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El gesto elemental para evaluar el avance y, específicamente, la evolución de un país que vive una Revolución, como el caso de Nicaragua, es que la ciudadanía está asumiendo libremente la propuesta de modelo impulsada por la Revolución misma. Esto es lo que se ha observado, al menos en las más recientes actividades promovidas por el FSLN, partido que ha vanguardizado y vanguardiza, bajo la conducción del comandante Daniel, el modelo Revolucionario. En este sentido es sintomático la espontaneidad, la festividad, el gozo, la libertad, la disciplina con que el pueblo nicaragüense ha asistido a celebrar sus victorias (me refiero al repliegue primero y luego al reciente 19 de Julio). Esto ha sido tan contundente, que ha dejado a los opositores sin ejes de ataques, sin formas de agredir los triunfos de la Revolución en todos los campos, niveles, fases y estratos, como poco a poco lo hemos venido explicitando en este mismo espacio periodístico.

Ahora bien, por todo ello es dable enumerar y explicar los contrastes y diferencias entre el modelo neoliberal que promovió la derecha en Nicaragua y el impulsado por el FSLN en esta segunda etapa de la Revolución. El modelo revolucionario, en primera instancia tiene sus asideros en la sabiduría del pueblo y el que impulsó la derecha lo tiene en la visión de unos cuantos desenfocados en lo que implica al rumbo de la cosa pública. El modelo revolucionario tiene como componentes valores cristianos, ideales socialistas y prácticas solidarias como lo ha explicado la poeta Rosario Murillo, en cambio la derecha ha impulsado un materialismo y consumo sin freno, el sálvese quien pueda y lo más vil de la mezquindad que llevó al pueblo a confrontarse en una competencia darwinista que dejó a la mayoría empobrecida, sin posibilidades, siempre postergados, como decía nuestro Augusto C. Sandino.

Por lo tanto, resulta crucial, tal como lo hemos venido haciendo en artículos anteriores, esclarecer las dimensiones claves en las que actúa nuestro modelo y desde ahí apuntalar las transformaciones que se han logrado en distintos niveles. En una primera entrega hablábamos de la re-orientación del Estado hoy, es decir, el traslado de un Estado burgués neoliberal a un Estado revolucionario que paulatinamente se va construyendo. En este sentido las extensiones en las cuales ha venido desarrollando cambios la puesta en práctica de nuestro modelo son las siguientes:
1. Plano Político: Se ha venido desplazando el modelo de lo que se ha llamado democracia burguesa/excluyente, para unos cuantos, a la Democracia Directa/participativa o Democracia incluyente/alternativa de izquierda. En esta dimensión es dable hablar en primera instancia en lo referido al Estado y su nuevo rol, al igual que las transformaciones en lo que respecta al acercamiento de la ciudadanía al poder político mismo. Esto se explica en el re-enfoque del Estado actual. Éste ha dejado de ser una organización de la clase dominante, para entrar en un nivel de interés general en beneficio del desarrollo social y del bien común. A esto debemos agregar la participación directa de la ciudadanía en las decisiones, lo que trae consigo una re-definición y re-orientación del ejercicio del poder en Nicaragua, el cual tiene hoy un entramado horizontal, territorial, local, comarcal, barrial, etc. Dicho de otra manera, en el plano del poder político se ha desarrollado una re-estructuración de forma tal que todo ciudadano organizado tiene acceso a participar y por lo tanto a incidir de forma efectiva en las ejecuciones, programas, proyectos y políticas públicas.

2. Plano Social: Este tiene su vínculo inmediato con el cambio de modelo en el plano político, pues mientras la Democracia Directa, el Poder Ciudadano garantiza la participación, la ciudadanía misma tiene la opción de solventar sus necesidades básicas. No obstante, esto conlleva a que la población, hoy más que nunca se sienta respaldada por una gestión social del Estado. Esto se refleja en la labor excepcional que cumple la Revolución hoy, Revolución en Paz, la que tiene como prioridad lo social, el bien común, la naturaleza, los valores cristianos y las prácticas solidarias. Agregaríamos el involucramiento de todas las clases sociales en el desarrollo de la Revolución. De ahí el repunte de nuevos sujetos, de nuevos actores en el proceso.

3. Plano económico: La Revolución en estos momentos ha realizado un giro, el cual ha logrado un desprendimiento de la posición anterior en relación al mercado. Además la reducción de la pobreza, la capitalización del campesino y las mujeres ha logrado una evolución profunda en las coordenadas económicas nacionales.

4. Plano Cultural: En este se manifiesta el respeto total del proyecto revolucionario a la idiosincrasia de la ciudadanía y de las diversas etnias que habitan nuestra nación. Debido a ello podemos definir la propuesta Revolucionaria como un proyecto de Estado-nación intercultural, distinto a lo multicultural burgués. En la democracia burguesa/neoliberal/excluyente se hablaba de multiculturalismo aplicable nada más a la tolerancia y no a la inclusión. El proyecto Revolucionario de Democracia Directa incluye a todos los actores, sean estos clases sociales, etnias, segmentos con la bondad del respeto de sus ideas y culturas y por lo tanto se les integra a la distribución de los diversos roles.

5. Plano Espiritual: Este es el plano que se vincula con la consciencia y el punto de vista de los valores, sean cristianos o éticos. Aquí también juega su rol la toma en cuenta de los principios populares en la conformación del modelo, así como ir a la par de las manifestaciones espirituales, culturales, sociales e idiosincráticas de la población. Por ejemplo: la Solidaridad es intrínseca de la ciudadanía nicaragüense, todo aquel nicaragüense es Solidario en sí mismo y por lo tanto asume consciencia en lo tocante a la resolución de sus conflictos, la Revolución de ahí se alimenta.

Vistas las cosas así podemos decir que el FSLN y nuestra Revolución toman como guía al sabio, al soberano, es decir al pueblo y por ello no se equivoca. Parodiando a ese cáustico teórico como es Terry Eagleton, podríamos decir: ese barco que es Nicaragua tiene y debe tener siempre al mejor capitán, estamos claros, este es el FSLN con el comandante Daniel al Frente.


cmidenceni@yahoo.com