Jorge Eduardo Arellano
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Cada día que pasa, la población nicaragüense está más confundida con el caso del señor Arnoldo Alemán, ex presidente de Nicaragua.

De la forma en que se han venido desarrollando los acontecimientos, el pueblo nicaragüense no sabe si todo ha sido una trama o una trampa entre adversarios políticos.

Las pruebas que presentaron los funcionarios del gobierno del ingeniero Bolaños en contra del señor Arnoldo Alemán fueron abundantes, al extremo de que la juez sandinista Juana Méndez llegó a la conclusión de recetarle al señor Alemán 20 años de cárcel.

Aquí es donde inicia el engaño y burla al pueblo nicaragüense. Alguien que es acusado de lavado de dinero, malversación de fondos, asociación ilícita para delinquir y otras acusaciones similares --que en términos sencillos significan ROBO--, y teniendo a mano las pruebas suficientes para llegar a emitir semejante condena (¡20 años de prisión!), es para que esta condena se cumpla.

Desde el inicio de esta trama, el pueblo tenía sus dudas, no confiaba en la veracidad de este juicio, si estaban ante acusaciones serias o ante un show político, sustentado con un sistema judicial mediocre.

Es ridículo que la misma juez que condena a 20 años de cárcel a alguien acusado de robarle al pueblo una tremenda millonada de dólares, después aparezca preocupada para que al reo no le falte un teléfono celular, que ella le entrega personalmente.

Es inexplicable que en ningún momento se haya tratado de recuperar lo robado por el condenado, y que más bien los adversarios políticos del reo continúen utilizando esta condena como una forma de chantaje para obtener prebendas políticas. Cada vez que el FSLN (entiéndase Daniel Ortega) busca algo que le interesa, no hace más que amenazar al reo con mandarlo a la Modelo. Aunque la verdad es que este “reo” nunca ha permanecido en la cárcel.

Además de lo robado al erario, este reo le está ocasionando enormes gastos al pueblo nicaragüense, ya que funcionarios que devengan salarios para trabajar y servir al pueblo, entre los que figuran diputados, magistrados y jueces son, entre otros, los que a diario desfilan a la hacienda El Chile a reportarse ante el “jefe” y traer la orden de trabajo del día. Estos servidores públicos viven ansiosos, y se desvelan y preocupan tanto por la salud del reo valetudinario, que en varias ocasiones han ordenado régimen de convivencia familiar y por darle una celda bastante amplia: TODO EL PAIS.

Centenares de personas han fallecido en las cárceles nicaragüenses, y otros tantos padecen enfermedades terminales dentro de una celda, y la juez primero del Distrito Penal de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, ROXANA ZAPATA los ignora o se hace de oídos sordos.

Enormes cantidades de dinero salen del presupuesto nacional para darle vigilancia al reo valetudinario. Su hacienda permanece custodiada día y noche, sus viajes placenteros dentro de su celda (todo el territorio nacional) requieren de varios policías, que tanta falta hacen en los mercados.

En la mayoría de repartos de Managua, los ciudadanos hacemos de tripas chorizos para medio pagarle a un vigilante y no dormimos tranquilos por el accionar de tanta delincuencia a nivel nacional, sin embargo, el “jefe” duerme como un oso, gozando de protección policial gratuita.

Me preguntaba por qué tanta alharaca por un reo, pero es que se me había olvidado que con la plata hasta los perros bailan.

Ahora los flamantes diputados devoradores de huevos de tortuga andan entre ceja y ceja el caso de una amnistía, que según ellos no tiene nombre, pero a este pueblo ya no le pueden dar atol con el dedo, y esta amnistía sí tiene nombre y hasta apellido, y no es más que una medida desesperada por sacar definitiva y legalmente libre a Arnoldo Alemán, aunque de hecho, nunca ha estado en ninguna cárcel.

Ya es tiempo de decirle al pueblo la verdad y dejarse de tanto alboroto. Si Arnoldo Alemán es realmente culpable de tremendo robo, pues tendrá que cumplir su condena de 20 años en la cárcel y devolverle al pueblo lo robado, olvidándose de amnistías y de tanta sinvergüenzada de la que ya estamos hartos. Por el contrario, si todas estas acusaciones en contra del señor Arnoldo Alemán fueron prefabricadas, inventadas por mentes tenebrosas, con el único afán de hacerle daño, pues ya es tiempo de dejarlo completamente libre, pedirle disculpas, que continúe haciendo dinero con sus cafetales y que pueda pagar con su propio dinero tanta custodia y vigilancia sin olvidarse de pagar el teléfono celular que le entregó la juez Juana Méndez.

*Médico veterinario.