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Varios y muy prestigiados analistas se han encargado de probar, cifras en mano y con sólidos argumentos, que fueron cuentas alegres las que el Presidente Ortega hizo en su discurso con motivo del 31 aniversario de la Revolución Sandinista.

Ortega pintó un paisaje rosa que no se compadece con la triste realidad en que vive la inmensa mayoría de nicaragüenses. Desde luego, a él le cuesta entender esa realidad, porque nunca ha trabajado, ni se ha ganado un centavo fuera de la política.

Pero si no bastara lo que serios profesionales han dicho, a los pocos días la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de las Naciones Unidas, hizo públicas cifras del crecimiento económico reciente y futuro de nuestros países, que son un verdadero tapabocas a Ortega. Éste dijo que Nicaragua había decrecido menos que los otros países centroamericanos en 2008 y 2009, años en que se sintieron más los efectos de la crisis económica internacional. Resulta que según la Cepal en 2008, mientras los países centroamericanos crecieron a una tasa promedio del 4.4%, Nicaragua solamente creció el 2.8%.

Y en 2009, el año más duro, solamente El Salvador, país que resiente más el tema de las remesas, decreció más que Nicaragua. Hasta Honduras, que por el Golpe de Estado de mediados de ese año tuvo que enfrentar el total corte de la cooperación internacional, tuvo un desempeño económico relativamente semejante al de Nicaragua, que prácticamente recibió más cooperación internacional que nunca.

Ortega habló de éxitos económicos que solamente en su imaginación y en el susurro servil de sus allegados existen. Su gobierno es, de lejos, el más incompetente e ineficiente de la historia reciente.

Bueno, dejemos ese pasado. Pero resulta que el futuro luce igual de mal o peor, mientras Ortega siga en el gobierno. Según cifras de la CEPAL, en 2010 y 2011 creceremos menos de la mitad que la media de América Latina, y menos que todos los países centroamericanos, excepto El Salvador.

Cuando el gobierno de Ortega termine, el ingreso por habitante no habrá crecido prácticamente nada en cinco años. Con las tasas de crecimiento del actual gobierno, necesitaríamos más de cincuenta años -¡50 años o más!- para que el ingreso nacional por persona se duplique. Serán poquísimos los nicaragüenses actualmente vivos que verán esa realidad poco halagüeña, porque para entonces el ingreso por habitante de Costa Rica, que actualmente es siete veces superior al nicaragüense, si se mantienen las proyecciones actuales, será casi veinticinco veces superior al nuestro. Es decir, seremos más pobres, en términos absolutos, y en términos comparativos, que nuestros vecinos.

Es decir, con Ortega hemos tenido mal pasado, peor presente y pésimo futuro. Si es que dejamos que él sea nuestro futuro, ¡que no lo dejaremos!