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El mejor aprovechamiento de la información de Internet o de otra fuente digital sólo es posible si los estudiantes y profesores conocen los componentes de los programas de oficina y dominan las técnicas de copiar y pegar. Si no, estamos desperdiciando la capacidad de automatizar los procesos de estudio y trabajo. Lo que se ha llamado “plaga de copiar y pegar” es un fenómeno incomprendido, más cuando estamos en proceso de formación del profesor digital.

El concepto de copiar y pegar es complejo. No se trata solo de copiar textos, sino estructuras, procesos, imágenes, videos, animaciones, códigos, hipertexto, ideas, teorías, hipótesis, números, fórmulas matemáticas, en suma, se trata de copiar objetos. A nivel digital el proceso de la información adquiere muchos matices, no podemos limitar el proceso de copiar y pegar al texto, eso no es suficiente, tenemos que extenderlo a la imagen, al sonido, a la música. La misma educación debe trascender el texto, para incorporar los componentes gráficos y sonoros.

Un profesor o estudiante actúa en forma racional y se mantiene en la permanente búsqueda de optimizar su tiempo, y valora su costo de oportunidad en función de sus preferencias. Son los constructores de sus conocimientos. Si su costo de oportunidad de copiar y pegar cualquier objeto es bajo, lo hará sin ningún problema. Hablar de ética y moral en abstracto es banal. La cultura de grupo es un factor condicionante para toda ética.

Copiar y pegar no impide realizar una lectura comprensible, al contrario, la puede facilitar, si el usuario quiere hacerlo, eso va a depender de su costo de oportunidad, en donde el tiempo intervine en forma poderosa (Time is money), pero también va a depender de sus conocimientos de las herramientas digitales. Copiar y pegar puede ayudar a discernir, asociar y comparar, no solo textos, sino también imágenes, códigos, ideas, valores. La lectura comprensiva depende de la calidad del autor y del lector- autor. No solo se comprende una lectura, se construye el proceso de comprensión. Copiar y pegar es un proceso dialéctico, para recordar el estribillo. Y esto hay que extenderlo a lo numérico, a lo gráfico e icónico.

La escritura creativa da total libertad para plagiar, parafrasear, transponer, traducir, copiar, copiar toda x, todo objeto. Da total libertad para el intertexto. Solo se deben citar cuando es imprescindible, debemos evitar citar a los que citan a otros…y a otros. Especialmente si son ideas comunes, cuando se trata de textos. La parte numérica es libre y el arte con mucha mayor razón. Pitágoras no se enojará porque copies sus fórmulas sin citarlo ni mucho menos Cervantes, maestro del intertexto.

Rubén Darío no solo imitó, también copió y plagió, a veces muy mal, otras en forma magistral. Darío era un lector voraz e inconstante, disciplinado e indisciplinado, no sabemos a ciencia cierta cuánto leyó ni cuanto copió. De su torrente de poesía, hay cosas maravillosas, hay cosas cursis. (Paráfrasis de John Dos Pasos).

El plagio es justificable, si lo haces en forma artística y científica, gracias al plagio, a veces la ciencia da saltos inconmensurables. La academia dice una cosa, la realidad es otra. Usar epítetos como sinvergüenzas, indecencia, en la Web 2.0 o 3.0, está fuera de lugar. El proceso de desarrollo del conocimiento ha pasado de unos hombres a otros, a veces, tomando lo mejor, a veces tomando lo peor. El presente siempre está en crisis, y la vida es una constante copia y plagio de objetos, solo la mezcla, hace posible la diversidad (o la buena copia o que la copie supere al original).

El desarrollo de países como Japón ha sido posible porque han tenido excelentes espías y maravillosos copistas. Derrotados por EU destinaron sus recursos de guerra a la producción, de ahí el gran desarrollo. Pero en sus inicios fueron calificados de monos y copistas por Occidente, como ahora China. La educación se basa en copiar y pegar, copiar imágenes, textos, fórmulas, modelos, objetos, lo cual debe aprovecharse en la era digital.

Si muchos estudiantes simplemente copian los textos de Internet es porque la forma de dar clases de muchos profesores está desfasada, porque dan clases como hace 40 años, les hace falta convertirse en educadores digitales o viceversa (antes que ciudadanos digitales, como pretende la profesora Renta Rodríguez), en desarrolladores de aplicaciones, en mejorar sus conocimientos de didáctica y de la Ofididáctica (término acuñado por persona).

Usar PowerPoint como simple reproductor de dispositivas es una pérdida de tiempo y dinero, es peor que copiar y pegar. PowerPoint es una aplicación poderosa, que tiene incorporado un lenguaje de programación, incrustación de objetos, se puede exportar a la web, se puede vincular a bases de datos. Se deben usar otros recursos digitales además de PowerPoint para dar diversidad. Solo con el uso integrado de los programas y la programación, se puede dar el salto de educador analógico al educador digital, al educador multimedios.

Decir “Di no al Copy Paste” es estar en el pasado, ser retrógrado. El mundo no solo es el arte de escribir, es el arte de ser copista, creador, pintor, músico, programador, hacker, etc. La Ética Profesional para los universitarios debe ser exigir a las autoridades se actualicen, reeducarse para la era digital y doten a sus estudiantes de recursos interactivos, no solo textos planos, ni libros escaneados como lo hacen en la UCA. ¿Tienen ahí audio-libros, video-tutoriales, manuales digitales multimedia, software educativo desarrollado por los mismos profesores? De seguro que NO.

Invito a los estudiantes y profesores a aprender las técnicas de copiar y pegar, a la larga, desarrollarán sus habilidades creativas, pues más que preocuparse por la copia, deberían de preocuparse por desarrollar talleres de creatividad, tener recursos multimedios para estudiar y desarrollarse en la era digital.

Fue Steve Jobs, fundador de Apple, quien dijo: “Los mediocres imi­tan, los genios roban”, según la célebre película Piratas de Silicon Valley, aunque, la frase original pertenece a Pablo Picasso: “Los grandes artistas copian, los genios roban”. No, no fue Picasso, fue el novelista francés Alejandro Dumas, quien dijo: “El hombre no roba, conquista y lo que conquista, lo agrega a su imperio”. ¿Y de dónde lo habrá toma­do Dumas? De seguro hubiera respondido como Víctor Hugo, según la célebre anécdota de José Ortega y Gasset: “¡Ah L’humanité!”.


*Director de Observador Digital, graduado en la UCA, miembro de APROUCA.

gorki.eduardo@gmial.com

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