jurídico, conforme estatutos. Es el principio.

No se supera el fenómeno reiterando su poca distancia con el sistema que no permite o no facilita o no indica crecimiento. Los comunicadores son responsables en esta sociedad más de lo que algunos se imaginan. Comprobándolo el gremio tendrá más sólida identidad.

*Centro de comunicaciones y estudios sociales (Cesos)
http://sergiosimpson.ysublog.com