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Los gritos de justicia, tierra y
libertad vuelven a resonar. .. .ha
comenzado una nueva Revolución.

Ska- p

La Revolución que actualmente acontece en América Latina y, para nuestro caso en Nicaragua es fruto y síntesis de luchas históricas, es el resultado de insurgencias, rebeliones que hunden sus raíces en cada uno de los héroes y personajes hoy re-visitados por sus continuadores, valga mencionar unos ejemplos: Sandino/Daniel, Martí/Fidel, Bolívar/Hugo Chávez, Túpac Katari/Evo Morales, Eloy Alfaro/Rafael Correa, otros. También podemos mencionar que estos personajes, tanto los fundadores como los actuales, han presentado, mediante sus luchas, propuestas que han pugnado y pugnan por transformar lo que se conoce como sistema establecido, específicamente en lo que refiere a la hegemonía de una clase-etnia (llámese oligarquía, cultura hegemónica, elites, vendepatrias, peleles) que, desde la llamada independencia, secuestraron nuestro imaginario y desde ahí han marginado a las grandes mayorías. Esto es algo que Sandino lo analizó e interpretó muy bien.

Dicho de otra manera, la Revolución en América Latina y en especial en Nicaragua avanza sobre la base de una carga histórica política-social-cultural e ideológica que atraviesa no sólo la puesta en práctica de esos ideales, sino su sistematización orgánica mediante algunas expresiones: movimientos, partidos políticos, escuelas o teorías político-ideológica, tales como los luchas emancipadoras durante la independencia, las luchas de liberación a mediados del siglo XX en contra de las dictaduras promovidas por los EU, donde es dable mencionar el movimiento 26 de julio que encabezó la Revolución cubana y el FSLN. Estos movimientos enarbolaban, al igual que los movimientos independentistas, un criterio de emancipación, de liberación para ser más exactos, acompañados por ciertos sectores o elementos orgánicos. En todo esto ha primado un ideal de libertad, de liberación, de independencia, no es gratuito que se hable entonces de filosofía de la liberación, política de liberación, teoría de la dependencia y lo que nosotros denominamos: una ideología de la liberación frente a una ideología opresora-reaccionaria- oligárquica, promovida por las elites dominantes o por la derecha en términos políticos.

Entonces concebimos ideología no sólo como un sistema de creencias o sistema de conocimientos (concepción oligárquica/opresora), sino como un método de creencias, conocimientos, opiniones y actitudes que el pueblo emplea para organizar su voluntad y libertad, de ahí que debemos hablar de una ideología de la liberación, la que está concebida para motivar a la ciudadanía a decidir, a tomar acciones, posiciones y actitudes en torno al proceso revolucionario y sus desafíos. Por ello podemos decir que la ideología de la liberación impulsa múltiples opciones de interpretar, razonar y actuar en el mundo, tomando en cuenta los principios populares, es decir, el sistema de conocimiento y los puntos de vista que el pueblo ha venido construyendo a lo largo de su devenir histórico.

Dicha propuesta de ideología se vuelca a liberar a la ciudadanía, al pueblo y no a aprisionarlo como lo han venido haciendo los sistemas ideológicos de las elites latinoamericanas y en específico en Nicaragua. Veamos: la ideología de la liberación en primera instancia favorece la organización, la estructura de la población en instancias que fiscalizan y a la vez gestionan la puesta en práctica de las políticas públicas. Como segundo elemento impulsa o fortalece un conjunto de valores culturales, de actitudes re-tomadas de la población como son la solidaridad, el bien común, el buen vivir, la armonía con la naturaleza, las relaciones interpersonales-comunales- barriales armónicas.

También es tarea de la ideología de la liberación formular un sistema de actitudes en el pueblo en torno a estructuras sociales que deben repercutir en lo que la sociología llamara cambios estructurales. Aquí queremos llamar la atención en un elemento fundamental, pues mientras las ciencias sociales hablan de cambios estructurales, la ideología de la liberación retoma lo que se denomina multiplicidad estructural en tanto toma en cuenta la información y el imaginario popular. Ahora bien, volviendo al sistema de actitudes que es la parte funcional de la ideología de la liberación, ésta ayuda a construir en la ciudadanía una toma de posición alrededor de cuestiones tales como: conciencia de clases, bienestar social, colectividad, educación, salud, economía, patrones de conducta, etc. Por ello, bajo el contexto de la Revolución, hoy es normal observar a determinados segmentos de la sociedad reclamando sus derechos y del otro lado observar al líder de la Revolución, comandante Daniel escuchándoles, resolviéndoles y, además enaltecer el deber de los mismos a solicitar la restitución de sus derechos, pues esto es parte fundamental de la Revolución en su esencia: con mis derechos yo tengo el poder dice un tema que canta a la Revolución en su segundo momento histórico.

Otro de los puntos centrales de la ideología de la liberación que ha instalado la Revolución en América Latina y en Nicaragua es la de suscitar en el pueblo el considerarse, sentirse actor colectivo del proceso. Es decir, el sujeto pueblo ha dejado de ser un espectro abstracto y carente de sustantividad y autonomía para volverse en este nuevo contexto un sujeto que se manifiesta, se expresa y que a la vez determina en lo relativo a sus derechos. Podemos decir entonces que la Revolución vanguardizada por el FSLN y el comandante Daniel motiva nuevas formas de autoconciencia e ideología y por lo tanto ha logrado que el pueblo piense y viva otras formas de existencias, unas en las que sus experiencias son incorporadas de forma fundamental y mediante las cuales se fomentan valores y principios y por lo tanto permite el crecimiento de la vida humana en armonía con la naturaleza.