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El embajador Luis Alfonso Hoyos presentó argumentos que no pudieron ser refutados por su par venezolano ante la Organización de Estados Americanos, Roy Chaderton Matos. De los treinta y cinco delegados de los países del continente americano que integran la OEA sólo tres hicieron el ridículo al tratar de objetar lo inobjetable, entre ellos, aunque sin tan mal currículo, el general (r) Denis Moncada Colindres, nuestro representante permanente con rango de embajador plenipotenciario ante ese foro diplomático internacional.

Las evidencias presentadas por el embajador Hoyos fomentaron en mí una iniciativa empresarial dirigida a un mercado meta muy particular: “revolucionarios ligth”. Jóvenes de dieciocho a veinticinco años que usan las iconografías del Che Guevara o de Ho Chi Minh; repiten con destreza las canciones de Silvio Rodríguez, Víctor Jara o Mercedes Sosa. Y leen insaciablemente “Las venas abiertas de América Latina”. El caso más emblemático es el de Lucía Morett, la estudiante mexicana que se encontraba realizando una “investigación” en un campamento guerrillero en el Ecuador.

A mis potenciales clientes los podré llevar a hacer un recorrido por los campamentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y visitar a sus principales dirigentes, entre ellos, Iván Márquez, que se encuentra a 23 kilómetros de la frontera colombiana en tierras venezolanas, en la provincia Villa del Rosario. A dos kilómetros de donde está Márquez podríamos visitar a Rodrigo Granda y aprovechar la oportunidad de enviarles saludos de su hermano Rubén, quien se encuentra asilado en mi país gracias a la bondad del Presidente Daniel Ortega. Y siempre en Venezuela visitar a Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alías “Pablito”, del ELN, que tiene entre sus logros profesionales el asesinato de monseñor Jesús Emilio Jaramillo, obispo de Arauca, acaecido en 1989.

Hugo Chávez, que utiliza la política para comerciar con las propiedades privadas, expropiando a diestra y siniestra “social”, al darse cuenta del atractivo negocio que tenía en sus manos tomó la firme decisión de romper relaciones diplomáticas con Colombia que exponer a sus prestigiosos especímenes guerrilleros a una eventual solicitud internacional de extradición, y con ello perderse de un negocio lucrativo. Venezuela ganará más con la llegada de los turistas que visitarán los campamentos guerrilleros que lo que le ha generado la industria del petróleo en los once años que lleva en el poder el más distinguido ciudadano nacido en Sabaneta de Barinas. Ya la Organización Mundial de Turismo junto con Chávez están diseñando una estrategia de marketing para hacer de esos campamentos guerrilleros el principal destino internacional, desplazando con ello a Francia, Estados Unidos, España, Italia o México, por mencionar algunos de los países más visitados por los turistas.

Por esa razón me molesta leer a la “ultraderecha venezolana” o “patiyankis” que están en constante guerra ideológica contra el más ferviente seguidor del Libertador, del hombre que en la tumba de Bolívar dijo: “¡Dios mío, Dios mío; Cristo mío, Cristo nuestro, mientras oraba en silencio viendo aquellos huesos, pensé en ti! Y cómo hubiese querido y cuánto quise que llegaras y ordenaras como a Lázaro: levántate, Simón, que no es tiempo de morir. ¡De inmediato recordé que Bolívar vive!”.

Chávez no está rompiendo relaciones diplomáticas con Colombia para usarla como cortina de humo ante la estanflación (estancamiento + inflación) que, según sus más acérrimos detractores, se vive en Venezuela. No es cierto, por ejemplo, que la economía venezolana atraviesa el shock de la oferta, motivado por el manejo del suministro de divisas preferenciales al sector privado, o el de demanda vía contracción del gasto público que ha causado una pérdida en el dinamismo del PIB. Nada tiene que ver que la contracción del gasto público en término real al cierre del primer trimestre de 2010 fue del -23,40% y el déficit fiscal del Gobierno Central de ese mismo período sea de 4.502 millones de dólares, aunado a fuerte disminución de las Reservas del Tesoro siempre en ese mismo período sea de $3.228 millones de dólares. Como tampoco es cierta aquella máxima de Platón: “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.”

El mesías latinoamericano además de fomentar el turismo guerrillero, romper diplomáticamente relaciones con Colombia y evitar una solicitud internacional de extradición contra los discípulos de Pedro Antonio Marín, mejor conocido como Manuel Marulanda , deseaba, a su vez, con tal decisión, elevar el autoestima sentimental colectiva en los venezolanos, quienes se sintieron avasallados por unas afirmaciones de un personaje llamado Luis Alfonso Hoyos, al que se le ha ligado a la parapolítica y que, en el algún momento, el Supremo Tribunal Colombiano lo habría inhabilitado por violar el régimen de incompatibilidades al gestionar en nombre ajeno asuntos ante las entidades públicas. Pero esa información no la manejaba Roy Chaderton Matos, diplomático de carrera que no conoce el lado oscuro de la política, del espionaje, de la inteligencia y contra inteligencia colombiana, ciencia que al parecer es dominada a la perfección por los amigos de Álvaro Uribe.

Al final, en este intríngulis de diplomacia internacional entre dos naciones hermanas suramericanas la OEA deberá jugar en papel preponderante si quiere subsistir con los fines para lo que fue creada: una organización internacional para lograr un orden de paz y de justicia, fomentar la solidaridad, robustecer la colaboración y defender la soberanía, integridad territorial e independencia, o lentamente verse llegar a su propio fin, a la par del crecimiento vertiginoso del turismo guerrillero de Hugo Chávez.-

*Abogado