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Reflexión desde Entreculturas

El domingo 20 de junio fue el Día Mundial de las Personas Refugiadas y Entreculturas, y recuerda que Sudáfrica, al celebrar la Copa del Mundo, no ha tenido en cuenta a todos los jugadores. El aumento de visados temporales y solicitantes de asilo, en paralelo a la necesidad de mano de obra para el Mundial, pone de manifiesto, una vez más, las condiciones de precariedad y vulnerabilidad en las que viven los refugiados urbanos.

Sudáfrica, el primer país africano en el que se celebra un mundial de fútbol, acoge a más de 700.000 personas refugiadas, procedentes de Zimbabue, de República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi y Etiopía. Durante el último trimestre de 2009 el número de inmigrantes en Sudáfrica se ha triplicado. Este país africano ha pasado de 270.671 refugiados y solicitantes de asilo a finales de 2008 a un total de 751.273 en octubre de 2009. El promedio es de unas 5.000 nuevas solicitudes presentadas mensualmente.

Una vez finalizado el mundial, perderán su estatuto legal los que tienen visado temporal y tampoco habrá oportunidades laborales, por las que se verán de nuevo obligados a regresar a sus países de origen. Se habla ya de la posibilidad de que se produzcan retornos masivos de ciudadanos, especialmente de zimbabuenses.

“No nos preocupa tanto el Mundial. Nos preocupa qué pasará después”. Ciudades como Johannesburgo, Pretoria o Ciudad del Cabo han visto modernizados o construidos de nuevo sus estadios, así como desarrolladas sus comunicaciones. Mientras tanto, cerca de 550.000 migrantes extranjeros viven en los alrededores, bajo el miedo y la sospecha por no tener documentación, con dificultades para acceder al mercado de trabajo, a la asistencia sanitaria e incluso temiendo por su integridad física.

Y es que bajo la excusa de la oferta de nuevos puestos de trabajo, del desarrollo del turismo y de la apertura al mundo de un país rechazado internacionalmente a causa de un régimen racista como fue el apartheid, Sudáfrica está dejando de lado a una gran parte de sus jugadores. Los que conforman el grueso de la sociedad. Los que sufren por formar parte del país con uno de los índices más altos de desempleo y de mortalidad a causa del SIDA: los que no pueden pagar las entradas para los partidos, precisamente. 
Shakira. Un día antes de su concierto de inauguración del Mundial, Shakira -como embajadora de la campaña 1Gol- ha visitado el colegio Isu’lihle Primary School, en Soweto, donde ha charlado con los estudiantes acerca de sus esperanzas de tener una educación de calidad y ha bailado con ellos el Waka Waka, la canción oficial del Mundial.

La cantante ha dicho: “Ha sido muy importante para mí conocer de primera mano un colegio sudafricano, comprender su sistema educativo y ver las condiciones en las que estudian los niños y las niñas. Pero lo más importante es que consigamos un mayor compromiso de los líderes mundiales a fin de asegurar que cada niño y cada niña, en cualquier lugar del mundo, tenga acceso a una educación de calidad”.

“La Copa del Mundo es una gran oportunidad para llamar la atención sobre asuntos tan importantes como el hecho de que, hoy en día, 72 millones de niños y niñas no tienen acceso a la educación. Espero que podamos aprovechar este momento y hacer de este Mundial un legado duradero para la educación”.

Desde ayer el Bus Escolar de 1Gol ha puesto su motor en marcha. Frente al estadio de Soccer City, una treintena de estudiantes han participado en el acto, junto con K´naan, el cantante africano que ha puesto voz -con David Bisbal- a la canción oficial del Mundial 2010.

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