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A pesar de los esfuerzos del gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, nuestro departamento sigue siendo el más atrasado, marginado y aislado. Río San Juan, otrora paraíso de recursos naturales, de flora y fauna, rica e impresionante, languidece, agoniza poco a poco. Los desafíos y retos son mayores que las inversiones que se realizan. No se cuenta con una estrategia clara y definida para combatir el atraso, la mendicidad, el subdesarrollo y la pobreza. El deterioro gradual de sus recursos naturales está a la vista. El problema de escasez de agua potable es un gravísimo problema que debe atenderse a lo inmediato a corto, mediano y largo plazo.

En los años 80 se elaboró la estrategia del SI A PAZ (sistema internacional de áreas protegidas para la paz) cuya visión era el desarrollo del departamento, conjuntamente con el esfuerzo costarricense. Es más, el desarrollo de los pueblos ubicados en el borde fronterizo, debía hacerse desde una perspectiva binacional tomando en consideración la cuenca existente.

La guerra mercenaria obstaculizó el esfuerzo plateado. Costa Rica, en el primer mandato de don Oscar Arias Sánchez fue ocupada como base y plataforma de agresión contra la Revolución (Arde-Emisoras), lo cual permitió ayuda económica de USA para el desarrollo de los pueblos fronterizos costarricenses: los Chiles de Alajuela, Upala, Pocosol.

Nicaragua y sus pueblos fronterizos, como San Carlos, Sábalos, El Castillo, sufrieron las consecuencias así como el departamento en general de la paralización del Sí A Paz. A partir de los años 90 el SI A PAZ desaparece por completo. El departamento es sometido a un abandono terrible cuyas consecuencias han sido heredadas por el gobierno actual. Fueron los alcaldes sandinistas de esos difíciles años quienes buscaron siempre como fortalecer los lazos de hermandad, camaradería y cooperación con los alcaldes costarricenses. Siempre estuvo presente el tema binacional pero todo se basó en buenas intenciones, nada concreto. A pesar de la participación de funcionarios de los Ministerios de Relaciones Exteriores de ambos países no hubo avances respecto a la implementación de la estrategia de desarrollo socio económico de los pueblos ubicados en la cuenca binacional.

La desaparición paulatina del SI A PAZ constituye un golpe fuerte a tal punto que todavía no se ha podido organizar una plataforma estratégica de desarrollo socio económico de los pueblos ubicados en el departamento, limítrofe con Costa Rica. Menos aun la organización de una nueva visión de desarrollo binacional. Durante la visita que hiciera a nuestro país la actual mandataria costarricense Laura Chinchilla, tanto ella como el presidente nicaragüense expresaron la necesidad de trabajar en función de la defensa de los Recursos Naturales y, obviamente, del desarrollo conjunto de la cuenca binacional. La presidenta costarricense, una vez más, vendió la idea del apoyo y experiencia costarricense respecto a la explotación del turismo en nuestro lago y el río San Juan. En la toma de posesión de la primera mujer costarricense presidenta de la hermana del sur, el comandante Ortega se refirió a estos mismos temas. E inclusive se reiteró el llamado a la activación de la comisión mixta Costa Rica-Nicaragua. La Comisión mixta de Nicaragua-Costa Rica debe dar un salto adelante. No puede, dicha comisión, realizar acciones, punto de vista, recomendaciones y sugerencias con personalidades que desconocen completamente la problemática fronteriza. Debe reforzarse, dicha comisión con autoridades propias de estos lugares (alcaldes, iglesias, organizaciones civiles de la sociedad).

Los funcionarios que participan en dicha comisión tienen alguna información en sus lujosas y grandes oficinas con aire acondicionado, mediatizada, escueta, sin tener todas las piezas claves de la generalidad para la realización del trabajo y la problemática en su conjunto. De esta manera, habrá presencia, participación y propuestas donde los territorios lo cual lógicamente se fortalecerá la democracia participativa y directa de los actores ubicados en la cuenca binacional.

Mientras se producen estos escenarios que demuestran las buenas intenciones de ambos mandatarios para favorecen la cooperación y las relaciones bilaterales, en San Carlos, específicamente en la costa sur, estalla un escándalo de impredecibles consecuencias para el fortalecimiento y el mutuo apoyo de las poblaciones ubicadas frente a frente, divididas solamente por algunos metros de la línea fronteriza entre ambos países.

Semanas atrás el poder ciudadano de la costa sur (Papaturro) y la alcaldía de San Carlos, contrataron maquinaria costarricense para la realización de caminos que comuniquen a los pueblos tanto a lo interno como con la vecina Costa Rica.

Pocos días antes de que finalice la obra, el ejército y aduanas levantan el grito al cielo reclamando “violación a la soberanía”, “amenaza a la seguridad nacional”, “penetración silenciosa costarricense”; “ampliación del corredor para el narcotráfico”, etc. Consecuencias? Detención de las maquinarias y gasto de dinero por el tiempo que estas no laboraron, cuyo costo diarios ascienden a $3.000.00 mil dólares aproximadamente.

La respuesta no se hizo esperar. Las comunidades fronterizas se movilizaron denunciando y demandando a los funcionarios de aduanas, ejército y Marena no estropear el desarrollo de la obra. Por el lado costarricense, alcaldes y empresarios que apoyan y coordinan la obra, se movilizan por la retención de sus maquinarias hasta nivel de cancillería.

Todo hace entrever que el alcalde de San Carlos violentó los procedimientos legales ya que no hizo las acciones necesarias entre las instituciones estatales que tienen que ver con esta situación de penetración de maquinarias en terreno del “Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos”. Además la obra se realiza en la frontera donde el ejército se moviliza resguardando celosamente este pedazo de patria.

Independientemente de si el alcalde violó la ley y los procedimientos jurídicos, la realidad es que esta situación no hubiese tenido ribetes de escándalo. Al presentarse la problemática, las autoridades estatales, edilicias, políticas y militares deben haber presentado flexibilidad, comprensión y camaradería para una respuesta positiva y favorable para las comunidades fronterizas nicaragüenses beneficiada con la obra. No obstante, se impuso el ego autoritario del jefe del destacamento militar sur y el funcionario de aduana; ambos con un desconocimiento terrible de la idiosincrasia, la problemática interfronteriza. Según i9nformaicionees obtenidas el funcionario de aduanas es de filiación liberal. El ejercito, independientemente de du subordinación jerárquica debe ser un ejercito humanista involucrado con la sociedad, flexible cuando se debe ser flexible. No anteponer los criterios personales chovinistas contra los costarricenses y el desarrollo de los pueblos. Tener siempre presente que su origen popular, humilde, sencillo, servicial es producto de la herencia del Ejército defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (Edsnn).

El problema esencial radica en la falta de presencia institucional del Estado nicaragüense. Esta presencia debe ser flexible y pragmática ya que nuestros pueblos fronterizos, tienen más de 100 años de tener esos vínculos con Costa Rica, lazos que deben modernizarse. Ese es el fin que se persigue con la construcción de caminos con maquinarias costarricenses en suelo nicaragüense. La presencia institucional debe ser reforzada con pobladores y ciudadanos propios del departamento que conocen la realidad, problemática, historia e idiosincrasia específica.

Fortalecer las relaciones de cooperación, fraternidad y camaradería debe ser el norte que guíe nuestros pasos con la vecina del sur. El presidente Ortega ha reiterado en sus discursos que algún día las fronteras desaparecerán. Nosotros tenemos condiciones para avanzar en la implementación de esta tesis marxista. Comenzar un trabajo concienzudo y responsable para eliminar gradualmente, junto con el gobierno de la presidenta Chinchilla, el chovinismo, racismo odio y menosprecios entre nuestros pueblos es una necesidad histórica. ¿Acaso la Nicaragua solidaria, socialista y cristiana no puede convertir estos preceptos en política de Estado?

*Periodista, docente UPF San Carlos, graduado en Ciencias Sociales en la ex -R.D.A