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Una frase impactante leí por mera coincidencia en una serie de publicaciones que con mucha gentileza me envían de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, dirigida con mucha certeza por el Dr. Elías Pino Iturrieta; estudios históricos que hacen interesarme más por aquel país hermano del sur y de su pueblo tan valiente que a diario lucha contra la flagelante presidencia de Hugo Chávez.

Regresando al tema que nos compete, los hermanos venezolanos, al igual que nosotros, no han estado ajenos a los tiranuelos tropicales. Venezuela cuenta en su historia con al menos tres militares que en sus respectivos momentos han dirigido opresivamente al país que fue, en algún momento, liberado por Simón Bolívar.

El primero de ellos, Juan Vicente Gómez, autollamado “El Benemérito”. Gobernó desde 1908 hasta 1935, año de su fallecimiento. En los pocos momentos de su separación de la presidencia de la república, siempre fue el comandante en jefe de las fuerzas armadas. Como hecho simpático, o de mera coincidencia, Gómez nació el 24 de julio y falleció el 17 de diciembre, mismas fechas de nacimiento y deceso del “Libertador”.

Marcos Pérez Jiménez fue otro dictador venezolano que gracias a los ingresos de la creciente industria petrolera nacional de los años 50 llevó a cabo grandes obras de infraestructura, mayormente carreteras, puentes, edificios gubernamentales, proyectos residenciales y otras estructuras arquitectónicas que aun hoy en día son símbolos de su paso por el gobierno del país. En materia democrática fue intolerante a las críticas y la oposición a quien persiguió despiadadamente. Amigos venezolanos aún recuerdan frases que se hicieron célebres en rememoración de su gobierno: “En diez años de dictadura, se ha hecho más por el país, que en cuarenta años de democracia”. Fue un furibundo nacionalista creyente del ideario del padre de la patria venezolana.

El último de los dictadores de aquella noble nación es Hugo Chávez. A criterio personal es más afiebrado a seguir el pensamiento de Fidel Castro que al del propio de Bolívar, aunque para efectos de atracción de las masas venezolanas se declara como hijo natural del “Libertador” y no sólo de él, sino también de San Martín, de Tupac Amaru, del Che Guevara y de Perón, de Martí, de Sandino, de Velasco, de Mao”. En mi país existe un calificativo muy particular para los hijos de mujeres que tienen muchos amoríos en su vida.

Todos los dictadores venezolanos tienen en común el uso del ideario libertario y la imagen de Simón Bolívar para sus intereses autoritarios, siendo Chávez el que se paso de la raya al ordenar la exhumación del independentista y el de su amada Manuela Sáenz Aispuru, a quienes unió, según él, “en eternidad libertaria”.

Ni Gómez ni Pérez Jiménez fueron tan crueles con su pueblo a como lo ha sido Chávez en estos once años de gobierno; jamás el país estuvo envuelto en tanta corrupción, lo que resulta irónico, ya que la lucha contra este mal fue parte esencial de la plataforma electoral que le permitió ganar las elecciones.

Ha llegado al punto de dejar de publicar estados financieros anuales consolidados de Pdvsa. Chávez ha creado nuevas instituciones financieras estatales cuyas operaciones son poco transparentes, de donde se gastan fondos a discreción del poder ejecutivo. Actualmente la corrupción involucra a todos los niveles de la sociedad venezolana. La burocracia estatal rara vez se apega a las normas establecidas para las licitaciones. Los ciudadanos comunes deben pagar sobornos a fin de realizar hasta los más sencillos trámites burocráticos y experimentan una creciente desatención en la provisión de servicios gubernamentales básicos. Esto es el resultado de un ambiente general de impunidad algunos funcionarios implicados en graves escándalos de corrupción han sido separados de sus cargos, pero no obligados a rendir cuentas ante la justicia. Como dijera el nuevo rico revolucionario Wilmer Ruperti: “La corrupción florece con la revolución”. Bien cierto resulta esta afirmación si mencionamos el caso de Pdval como se le conoce folclóricamente por mis hermanos venezolanos: Pudreval.

Con la prensa crítica es inmisericorde. Ha expropiado a cuanto radio o canal televisivo le critique. RCTV uno de los más emblemáticos casos. Encarcela a cuanto opositor se le pone enfrente. La Santa Iglesia Católica no se le queda atrás, amenaza con romper relaciones con la Santa Sede; insulta a diario a los obispos que conforman la Conferencia Episcopal a quienes continuamente los llama cavernícolas y trogloditas, por el solo hecho que los pastores católicos venezolanos han llamado a un juicio completo sobre la realidad y reflexionar sobre la importancia de la participación libre y consciente de los procesos electorales, pidiendo, en nombre del pueblo, las condiciones mínimas de seguridad y convivencia para asomarse a un futuro con tranquilidad y esperanza.

Lamentablemente para Venezuela lo que dijo alguna vez Simón Bolívar se volvió cierto: “Este país caerá infaliblemente en manos de tiranuelos casi imperceptibles, de todos los colores y razas”.-

*Abogado