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Ante la necesidad de aportar a una educación sexual integral en las escuelas, comparto algunas reflexiones del profesor José Daniel Di Angelo, Argentino, que habla de ¿cómo debería darse educación sexual en las escuelas?

De las reflexiones de Di Angelo yo comparto que “la educación sexual es un proceso dinámico y permanente que promueve el desarrollo integral del ser humano y, por ende, de toda la comunidad. La educación sexual mejora las condiciones de vida de la población, previene problemas sociales y de salud física y mental, y promueve el cumplimiento de los derechos humanos, fomenta la equidad en la convivencia entre niños, adolescentes y adultos, y entre varones y mujeres”.

Se pueden identificar dos procesos paralelos en la educación sexual “la educación sexual informal- espontánea-, que se caracteriza por una falta de formulación explícita de objetivos y de planificación. Ésta nunca se detiene. Se encuentra en la infinidad de programas y publicidades dedicadas al erotismo que se entrecruzan con publicidades de productos de uso cotidiano, en Internet y la información que circula entre pares, donde suele ser errónea y crean mitos sexuales, que no permiten un pleno ejercicios de nuestra sexualidad.

Y una “educación sexual formal- intencionada- que supone la formulación a priori de propósitos y una organización de herramientas pedagógicas”

En la escuela “interactúan ambos procesos”, de manera paralela, no se puede omitir la existencia de la informal y querer solo imponer una educación planificada, porque cuando se brinda una educación sexual es indiscutible que cada adolescente trae consigo situaciones, informaciones y prácticas que aprehendió en su vida cotidiana y en los medios de comunicación (educación sexual informal), es necesario tener en cuenta cuáles son sus nociones sobre la salud sexual y reproductiva antes y durante el proceso educativo.

Es necesario escuchar lo que el adolescente tiene que decir, lograr un espacio de confianza para hablar de la sexualidad que por años parecía ser algo alejado o privado.

¿Cómo crear un ambiente de confianza? Incentivando el diálogo, el debate, escuchar qué tienen que decir los otros, derribar prejuicios, mitos sexuales y actitudes homofóbicas y discriminatorias (Educación sexual formal), generando un ambiente de confianza alumno-profesor, sin perder de vista los roles de cada uno. Él o ella debe sentir que puede confiar en alguien para preguntar sobre cuestiones de su salud sexual y reproductiva.

No importa qué ilusiones tengamos los adultos sobre los adolescentes y jóvenes. Importan la de ellos. Tampoco importan que creen los adultos sobre como deberían ser las conductas del adolescentes o joven. No importa si pensamos que las relaciones sexuales tendrían que ser después del casamiento, o después de los 18 años o solo por amor”. Importan las conductas y las vivencias que los adolescentes viven cotidianamente, que les preocupa, que necesidades y dudas tienen sobre el cambio de su cuerpo, el cuidado de éste, el miedo a quedar embarazada por que no sabe cómo utilizar un MAC (Método anticonceptivo), o a decidir cuándo, dónde y con quién tener relaciones sexuales placenteras sin violencia, aprendiendo a decir que NO cuando no les gusta algo o no quieren hacer algo que les incomoda.

Cuando fuimos adolescentes nos costaba hablar con alguien sobre nuestros miedos por falta de confianza y con nuestros padres ni locos, ya que seguro nos dirían “yo te dije que te iba a pasar”. Con qué cara le decís que vas a ser mamá o papá siendo adolescente. La mayoría de los adolescentes plantea miedo para hablar de salud sexual con los padres.

La sexualidad es un camino abismal en el que los límites entre el placer y dolor, deseo y sometimiento, felicidad y riesgos están tan asociados que se necesita mucha información, amor, autoestima y medios para no lastimarse.

La educación sexual debe ser acompañada por los padres, estos no deben retirar su responsabilidad sobre la educación de sus hijos, porque nos guste o no, los valores y la educación sexual comienzan por casa. Tomemos en cuenta que la realidad es que las niñas y niños cada vez más inician sus relaciones sexuales a temprana edad.

Ello hace necesario que esta educación sea acompañada por una educación sexual en la escuela (o sea la formal), porque si esta última no existe “los niños y niñas están expuestos a formas informales de educación sexual. A la información variable, contradictoria, que confunde.

El derecho a la educación y la información son contemplados como derechos sexuales y derechos reproductivos. Tenemos derecho a conocer nuestro cuerpo, cómo funciona y las formas de cuidarlo evitando riesgos y enfermedades. Accediendo a información adecuada para “poder tomar decisiones libres y responsables”.

¿Quiénes son responsables de brindar educación sexual?, muchos ponen la atención en la escuela pero son los padres los que deben impartir valores desde el seno familiar, la escuela es un muy importante complemento. La educación sexual trata de responder a la necesidad de adolescentes por saber cómo cuidarse, cómo respetar su cuerpo y el de los demás, de terminar con prejuicios, con la violencia sexual, la discriminación, aprender a ser tolerantes y solidarios, responsables, a respetar nuestros derechos para construirnos como ciudadanos libres y equitativos.


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