Jorge Eduardo Arellano
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Tres escritos me llevan a ordenar este artículo en el que demostraré la fuerza del holos (todo comunitario) por encima de los ensimismamientos de dos medianos glosadores. Digo esto porque cada uno de ellos articula una propuesta que al final son complementarias, es decir, son media y media. Por ello en solicitar definiciones urgentes, responder a éstas, así como luego hablar de felicidad como propuesta social es criticar al único de la clase que resuelve bien su tarea.

Puedo decir que en Nicaragua se está forjando una nueva forma de enfocar el poder: gobernar en conjunto con el pueblo a través de verdaderos mecanismo de participación como los CPC, lo que nos coloca, no solo a nivel de simultaneidad latinoamericana, sino que nos empuja al centro de las nuevas formas de administrar las políticas públicas. En este sentido solicitar significados de revolucionario, socialismo, fórmula económica, entre otros asuntos en un país donde se está cambiando el sistema, el modelo es no querer encontrar las definiciones en las funciones, lo mismo que reclamar apego total a la base sin mediación de una metodología que al final arroja la visión holística y lúcida que Slavoj Zizek encuentra en las nuevas coordenadas revolucionarias-evolutivas, como las que encabeza el FSLN en el gobierno actual, es visionar las cosas desde una óptica media.

Dicho de otra manera, una visión de las cosas es estar fuera de la realidad (Belli) y en el otro caso (Bárcenas) sin la experiencia posible de la que hablan los teóricos contemporáneos. No hay comprensión en ambas posturas de que la participación que reclaman los tiempos actuales es la superación del acomodamiento del consumidor-vasallo. No obstante, ésta no es posible encontrarla en aspectos de definición o en organizaciones que enfrascan el asunto en la lucha de clases, pues ésta sería una visión circunscrita a niveles de transformación sin interpretación, así como lo exponían los frankfurtianos.

Para reforzar el todo comunitario basta con observar el impacto de las políticas públicas implementadas de forma exacta por el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, y la participación efectiva de la población en la toma de decisiones por medio de la gestión poderial en la base. Un ideal que brinda sentido a los acontecimientos.

Esto echa por la borda el querer definir con urgencia y el delegar en el obrerismo, entre otras asociaciones la lucha, cuando la etapa de la misma se encuentra en otro horizonte. Ahora el asunto es cómo el pueblo, junto al gobierno, por medio de dispositivos seguros y directos (democracia participativa-directa) buscan salida a la herencia nefasta del neoliberalismo Ahí está el meollo del asunto, pero los articulistas, máxime en el tercer escrito que se publicará en esta misma sección le buscan tres pies al gato y borran de un plumazo las circunstancias con las que debe luchar el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, para enderezar el curso de los acontecimientos en nuestro país.

Hay una circunscripción del planteo por parte de estos señores a niveles de trivialidad, sin un enfoque en el que se trate de descifrar en laberinto que el gobierno está salvando para cumplir con aquellos que fueron marginados por el sistema de la racionalidad mercantil, implementado por los gobiernos corruptos neoliberales.

Diríamos entones que el todo comunitario que el FSLN ha activado nuevamente, a través de la participación del pueblo, más que nunca marca la matriz de las medidas que se toman en favor del beneficio popular. De ahí que los programas líderes tales como Usura Cero, Hambre Cero, Yo sí puedo, Calles para el pueblo, entre otros, son un modelo de políticas sociales en el que se integra no sólo la erradicación del hambre, sino la búsqueda de la educación y por lo tanto la mejora de calidad de vida de la gente. ¿No es eso acaso esto una esencia revolucionaria de cambiar el sistema de cosas, señora Belli? ¿No son acaso los obreros y los campesinos, y las asociaciones, hoy cobijadas por los CPC como mecanismo directo de consulta y decisión en las políticas publicas, los rectores de esta lucha?
Por lo visto existe miopía en la forma de entender los procesos y los cambios que se están desarrollando en el país hasta el punto de lanzar preguntas fatuas o de contextualizar de forma anodina los acontecimientos o bien de comprimirlos a los esquemas que termina centralizándolos. Lo mejor es integrar los diversos componentes para que de ellos surja la verdadera visión del nuevo sistema de cosas. Señores, Nicaragua está cambiando y ese cambio necesita nuevos giros y, ustedes en compañía de la derecha, no lo comprenden.


*Licenciada en Relaciones Internacionales
milliurbina@yahoo.es