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I
Dice don Bernard Shaw que quien sabe actuar actúa y quien no, pues llega a ser catedrático universitario. Si de veras queremos aprender, según Sir Bernard Shaw, deberíamos buscar a los sabios, a esos que actúan.

Pero por insuperables razones de diversas índoles, no podemos aprender de quienes actúan, así por razones económicas no podemos pagarle a Bill Gates para que nos dé clases de informática. El Dr. Eduardo Montealegre Callejas descansa en la paz del Señor y no nos puede dar clases de banca y finanzas porque ya no está entre nosotros, pero aunque estuviera, no tendríamos cómo pagarle, como tampoco podemos pagarle a Don Alfredo Pellas para que nos dé clases de cómo hacer un buen ron.


II
Pero cualquier policía que nunca ha tenido ni capacidad ni licencia de conducir pretende darnos clase de cómo circular en una rotonda aunque lo que quiere es que le demos “cuatro o cinco dedos”, como groseramente le llaman a los cuarenta o cincuenta córdobas que espera de mordida.


III
Y así nos encontramos con unos teóricos del Marena que nos multaron en Granada por derribar tres árboles de jiñocuabo, árboles que habíamos sustituido largamente sembrando cinco mil árboles de teca, madroño, cedro, pochote y caoba.

No tomaron en cuenta la vasta siembra porque “no son naturales de esta zona” según aseguró el “instruido” técnico, quien quería que sembráramos eucaliptos, obviamente ajenos a la zona, sin saber el daño que le hacen estos árboles a las tierras que no son pantanosas, en donde son más bien una bendición.


IV
Cuentan que un autodidacta que creció desde ser un modesto vendedor de repuestos en una ferretería hasta hacerse millonario, construyó un hotel en el volcán Mombacho a pesar de todas las trabas que en nuestro país le pone la burocracia a quienes quieren hacer algo.

Requisitos necesarios como estudios de pre-factibilidad, finanzas, etc. pero que la instituciones encargadas como Marena, Alcaldías y quién sabe cuántas más, los hacen eternos. Nuestro personaje llenó sus aspiraciones y esquivando las burocracias al fin vio finalizado el hotel, conforme las recomendaciones de los “sabios” expertos.


V
Para sorpresa de los sabios burocráticos que fueron invitados el día de su inauguración el DJ inició la fiesta con música de timbales, no sabemos a qué potencia acústica de generosos decibelios, que espantaron a loras, chocoyos, urracas, guardabarrancos y toda la variada fauna que huyó despavorida para nunca más volver, además de que algunos árboles sensibles como nuestras autóctonas mujeres que decretaron una huelga de úteros para no parirles esclavos a los españoles, pues esos árboles dejaron de florecer y dar semillas en muda protesta contra tanto ruido.

Así que además de su lentitud en tramitar sus dictámenes, los poderosos burócratas omiten algunas consideraciones en sus “sabias” prohibiciones y resoluciones. Que diéramos por que aprendieran de quienes saben hacer en vez de dar librescas órdenes desde sus escritorios.


VI
Y pasando a otra cosa, estábamos tratando de ver la ciclística famosa “Tour de France” que trasmitía el Canal TV5, difundiendo como aderezo la inigualable cultura francesa y donde nos encontramos con un programa sobre “polución sonora”.

No se trataba de la suciedad radial de tantas frecuencias que saturan el aire sino que se referían al sonido de las hélices de los barcos mercantes, de los cruceros turísticos, de lanchas de narcotraficantes, de ejercicios militares y de perforaciones marinas buscando petróleo, actividades que llenan los mares de sonido y que dificultan la comunicación entre las ballenas. Estos gigantes marinos que se comunican y se aparean a base de sonidos y que ahora son víctimas de las distorsiones causadas por la inhumana humanidad.

Los expertos en polución sonora exponían que los funcionarios que podrían entender el problema no tienen los recursos como tampoco la capacidad técnica porque no han aprendido de quienes saben hacer, para detener un progreso que carece de escrúpulos dominado por ambiciones comerciales.


VII
En nuestra permanente curiosidad conocimos que mientras Don Evo era acusado de ser narco-comerciante, él sentenció que la tierra no solo puede vivir mejor sin los humanos sino que le cuesta sobrevivir a nuestras insolencias.

Pero, siguió diciendo el Presidente boliviano, somos los humanos los que no podemos sobrevivir sin la tierra a la que infestamos con sangre, muerte, destrucción y hambre en medio de tantos alimentos y, agregamos nosotros, con una polución de todo, hasta de la poco conocida “polusion sonora” por la cual la fauna del Mombacho, las ballenas y vaya Usted a saber a cuantas especies más, entran en su fase de extinción.


VIII

¿Y dónde está nuestro siempre mencionado optimismo? La humanidad solo tiene capacidad de aprender para cambiar y mejorar cuando estamos al borde del precipicio, mientras tanto parecemos regirnos por la premisa marxista de que los capitalistas no se paran de cavar aunque sea su propia sepultura.

¿No estamos ya al borde del precipicio en el aspecto económico, de destrucción ambiental, calentamiento global y desastre ético y moral?
Es hora pues de dejar de cavar y aprender de quienes saben, para seguir adelante buscando el bien de la humanidad, del entorno y de nuestros espíritus. Esto si es verdadero optimismo.


Managua, finalizando Julio entre más lluvias en 2010
elsavogl@gmail.com http://www.cuatromanos.com