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En la campaña electoral de 2006, Daniel Ortega reiteradamente pidió la oportunidad de gobernar en paz, para poner distancia con la historia de los años 80. La publicación de la foto del nuevo Embajador de Nicaragua ante la Casa Blanca, Francisco Campbell, saludándose con el Presidente Obama, solamente viene a confirmar lo que ya todos sabemos: que Ortega ha tenido la oportunidad que pidió, gobernar en paz, sin que nadie le acose y le agreda, y, por el contrario, y como lo hemos dicho otras veces, recibiendo más ayuda internacional que cualquier otro Presidente en toda la historia de Nicaragua.

Entonces la gran pregunta es qué ha hecho Ortega con la oportunidad que ha tenido.

Sencillamente, desperdiciarla.

Tiene dividida y enconada a la sociedad.

El país ha crecido bastante menos de lo que pudo haber crecido.

Hay menos empleos de los que se pudieron haber generado.Más gente piensa que hoy está peor que antes, y menos piensan que mañana estarán mejor.

La violencia política volvió a las calles.Las instituciones de nuestra joven democracia están en escombros.

Ése es el balance que Ortega entrega de esta oportunidad que ha tenido de gobernar en paz.

Para algunos, cuya posición no comparto, pues esperarían que otros vengan a solucionar nuestros problemas, la publicitada foto del embajador orteguista con el Presidente de los Estados Unidos, ha sido como un balde de agua fría. Pero para la inmensa mayoría de nicaragüenses es otra prueba contundente del fracaso de Ortega, que pidió una oportunidad para gobernar en paz, la ha tenido y la ha desperdiciado.