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Sueñas que has alcanzado todo, pero despiertas que el día te abriga con un nuevo amanecer y decides además de asearte, qué comerás. ¿El menú? Variado: sándwich, jugo de naranja o leche caliente. Un poco más fuerte: Huevos con tocino, tortilla más un gallopinto acompañado de una taza de té o café, aunque si quisieras le agregas más a tu apetito.

Ésa podría ser la posibilidad de desayunar nutritivamente, pero a otros les sabe el primer alimento del día, a una taza de café y un pan simple. Bueno,…“al menos le echaste algo a la panza”, diría el que no comió nada por levantarse tarde, sin embargo existen muchos, no sé cuántos, que el inicio de la mañana les sabe “a dos rodajas de aire y a muchas chuletas de viento”.

Por allí escuchaba o leía, que nadie antes de nacer destinó cuál sería el país, la familia y la situación económica donde tendría que vivir, sino que fueron los padres de nuestros padres y así sucesivamente. Por eso si estas en cómodas condiciones de vida, deberías considerarte muy honrado.

En esto medito qué tan contradictorio es vivir, unos disfrutan por lo que no pagaron ni un centavo de sacrificio, sueñan vanidades, muchas veces se sienten inconformes con sus bienes, qué ni siquiera saben el costo de la sobrevivencia, anhelan que sus vidas dejen de ser fáciles y pasen a ser súper más fáciles, pareciera que solo ellos merecen saborear todo lo dulce y bueno que existe en el mundo.

Pero hay otros que abren sus ojos, no bajo un techo, tampoco abrigados por una cálida sábana, mucho menos con un saludo de buenos días por la familia. ¿A quién me refiero? A los paupérrimos, a quienes se les construyó la miseria por las circunstancia de la vida, tal vez el analfabetismo los limitó a aceptar el pago “migajoso” por su ignorancia o quizás porque soñaron, despertaron y decidieron repetir el camino desventurado de sus padres.

Se puede aprender que por el afán fatigoso de la vida por los bienes y las riquezas estos nos roban la alegría u otra cosa que ocurrió, vino y nos amargó la sonrisa. “Nadie quiere estar con una persona triste, o de muy mal humor”, decía Max Lucado -escritor-. De hecho considero que esto se ofrece gratis que en cualquier lugar puedes obtenerlos si pagar ningún costo.

Todos hemos pasado esto, soñemos o no, el principio de nuestro día se despierta para programar las actividades de nuestras 24 horas de vida, aunque la mayoría prefiere improvisar, dependiendo de lo que pase hoy. Los que laboran y estudian ya tienen definidas según horario qué harán, creo que de tanto repetirlo hasta de memoria se lo saben.

Pero un día de estos te levantarás, probarás la rutina de tu trabajo, la comida, tu comportamiento, tu relación amorosa, etc. Te desanimarás, y entenderás que tus acciones mecánicas te han llevado a ser más que estático, ya dejaste de soñar, te has detenido por una derrota o una victoria y como no has eliminado ese obstáculo, la fuerza de tu ímpetu es ceniza de conformismo, porque “crees la vida pierde sabor, cuando ya has conseguiste todo lo que soñabas desde que eras un niño”.

“Uno de los grandes premios de la victoria es la oportunidad de hacer más…” pero muchos prefieren “pequeñas dosis de triunfos que los alejan de atrapar el gran triunfo”, dice el escritor John L. Mason.

La repuesta a lo que insta Mason, sería una excusa como esta: “eso no es para mí”. Yo más bien diría que nunca sabrías si el haber dicho: “yo no puedo”, pudo haber sido una mentira o una verdad. Tampoco te darías cuenta si el haber soñado y despertado creyendo eres capaz de ascender a un mejor nivel de trabajo, con un más alto salario, o construir una relación amorosa más segura y estable que la tienes, ¿fue en realidad una mentira o una verdad?, sabes por qué podrías no saberlo, ¡por tus escusas!

Esa excusa te ha convertido la vida en mediocridad, anhelas vivir bien, quisieras respirar un fuerte oxigeno de estabilidad emocional, sentimental, espiritual, familiar, económica, etc. Pero te excusas, además de faltarse inteligencia, triunfar para vos, implica un altísimo costo cuando ni siquiera has probado el sacrificio disciplinado, el esfuerzo perseverante, la fortaleza de la insistencia. Mi pregunta de cierre: ¿Crees que naciste para vivir miserablemente? ¿Respirarás la desgracia hasta que deje de latir tu corazón? “Todos los grandes descubrimientos fueron hechos por personas cuya fe se adelantó a su razonamiento”, no lo olvide dijo Mason.


*E-mail: ninroruiz@gmail.com