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Consuelo Rivera, una de las fundadores de la Coordinadora de Pueblos Indígenas Chorotega, que surgió en 1990 a raíz de la Campaña Continental 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular en la región Norte de Nicaragua, es una de las principales liderezas que sacudió la conciencia de un país que vivía a espaldas con los indios.

Desde entonces, dice doña Consuelo, ha corrido mucha agua bajo el puente y la Coordinadora ha logrado fortalecerse en la última década. Una fortaleza que solo se sostiene en un vasto andamiaje que tiene en la comuna a la semilla esencial de un árbol llamado Chorotega.

La suma de comunidades conforman los Consejos de Ancianos, Red de Jóvenes Promotores y Comunicadores, líderes y liderezas. Luego vienen los gobiernos indígenas en los territorios de Mozonte, Totogalpa, San Lucas, Cusmapa y Telpaneca, ubicados en los departamentos de Nueva Segovia y Madriz, respectivamente.

Para doña Consuelo, la organización es una auténtica escalera que sube peldaño a peldaño hasta llegar a los órganos de decisión, una red estructurada en estos poderes bien definidos: asamblea, la máxima instancia que se reúne cada dos años para señalar el rumbo político-social y elegir a los dirigentes de la coordinadora Chorotega.

Pequeña y vivaz, Doña Consuelo, quien ha dedicado buena parte de sus 45 años a la consolidación del movimiento indio, admite que la coordinadora Chorotega practica una auténtica democracia. “Las grandes resoluciones se consultan en las comunas y de allí pasan a las otras esferas, por eso nos demoramos un poco en tomar las decisiones importantes, vale la pena hacerlo porque aquí no caben los individualismos, todos caminamos unidos”.

Para la lidereza chorotega, quien viste blusa roja y una falda blanca, el mandato de los líderes principales, “es más sólido que el de cualquier ministro de Estado por una razón: aquí somos elegidos por todas las comunas, por todos los organismos, es un mandato democrático que pesa”.

El consejo de gobierno chorotega ejecuta las decisiones que se toman en las reuniones mensuales de la junta directiva como en las asambleas generales, realizadas cada seis meses. Esas resoluciones constituyen un mandato para la Coordinadora. La elección es itinerante en cada uno de los cinco pueblos. La Coordinadora prefirió adoptar esta disposición, porque su idea es formar líderes y eso se consigue con el aporte de aquellos que terminan sus funciones.

Ellos, por mandato, regresan a sus comunidades para poner en práctica todo lo que han aprendido en su periodo de gobierno. “Solo así es posible formar más dirigentes”. Los líderes recorren constantemente las comunas, no bajan la guardia un solo día.

La organización de la Coordinadora Chorotega ha sido larga y difícil. Bien lo dice doña Consuelo: “la principal característica del pueblo indio es su constante lucha por la reivindicación de sus derechos”.

“Esta los acompaña desde la conquista española, hace más de quinientos años, cuando trataron de defenderse de los extraños”. Y desde aquella fecha, su afán de reivindicación se extiende en los años siguientes tratando de frenar la opresión de las instituciones de la época colonial.

Para el antropólogo indigenista Carlos Lenys Cruz, la invasión militar y espiritual española, trató de eliminar lo más preciado del indígena y su vida comunitaria, para imponer el fundamento de sus creencias culturales, patrones y formas de vida reforzados con estructuras jurídico-políticas. Este proceso de atropello durante varios siglos, ha ido perfilando una forma de ser en el indígena, que le dificulta el auto interpretar su propia realidad.

Frente a las imposiciones sociales (mitas, obrajes, concertajes, peonazgo, etc), que se establecieron para sojuzgarlo, el indígena ha sido capaz de defender el fondo de su integridad mediante una actitud de resistencia con todo aquello que no parte de su mundo cultural
Sostiene que la invasión cultural no ha cesado y durante las últimas décadas las comunidades indígenas han tenido que soportar nuevos procesos de aculturación debido a la presencia de diferentes organizaciones que aparentemente promueven su desarrollo y reivindicación socio-económica aunque obedecen a diferentes consignas e ideologías (movimientos promarxistas, liberación cristiana, sectas protestantes, etc). Lo que continúa transformando aceleradamente la realidad del pueblo indígena; es el fuerte arraigo de ciertos principios de la vida comunitaria y su relación con la madre naturaleza.

En estos últimos años, el avance de los pueblos indígenas y su reconocimiento como actor político han permitido el acceso a representaciones en la Asamblea Nacional, dignidades en gobiernos municipales; así como el fortalecimiento de las estructuras de los gobiernos indígenas y comunitarios.

Por otro lado, conservar la propiedad de las tierras comunitarias, manejo de la biodiversidad y entorno natural. Mantener, desarrollar y administrar su patrimonio cultural e histórico, prácticas de medicina tradicional, incluida el derecho a la protección de los lugares rituales y sagrados, entre otros.

Sin embargo, los pueblos y nacionalidades indígenas del Pacífico, Norte y Centro de Nicaragua continúan enfrentando a fuerzas políticas, sociales, económicas, culturales y religiosas que penetran para eliminar la pobreza, aunque están apuntando a la eliminación de su ser cultural, para integrarlos como sea a un nuevo sistema de valores, en definitiva a terminar con la comunidad, para culturizarlo y desindianizarlo.

Con la aprobación del Convenio 169, por parte de la Asamblea Nacional, el gobierno de Nicaragua está en la obligación de reconocer los derechos de los pueblos indígenas a su gobernabilidad y autonomía, promover el rescate y promoción de su identidad cultural, el respeto a la propiedad comunal, la defensa de los recursos naturales y el medioambiente.

En la agenda de los pueblos indígenas chorotegas está pendiente que la Asamblea Nacional reconozca la personería jurídica de la Coordinadora Chorotega, que le permita actuar con identidad propia en los espacios políticos, socioeconómicos, culturales, equitativos y en armonía con la madre naturaleza.

Ya se ha vuelto una costumbre que muchas ONG nacionales ejecuten proyectos a nombre de los pueblos indígenas, sin tener la menor idea sobre su cosmovisión e identidad cultural. Igual sucede con la cooperación internacional que desconoce el Convenio 169, al asignar la coejecución de proyectos relacionados con la problemática indígena a ONGs, nacionales.

Especial mención se merece el organismo Progressio, de Inglaterra, cuyo representante en el país es el Arquitecto Patricio Cranzhawv, que ejecuta directamente con la coordinadora Chorotega el proyecto Iniciativas Económicas Locales con Rescate de Identidad Cultural, en la región Norte de Nicaragua y el fortalecimiento de la Red de Comunicadores Indígenas.

Igualmente, el organismo Servicios Cristiano Alemán, que asesora el fortalecimiento de la Coordinadora, haciendo énfasis en la Red de Jóvenes Indígenas, para promover el relevo generacional, tan necesario para acabar con el “caciquismo” y la conducción autocrática.