Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Hoy estoy plenamente convencido de que la pérdida de la diputación para la que fuiste electo en los comicios de 2006, por razones más que públicas, no vienen al caso comentar, aunado, por supuesto, a los perjuicios morales, políticos y sociales que los pactistas te causaron, provocaron un trastorno en tu personalidad.

Sin ánimos de elaborar un diagnóstico clínico sobre tus padecimientos, podría atreverme a creer que sufres, producto de lo antes expuesto, síndrome de personalidad paranoide, entiéndase: “la persona que proyecta sus propios conflictos y hostilidades hacia otros; generalmente fríos y distantes en sus relaciones, tienden a encontrar intenciones hostiles y malévolas detrás de los actos triviales, inocentes o incluso positivos de otras personas y reaccionan con suspicacia a los cambios en las situaciones.”

Cuando fuiste despojado de tu diputación alegaste, y no en una ocasión, que esa acción del pacto fue “totalmente ilegal”, opinión que comparto a plenitud con vos. Déjame decir, sin embargo, que también fue “totalmente ilegal” las resoluciones que el Consejo Nacional del Partido Conservador emitió el 31 de enero recién pasado, del que fuiste un prominente promotor.

Declarar nulas las elecciones de los candidatos a alcaldes, vicealcaldes y concejales conservadores en los municipios de Granada y Diriomo, “amonestar” al Presidente de la Comisión Nacional Electoral del Partido Conservador, obligar a los diputados de nuestro partido a formar bancada en la Asamblea Nacional y, lo más aberrante de eso, imponer la dedocracia eliminando los procesos electorales partidarios internos, son hechos condenatorios, vistos únicamente en partidos de corte fascistas.

Será acaso que deseas imponer a Magda Briones, candidata de tu preferencia, en un municipio donde no conoces su contexto ni su realidad política, o en el peor de los casos, ceder la candidatura edilicia de la Gran Sultana en favor de “una vara de cuete quemada”, como es José Antonio Alvarado. Lamento expresar que la ira que aún sientes contra los magistrados electorales y judiciales del pacto la enfocaste en tan disparatada resolución en contubernio con otros que tienen “su propio trompo amarrado.”

La actitud de amonestar al Presidente de la Comisión Nacional Electoral es, en demasía, absurda. El 31 de enero pasado el discurso grandilocuente que profesas señalando que se debe respetar las instituciones, las leyes y, sobre todo, las personas, se diluyó como se diluye el agua cuando la pretendemos atrapar con las manos. Amonestar a alguien por estar cumpliendo con sus funciones, es incomprensible.

La identidad conservadora no se proyectará más obligando a los diputados de nuestro partido a conformar bancada en la Asamblea Nacional en momentos que los grupos políticos de derecha estamos siendo acezados por una izquierda radical y peligrosa, que a ojos vistas desea implantar una dictadura. Por el contrario, nuestro partido ganará más adeptos cuando personas como tú se atrevan a develizar los roídos trapos que ocupan para encubrir el terrible zarpaso que dieron a la institucionalidad partidaria en el Consejo Nacional mencionado con anterioridad.

Concluyendo, espero que la monstruosa decisión de eliminar “de hecho” los procesos electorales partidarios internos no conlleve a que el próximo presidente nacional del Partido Conservador sea “Firuliche”, que posiblemente sea electo “de consenso” por correligionario que al igual que vos sufren de personalidad paranoide.


*Asesor Legal
camilo@lawyer.com