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Esta pregunta nos lleva a otra serie de preguntas complementarias: ¿alguna vez ha existido una verdadera izquierda en Nicaragua? ¿La Revolución Sandinista era de izquierda? ¿Este gobierno es de izquierda? Creo que llenaríamos este espacio con una serie de preguntas que a veces no tendrían las respuestas satisfactorias para muchos actores políticos de las llamadas izquierdas en Nicaragua.

Si tratáramos de definir la izquierda, creo que nos saldría más fácil hacer un análisis comparativo con el bloque contrario, ideológicamente: la derecha. La percepción histórica que se tiene de la derecha es de una clase oligarca, explotadora de los trabajadores, fomentadora de grandes capitales; insensible ante los problemas sociales, sanguijuela de las riquezas nacionales e impulsora de gobiernos dictatoriales en permanente lucha por acabar las organizaciones sociales y mantener oprimido al pueblo; no tiene ningún respeto por el medioambiente y le falta poco para convertirse en una secta satánica que llevará al mundo a una perdición total.

Tomando esta referencia, la izquierda sería todo lo contrario. Sería una corriente ideológica que emana del pueblo como una forma de reivindicación social, una férrea defensa de los pobres y combate frontal a los ricos y explotadores; su principal objetivo es la toma del poder por las clases explotadas. Una vez que se ha hecho con el gobierno a través de la lucha armada o las elecciones; comenzará a distribuir la riqueza entre los más necesitados; los discursos deberán estar en consonancia con los principales artífices de esta ideología, Lenin, Marx, Engels, hasta el Che agarra barco en este altar de los rojos. La izquierda acabará la explotación del hombre por el hombre; las fábricas serán del pueblo y desaparecerán los ricos para dar espacio al nacimiento de una clase obrera que tenga todas las comodidades sin ni siquiera acercarse en pensamiento a los viejos vicios de la burguesía. Hasta aquí las teorías históricas y perceptivas de lo que llamamos derechas e izquierdas.

Una vez ubicados los conceptos de referencia, ¿alguna vez ha existido la izquierda en Nicaragua? ¿Realmente los de derecha son esos feos y terribles monstruos come pobres? ¿Estas corrientes verdaderamente son antagónicas? ¿Hay en Nicaragua una derecha y una izquierda puras? La mayoría de nosotros sabe que la pureza no existe ni en la sal ni en la religión; los modelos de izquierda y de derecha que nos quisieron vender han sido superados por los propios actores que propugnaban en sus discursos que ya había llegado la luz para el pueblo. No se trata de defender a la derecha ni de castigar a la izquierda; mi análisis es sobre la base de la realidad que ha vivido nuestro país en las últimas décadas, llenas de retóricas y pura hipocresía en propuestas idealistas.

La realidad mundial es un reflejo de cómo el Estado de Derecho ha ido evolucionando. La corriente liberal que en un primer momento fue la que trató de flexibilizar las posiciones aferradas a la ortodoxia conservadora que mantenía posiciones de fuerza, amparadas en el fanatismo religioso, fue la primera división de la derecha; pues impulsó los primeros derechos fundamentales individuales. Fue la Revolución Francesa, la de los burgueses, la que impuso los derechos civiles y políticos, ya asumidos por los otros derechos de las colonias americanas que con su revolución habían consagrado la primera Constitución escrita en el mundo. Cabe señalar, que la revolución americana no abolió en un primer momento la esclavitud hasta que se derramó muchísima sangre en una guerra cruel que lograron unificar y formar lo que hoy conocemos como los Estados Unidos. Pero no quisiera que mis lectores perdieran la pista que en ambas revoluciones los combatientes se llamaban “revolucionarios”. Ninguno de ellos, o talvez la mayoría de ellos, en ningún momento estaban consagrando la ideología de izquierda; con esto se cae el primer mito de que las revoluciones, los guerrilleros y, por ende, los comandantes de la revolución eran un patrimonio exclusivo de los izquierdistas.

Es hasta en las revoluciones rusa y mexicana que la pirámides de derechos se invierte y, por ende, el impulso de acabar con el sistema opresor tiene como motivación los derechos sociales; el esquema fundamental es que no pueden existir derechos individuales por encima de los derechos colectivos, el poder es para el pueblo, para los trabajadores. ¡Todo el poder a los soviets!, se constituye un poder popular y desaparece el de las clases explotadoras, la tierra es para quien las trabaja, y hasta los bandoleros, asesinos, asaltantes, violadores y energúmenos se convierten en generales y comandantes de estas revoluciones. ¡Todos tienen cabida en el poder popular!
A partir de estos hechos históricos es que el mundo se comienza a dividirse entre izquierdas y derechas, entre gobiernos populares y clasistas, entre socialistas y capitalistas, entre liberales y conservadores, entre soñadores y realistas; cada quien asumió su propia ideología y cada quien construyó su propio muro. La historia comenzó poco a poco a erosionar estas divisiones, la realidad fue superando a la ficción; quienes odiaban a la izquierda y nacieron del seno de la burguesía, de repente, por un mensaje divino en alguna noche de sesión espiritista acompañada de un cigarro de marihuana; se convirtieron en revolucionarios de izquierda y llegaron a ser hasta comandantes por el color de su piel y el origen de su clase.

Y, por el otro lado, aquellos que venían de la más absoluta pobreza y que casi dieron su vida por luchar contra los explotadores y diabólicos de la derecha, amantes de la opulencia y explotadores eternos, guerrilleros de izquierda pura y hasta con barbas crecidas en países vecinos, y gozando de los privilegios de ser los escogidos, un día que tomaron el poder. Y una vez que sintieron la comodidad de dormir en un colchón de plumas de ganso y sintieron los dulces labios de las rubiecitas hijas de papitos burgueses, no pudieron salir de ese sueño eterno. Embelezados del poder; sin necesidad de trabajar tendrían el futuro asegurado con la sola tarea de decir que defendían la revolución y que luchaba por los pobres.

Los verdaderos oprimidos, en los años duros sólo comían sardinas rusas, macarelas enlatadas, grasa de ballena, frijoles biterras, azúcar negra, etcétera, mientras ellos , los lideres de “izquierda”, mantenían atiborrados de manjares sus refrigeradores y a tope sus botellas de finos licores. Entonces también se cayeron los muros de la izquierda; de repente, uno de derecha formaba una organización social y ayudaba a los pobres abandonados por la izquierda, en fin, ya no había una línea divisoria de las ideologías puras, la izquierda se fue mutando en otra cosa que no era ni izquierda, ni derecha. Ahora, que de nuevo tratan de definirse en izquierda y derecha; que se habla tanto de la unidad de los “demócratas liberales y derechosos”; que la mayoría del pueblo no quiere saber nada de eso, entonces los que creyeron en la izquierda revolucionaria se preguntan: ¿y la unidad de la izquierda? Entonces, yo les respondo: ¿y es que ha existido alguna vez la izquierda en Nicaragua? La respuesta es ahora de ustedes, mis eternos compañeros soñadores.