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La llegada de Arríen a la rectoría de la UCA dinamizó el movimiento estudiantil. La universidad fue convertida en plataforma de agitación, organización y de apoyo logístico, a las luchas que se desarrollaban en los barrios capitalinos. A mediados de 1977 las condiciones que vivía el país eran otras, lo que permitió avanzar aceleradamente en su reorganización. Los estudiantes decidieron agruparse para fundar el Comité Universitario de Solidaridad con el Pueblo (Cusop). Las tareas desbordaban el campus universitario. Para incrementar la efectividad organizaron la Asociación de Estudiantes de Estudios Generales. El liderazgo lo asumen Néstor Pereira, Mauricio Aguilar, Ulises Jirón, Nora Gordon y Marissa Olivares. Con la organización de los estudiantes de primer ingreso, logran atraer hacia sus posiciones al núcleo estudiantil más numeroso y combativo de la UCA.

Los estudiantes aglutinados alrededor de la Tendencia Proletaria adquieren mayor visibilidad. La organización del Cusop aunque planificada y orientada desde fuera, la realizan Adrián Meza Sosa, Luis Bárcenas, Salvador Pérez, José Bárcenas, Milton Icaza y Daisy Ruiz, La Chela, quien se distinguía por su arrojo y valentía. A tono con el momento sus acciones se concentraban en los barrios. Se conforma la Juventud Revolucionaria Nicaragüense, brazo juvenil de la Tendencia Proletaria. A diferencia de lo que ocurre en la UNAN-Managua, los estudiantes de la UCA trabajan de manera coordinada. Como su actividad fundamental se desarrolla en los barrios capitalinos, en la UCA organizan a los jóvenes para que se sumen a las tareas de agitación y propaganda mediante la distribución de moscas, comunicados y papeletas.

Los estudiantes destinan al grupo más avanzado a elaborar bombas de contacto. En la Facultad de Derecho destacan Adrián Meza Sosa, Chan Vega y Pancho Barberena. Una de las singularidades del trío fue que pese a las diferencias ideológicas actuaban al unísono. La noche anterior a su integración al destacamento guerrillero, Chan Vega durmió en casa de Carlos García Solórzano, mi suegro en aquel entonces. Corina, su hija menor, era muy amiga de la Chacha Guerrero, la novia de Chan. La mañana del 5 de junio de 1979 se despidió con la certeza del triunfo. García Solórzano bajó a los barrios orientales para que Chan pudiera sumarse a las fuerzas Terceristas, contingente del que formaba parte. El caso de Pancho Barberena es atípico, de afiliación Conservadora, se integró al movimiento estudiantil debido a la influencia político-ideológica de Eddy Matute.

Los estudiantes sabían sacar ventaja a la política de puertas abiertas de Juan Bautista Arríen. Una de las cosas más sorprendentes para Marissa Olivares era que pese a sus 17 años, el Rector ponía atención a sus planteamientos. En la Escuela de Sociología tenían como interlocutores a Salvador Porras, John Taylor y Orlando Núñez. La formación política de Taylor era anarquista. Cuando Orlando se incorporó a la UCA en 1977 tuvo en John a su discípulo más aventajado, mucho más que Emilio Prado. El anarquismo de John ha sido para toda la vida. UCA. Días después que Arríen proclamó la necesidad de organización del movimiento estudiantil, el país fue estremecido por el asesinato a mansalva de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

El 10 de enero de 1978 el país no salía del desconcierto. En uno de los errores de cálculos más costosos para el somocismo, creyendo que con la muerte de Chamorro Cardenal se verían liberados de su más constante e insobornable contendor, Nicaragua entera lloró su pérdida. Su vela y entierro se convirtieron en la más grande expresión de repudio al somocismo. Durante la noche del 10 de enero los sandinistas salen por primera vez sin máscaras, lanzan bombas molotov, el pueblo enardecido secunda sus acciones. Trataron de quemar las instalaciones de Plasmaféresis, ubicadas donde antes funcionaba Hilados y Tejidos El Porvenir, la textilera propiedad de la familia Somoza. Una de las denuncias más recientes de Pedro Joaquín había sido poner al desnudo el tráfico de sangre llevado adelante por el cubano anticastrista Pedro Ramos, contando con la anuencia de Somoza Debayle.

Unos días después el poeta Pablo Antonio Cuadra mostró en la redacción de La Prensa, el pésame de Tomás Borge, quien guardaba prisión en las Cárceles de La Modelo en Tipitapa. Duelo rezaba en la hoja de papel rayado donde Borge había estampado con sangre el pesar que sentía por el asesinato del más grande batallador por la liberación del somocismo. Su lucha había empezado el 4 de junio de 1944. En la manifestación de repudio contra el fundador de la dinastía, un hecho histórico que hizo tambalear a Somoza García, entre los estudiantes de la Universidad Central que encabezaron la marcha sobre la Avenida Roosevelt, estaba Pedro Joaquín. Esta fue la primera paliza que recibió del somocismo. Ajeno a las prebendas y a las fórmulas de cooptación que significaban los pactos y componendas, Pedro Joaquín siempre mantuvo en alto las banderas de la dignidad y el decoro.

Para aprovechar la cresta de la animadversión al somocismo, el sector privado aglutinado en el COSEP, decretó un paro empresarial el 22 de enero. Cinco días después pidieron la renuncia de Somoza Debayle. El paro culminó el 6 de febrero, luego de sostener pláticas con el Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, el cubano-americano Mauricio Solaún. El país se precipitó en una crisis de enormes proporciones. Con sentido del tiempo, los Terceristas aceleraron sus planes militares. El 2 de febrero una veintena de guerrilleros al mando de Camilo Ortega Saavedra, incursionan en la ciudad de Granada. En el hostigamiento al cuartel de la Guardia Nacional, participa Benedicto Fonseca Meneses, graduado de abogado en la UCA. En la acción armada destacan Hilario Sánchez, Oscar Pérezcassar, Raúl Venerio y José María Alvarado. (La Epopeya de la Insurrección, P. 417).

El 9 de febrero en vísperas de la celebración de los treinta días del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro, el Arzobispo de Managua Miguel Obando Bravo, publicó una carta legitimando la resistencia armada como último recurso ante la injusticia. Las acciones armadas desarrolladas por los sandinistas rinden sus frutos. El 19 de febrero estalla en Monimbó la sublevación indígena. Las bombas de contacto pasan a convertirse en parte del arsenal de guerra en el enfrentamiento bélico. Dos días después deciden conmemorar el asesinato de Sandino con estallidos de bombas que estremecen Masaya. Con su tradicional manera de enfrentar la rebelión popular, los Generales Reynaldo Pérez Vega y José Iván Alegrett, en un alarde desproporcionado de fuerzas, en un operativo militar todavía mayor con el que abatieron a Julio Buitrago, lo que incrementó el descontento. En la ofensiva militar murieron Moisés Rivera. En Los Sabogales son detenidos y luego asesinados Camilo Ortega y Arnoldo Quant.

Durante el primer semestre de 1978 había creado la Cátedra sobre la Realidad Nacional, antecedente inmediato de la Cátedra Abierta que fundaría en 1991. La Cátedra sobre la Realidad Nacional la impartía a los estudiantes de quinto año de Sociología. En sus distintas intervenciones Arríen expresaba que en la UCA debería estudiarse a fondo la realidad nicaragüense. Con la intención de discutir los temas más apremiantes de la situación nacional, solicité a Fabio Gadea Mantilla un espacio en Radio Corporación. Gadea Mantilla me otorgó una hora los sábados a las tres de la tarde, con repetición los domingos a las once la mañana. El primer tema seleccionado fue La situación de la educación en Nicaragua. Bauticé el programa con el nombre Entre la Universidad y el Pueblo. A su inauguración invité como panelistas a Orlando Núñez y Adrián Meza Sosa. Para cumplir la invitación Adrián salió por atrás de la UCA, ya que estaba tomada por los estudiantes.

Arríen asumía dignamente su condición de guía universitario. Además de servir de parachoques entre los estudiantes y la G. N. visitaba los cuarteles para solicitar la liberación de los estudiantes detenidos. En el bochorno de abril de 1978 los estudiantes habían detenido un bus frente a la puerta de entrada a la UCA y le pegaron fuego. Miembros de Brigada Especial Contra Actos Terroristas (Becat), se hicieron presentes de inmediato. De pronto los estudiantes salieron en desbandada. La preparación militar de Adrián Meza, era sorprendente, salió rodando para evitar que las balas no le alcanzaran. En eso escuchamos una ráfaga, con Arríen nos tiramos al piso, Adrián continuó desplazándose hacia el sector occidental del Edificio de Rectoría. Esa tarde sentimos la angustia de sabernos vulnerables. (La vida más allá de uno. P. 122).

El contragolpe de los Terceristas ante las muertes de Camilo, Arnoldo y Moisés, alcanzó al país. Nora Astorga, ex alumna de la UCA, invitó el 8 de marzo a su casa al General Pérez Vega. A la mañana siguiente los medios de comunicación informaban de su muerte. Como si no hubiese pasado nada, me encontré en los pasillos de la UCA con Lidia Astorga, hermana de Nora y le hago ver que sería objeto de represalias. En ese momento decidió ir directamente a la rectoría. Arríen la escondió en su oficina, hasta que llegaron por ella los estudiantes Genie Soto y Luis Bárcenas, quienes se encargaron meterla en la cajuela de un carro y de asilarla en la Embajada de México. Los estudiantes de la UCA sienten que no hay retroceso en la lucha por liberación de Nicaragua. Todos pensábamos que la caída del somocismo era cuestión de días.