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Quince millones de especies tratan de sobrevivir en nuestro planeta. El ser humano es una más de esas especies que habitan la Tierra. Pero también es la única cuya población está creciendo y se está extendiendo en esas dimensiones por el planeta. Poblaciones de plantas y animales se están reduciendo. Muchas de ellas son especies ya raras e incluso, en peligro de extinción. “Muchas especies. Un planeta. Un futuro” fue el lema del Día Mundial del Medioambiente, que se celebró el 5 de junio.

El hombre y sus actividades cotidianas son la mayor amenaza para el medioambiente. Hemos arrasado con bosques y grandes extensiones verdes, y ello ha llevado consigo que miles de millones de especies hayan perdido su espacio. También están las fábricas, la contaminación provocada por los transportes, el consumo desmedido de recursos que se agotan como el petróleo o el agua… y tantas acciones que ya ni siquiera nos damos cuenta, como dejar las luces encendidas o llenar en exceso nuestros frigoríficos. Los bosques y los océanos se encuentran terriblemente perjudicados. Muchas especies están en grave peligro de extinción debido a las capturas en masa y miles de hectáreas están agotadas debido a un proceso de explotación masivo. Las ciudades necesitan cada vez más espacio para construir edificios, oficinas, fábricas y centros comerciales. La Madre tierra pierde terreno frente al asfalto. Hemos perdido el respeto por la Naturaleza y damos culto a la riqueza y al consumo. La realidad es que estamos en alerta. En alerta verde, porque nuestro planeta está en la unidad de emergencias.

El mundo tal y como hoy lo conocemos, dejará pronto de existir. Científicos y ecologistas de todo el mundo avisan alarmados de los peligros que el actual desarrollo, basado en el materialismo y el libre comercio, tendrán para la Tierra. Un desarrollo que resulta fatídico para la salud del planeta. Los más alarmistas creen que en pocos años, nuestro mundo dejará de ser un lugar habitable para los seres vivos.

Pero todavía estamos a tiempo de cambiar la tendencia y mejorar nuestra convivencia con la naturaleza. A veces son pequeñas acciones, pero que pueden ayudar a nuestro planeta.

El papel. El consumo de papel aumentó seis veces en menos de cincuenta años y los expertos consideran que este año se consumirán más de trescientos millones de toneladas. En promedio, un estadounidense, por ejemplo, gasta 19 veces más papel que una persona de un país empobrecido. Con las nuevas tecnologías no hay excusa. Para almacenar ya no se necesita tanto papel. El plástico. Fue un gran invento. Un nuevo producto con el que crear objetos resistentes. Sin embargo, también fue uno de los más nefastos para el medioambiente y es difícil ir al campo o a la playa y no encontrarse con una botella, bolsa o residuo de plástico. Las industrias químicas se niegan a acabar con uno de los productos que más beneficios le ofrecen. Ya en 1998, las ventas de plásticos supusieron un billón y medio de dólares.

El agua. El agua es un bien escaso, aunque imprescindible para la vida. Según datos de la ONU, más de 500 millones de personas sufren escasez de agua en el mundo y más de mil millones carecen de agua potable. La falta de agua provoca enfermedades (cada año mueren entre 14.000 y 30.000 millones de personas por infecciones causadas por el agua) y migraciones de población. Así, no podemos dejar pasar otro día sin arreglar ese grifo de casa que gotea.

El coche. Usar el transporte público mejoraría la calidad del aire de las grandes ciudades y se reducirían las emisiones de los gases de efecto invernadero. Y si no puedes llegar al trabajo en transporte público, compártelo. Así reduciremos nuestra huella en el planeta.

Apagar las luces, utilizar energías renovables (solar o eólica), reducir nuestro consumo, cambiar algunos de nuestros hábitos… Pequeñas acciones para nosotros, pero grandes ejemplos para el futuro. Si seguimos esquilmando tierras y océanos, ponemos en peligro nuestra propia supervivencia y la de las generaciones siguientes. Por ello, hay que ponerse manos a la obra, escuchar a nuestro planeta y ayudar a su recuperación.


*Periodista
ccs@solidarios.org.es