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Con el FMI el gobierno es obediente y no deliberante. Al organismo financiero internacional le encanta dar consejos pero se queda sin ellos. Por ejemplo pide que el gobierno actúe con transparencia mientras él permanece en la penumbra. Solo les daré algunos ejemplos de cómo históricamente se hace de la vista gorda. En tiempos de Doña Violeta permitió que los ingresos por las privatizaciones no entraran al Presupuesto de la República. Con Alemán no vio ni oyó del daño cometido al presupuesto nacional cuando los servidores públicos salieron al rescate de los depositantes de los cuatro bancos liquidados en 2000 durante el gobierno de Alemán, así como tampoco se enteró de que Bolaños tomó los fondos liberados por no pagar la deuda externa ocupándolos para pagar deuda interna en vez de dedicarlos a combatir la pobreza.

Todos los años se hace de la vista gorda cuando subvaloran el monto del cobro de impuestos en el presupuesto nacional, para reducir la asignación a las universidades y las alcaldías. Según el destacado economista Adolfo Acevedo el crecimiento de los ingresos fiscales que programaron al 5% pasará del 12%, que deja unos 1400 millones de córdobas no presupuestados, que se ocupan al antojo de los gobernantes para cualquier cosa baladí como aumentarle al Consejo Supremo Electoral.

Todos sabemos la importancia que tiene para el país la mejoría de la Educación. Para que tal cosa ocurra es imprescindible que se aumente el salario de los apóstoles de la enseñanza que mensualmente hacen el milagro de vivir del aire. También es imprescindible que reparen las escuelas y que hagan nuevas. Del diente al labio dicen que tienen como meta universalizar la primaria.

Pero por donde deberían comenzar el eterno alegato es que para eso no hay reales. Bastaría entonces que tomaran una parte de la sobrerrecaudación y la dedicaran a estos menesteres. Un aumento de mil córdobas en el salario mensual de los maestros solo significaría 420 millones que perfectamente podrían cubrirse. Si los diputados en vez de controversias se pusieran las pilas y aprobaran una ley del uso de esos fondos. Por más que busquen no existe mejor uso para ellos.

Pero entonces la justificación que esgrimen es que el FMI no quiere que se aumenten los salarios. Quiere que seamos país de mano de obra barata y hambreada. Meten el mono de la inflación. Argumento falso de toda falsedad. Los pretendidos revolucionarios que están en el gobierno de izquierda socialista, solidaria y cristiana, no se atreven a rebelarse contra esas imposiciones.

Es hora ya que la sociedad civil despierte y presione. Que formemos un vasto movimiento en apoyo a las demandas salariales de los docentes. Que los diputados se percaten de estas verdades sencillas y cumplan con su obligación de servidores del pueblo. Para eso los elegimos y porque sin Educación este país no tiene mañana.