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La semana pasada nos referimos al riesgo que corre la educación preescolar de perder su identidad y objetivos propios si se lleva adelante la propuesta de nueva Estrategia Educativa del Mined de incorporar el tercer nivel de la educación Preescolar a la Educación Primaria.

Ahora romperemos lanzas por la Educación Especial. Si bien en la sección 5.1 del documento de la Estrategia se dice que: “En principio, al Mined le corresponde dirigir, organizar y facilitar el acceso a la educación preescolar, especial, primaria, secundaria y la formación y capacitación de los y las docentes”.., sorprende que el documento, más adelante, no aluda a la Educación Especial en su sección V, que describe la Organización Educativa en el marco de Estrategia.

¿Será que, al igual que la educación Preescolar, la Educación Especial será incorporada a la Dirección de Educación Primaria? Sin embargo, tampoco se alude a la Educación Especial cuando se enumeran las modalidades educativas a través de las cuales se impartirá la Educación Primaria.

Consideramos que se trata de una omisión grave, que podría afectar el futuro de la Educación Especial en el país. Los esfuerzos por darle su propio lugar a la Educación Especial, en la estructura del sistema educativo nicaragüense y en el organigrama del Mined, vienen de muchos años atrás. Sería lamentable que también en esta modalidad, tan importante como necesaria, suframos un retroceso.

La primera Escuela de Enseñanza Especial en el país se creó en 1946, por iniciativa del Club Rotario de Managua, subvencionada por el Ministerio de Educación. La ausencia del Estado en esta modalidad educativa fue asumida por personas altruistas, que lograron crear algunas modestas escuelas en varias ciudades del país pero, ante la falta de apoyo estatal, se vieron obligadas a cerrar sus puertas. Cabe recordar aquí el trabajo pionero del Dr. Apolonio Berríos. En 1976, con el financiamiento de la AID, se construyó el Centro Nacional de Educación Especial administrado por la Junta Nacional de Asistencia y Previsión social, cuya matrícula fue mínima. Luego se crearon algunas escuelas privadas sin ningún apoyo ni supervisión por parte del Ministerio de Educación.

Al triunfo de la Revolución en 1979, la Educación Especial seguía siendo una iniciativa privada, no obstante el alto porcentaje de niños y jóvenes en el país con capacidades diferentes. En junio de 1979 tan solo 355 niños y niñas minusválidos eran atendidos en cuatro escuelas, sin ninguna participación del Estado.

En el segundo semestre de 1979, siendo quien escribe Ministro de Educación y como una medida de elemental justicia, se adoptó la decisión de que el Estado asumiera la modalidad de Educación Especial, incorporándola al Sistema Educación Nacional y creando la Dirección de Educación Especial del Ministerio de Educación.

En el transcurso de los años 1980 y 1981, se fueron creando, con el carácter de centros educativos públicos, Escuelas de Educación Especial en todas las cabeceras departamentales, se elaboraron nuevos programas, se organizaron numerosos talleres de capacitación para los docentes y la Dirección de Educación Especial del entonces MED se hizo cargo de organizar, dirigir y supervisar los servicios de educación especial a nivel nacional. Importante fue también la creación, en 1981, del Programa de Educación Temprana, con el objetivo de prevenir, detectar y atender, a nivel comunitario, a los niños de 0 – 6 años con alteraciones en su desarrollo.

Desde entonces hasta el presente, la Educación Especial se ha consolidado como una modalidad educativa que el Estado tiene la obligación de atender.

Es evidente que la Educación Especial es de mucha importancia, particularmente cuando las estadísticas nos revelan el alto porcentaje de niños y adolescentes que en Nicaragua sufren problemas de discapacidad. Se estima que cerca de 80.000 niños se encuentran en esta situación. Descuidar esta modalidad o relegarla en su consideración, de manera que no reciba toda la atención que merece, sería realmente lamentable. Es positivo que se procure que los niños minusválidos accedan al sistema educativo regular del país (educación inclusiva) y esa es una tendencia universal, pero esto entre nosotros no se está cumpliendo en la medida deseable. Aún así, eso no justificaría hacer desaparecer la Dirección de Educación Especial, que es la que se encarga de velar para que esa incorporación se realice de manera adecuada.