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La precisión del lenguaje exige el empleo de las palabras en su sentido exacto. Lo contrario se denomina imprecisión. En la vida diaria incurrimos en este error de imprecisión, cuando usamos equivocadamente una palabra por otra, por desconocimiento de su significado. Si decimos “La diarrea causó una mortalidad en el campo”, confundimos “mortalidad” (número proporcional de defunciones en población o tiempo determinados) con “mortandad” (multitud de muertes causadas). Lo correcto es: “La diarrea causó una mortandad en el campo”.

En la comunicación periodística hemos encontrado también algunas imprecisiones del lenguaje. Por ejemplo, “sendos” es un adjetivo plural que significa “uno o una para cada cual de dos o más personas o cosas”. Por ejemplo: Los gemelos llevaban sendos sombreros (cada uno llevaba un sombrero). Pero en nuestras publicaciones periódicas se le confunde con el significado de “grande”: … le dio sendo puñetazo en la cara a una reportera de radio y estrelló su grabadora en el piso.(END/15/02/04)
Otro error es la confusión en el empleo de los verbos “infectar” e “infestar”. Si decimos “El charco estaba infectado de zancudos”, tergiversamos el sentido de “infectar” que referido a microorganismos patógenos, como virus o bacterias, significa “invadir una herida o un organismo causando una infección”. Lo correcto, entonces es: “El charco estaba infestado de zancudos, pues infestar, dicho de gran cantidad de individuos de una misma especie, significa “invadir algo o a alguien en forma de plaga”. Veamos el texto periodístico: “Esta es la pierna de un cerdo infestado con “semilla” o cisticercos (tenia)”. (LP/18/12/03)
“Adolecer” es un verbo intransitivo que significa “caer enfermo o padecer alguna enfermedad”. Con la preposición de, significa “tener o padecer algún vicio o defecto”.Pero en nuestros diarios se lo emplea con frecuencia con el sentido de “carecer”. Veamos: “Empiezo por las fotografías, ninguna tiene autor y la mayoría adolece de pie de foto…” (END/04/04)
Un fenómeno que merece nuestra atención es el uso del verbo “hacer”. Se trata de un verbo transitivo (del latín ‘facere’), tan fecundo y polifacético en sus usos como el verbo dar. Veamos. Hacer: un mueble (fabricarlo), hacer un juicio (formarlo), hacer la comida (aderezarla), hacer la cama (arreglarla), hacer la barba (rasurarla), hacer sombra (causarla), hacer prodigios (realizar), hacer la valija (empacar), hacer venir (obligar), hacer aguas (orinar), hacer un favor (conceder), hacer saber (notificar o advertir), hacer cien kilómetros por hora (alcanzar esa velocidad), hacer gente (juntar o convocar), hacer piernas (ejercitarlas), hacer fuego (disparar), hacer memoria (recordar), hacer dinero (ganar u obtener), hacer sitio o lugar (dejar espacio), hacer bien (convenir o corresponder), hacer sudar (costar o ser difícil).

Con algunos sustantivos, hacer significa realizar la acción indicada por estos (hacer burla: burlarse; hacer honor: honrar; hacer estimación: estimar). También, reducir una cosa a lo que se refiere el sustantivo (hacer pedazos: despedazar; hacer trozos: destrozar).

Con algunas preposiciones, son usuales: hacer a todo (servir o trabajar en lo que sea necesario), de payaso (representar el papel), en o de un lugar determinado (creer o suponer), de dinero (proveer), con dinero (facilitar), de la persona o del cuerpo (obrar o proceder), de portero o de presidente (ejercer interina o eventualmente), de las suyas o de las tuyas (proceder por decisión y voluntad propia), de menos (menospreciar),
Como verbo intransitivo, hacer se emplea en casos como: no hace al caso (conviene), la llave hace a ambas cerraduras (corresponde o se adapta), hará lo posible por venir (procurará), se hizo el muerto (fingió o aparentó).

Los usos más frecuentes como verbo reflexivo son: hacerse el valiente (jactarse, blasonar), hacerse el tonto (aparentar o fingir), hacerse los árboles o los sembrados (crecer o aumentar), hacerse licor (transformarse o volverse), hacerse obedecer (imponer la autoridad como corresponde), hacerse a una parte (apartarse), hacerse de rogar (no acceder hasta que se lo pidan insistentemente), hacerse al calor (habituarlo).

La frase familiar hacer por hacer significa, según el Diccionario de la Academia, que se realiza una cosa sin necesidad o sin utilidad; y la locución verbal hacerla denota que la persona “faltó a lo que debía, a sus obligaciones o al concepto que se tenía de ella”. Por eso se dice con frecuencia: “¡Ya la hiciste!”.

Pero este versátil y prolífico verbo ha tenido un empleo tan amplio y tan profuso en el habla popular y en el lenguaje escrito que a menudo se incurre, por pereza mental, en la repetición cansada, la expresión “incolora”, la imprecisión. Martín Vivaldi insiste en la necesidad de usar las palabras en su sentido preciso, y aconseja emplear este verbo con cautela, pues un artesano hace figuras de barro y un escultor hace una estatua; pero en este caso, es más preciso emplear modela o esculpe. Por eso recomienda usar un verbo más preciso, en construcciones en las que se abusa del verbo hacer. Veamos:
a) Hacer un monumento. (erigir)
b) Hacer un informe. (elaborar o redactar)
c) Hacer una tumba. (cavar)
d) Hacer una corona. (fabricar o trenzar)
e) Hacer una canasta.(fabricar o trenzar)
f) Hacer un discurso. (escribir o pronunciar)
g) Hacer dinero. (ganar, amasar, acumular)
h) Hacer una intriga. (urdir)
i) Hacer un atentado. (tramar)
j) Hacer miel. (producir, fabricar)
k) Hacer grandes progresos. (realizar)
l) Hacerse a la autoridad. (someterse)
En nuestras publicaciones periódicas encontramos algunos casos de uso del verbo hacer, que bien podría sustituirse por otro, más preciso. Veamos.

- Vamos a hacer (realizar) el famoso tope de los toros… (LP/07/08/03)
- Y andá buscá como hacerme (prepararme) un pinolillo que tengo sed. (END/17/08/03)
- … ya se venció el plazo de veinte días en el cual la Policía podía presentar un conclusivo sobre el caso, por lo que ahora corresponderá a la Fiscalía hacerlo (redactarlo) . (END/01/09/)
- Jaime y Ricardo se dedicaron a hacer (construir, levantar) cercos, cavar sumideros y letrinas para ganarse el pan de cada día. (LP/12/12/03)
A veces, no nos damos cuenta de la repetición de ideas y de palabras, salvo que sean excesivas, como este ejemplo de Vivaldi: “Es un hecho que lo que he hecho bien hecho, no hará más que demostrar a ustedes de lo que yo soy capaz de hacer”.

rmatuslazo@cablenet.com.ni

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