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I Parte
La experimentada arqueóloga y antropóloga Marta González estudió la geografía, los valores, las reservas y hasta los matices de Ometepe. Descubrí, por medio de Marta, que es la isla más grande del mundo, de origen volcánico, dentro de un sustantivo lago de agua dulce. Tiene recursos acuáticos inconmensurables, gran variedad de flora y fauna, sólo una pequeña parte es apta para el cultivo de sus 278 kilómetros cuadrados, la mayor parte está conformada por elevaciones de sus dos volcanes.

Esta isla tiene riquezas arqueológicas con las cuales se demuestra la convergencia de sociedades y culturas de regiones lejanas, del norte y sur de Centroamérica. Ometepe es la isla del tesoro. Tal realidad quedó demostrada con el inventario de sitios arqueológicos ejecutado por la ONG Tecuilcan, con el apoyo del Instituto de Cultura, las alcaldías, de la mano con los Comités del Poder Ciudadano. En la región occidental, - cerca del volcán Concepción - se han registrado al menos 25 sitios arqueológicos en una extensión inferior a los 63 km. 2, lo cual sugiere - dice Marta - al menos un sitio arqueológico cada 2.5 km.

No obstante, la mayor concentración de esta incalculable riqueza se radica en la zona costera. Hay fragmentos de cerámica y estatuaria en masivas concentraciones dispersas en apenas algunos cientos de metros, principalmente en la región oriental del volcán Concepción.

Por ahora es casi imposible determinar los límites de semejante maravilla. Algunos lugares --Tierra Blanca, Los Ángeles, Punta Viva-- tienen cada uno una extensión mínima de mil metros. Veinticinco km. y parece ser muchísimo más, de esta singular geografía, un homenaje a la curiosidad arqueológica.

En algunos de estos territorios, verdaderos certámenes científicos, la construcción de viviendas, acueductos, cableados y otras flores del progreso han liquidado una parte sustantiva del inapreciable tesoro. En otros sitios --en Los Ángeles, por ejemplo-- basta distraer la mirada, o barrer con desgano para sacar a la superficie restos óseos o joyas arqueológicas. Dicen que en la isla del tesoro no hay familia -- relata Marta-- que no conserve alguna pieza de 500 a 2000 años de antigüedad.

Durante el somocismo se saquearon, legalmente, los cementerios indígenas. Ahora está prohibido, pero el saque continúa. Las piezas se venden a extranjeros entre cien y quinientos dólares.

No obstante, aún existen enormes reservas enterradas. Se hace necesario levantar los muros de un gran museo arqueológico, y sobre todo, tomar en serio la importancia de tamaño Universal de la isla del tesoro. Hago un llamado a mi gobierno, al FSLN, a los medios de comunicación, a todo el pueblo para apoderarse de este colosal depósito arqueológico.