Jorge Eduardo Arellano
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El General Humberto Ortega Saavedra llama a todas las fuerzas vivas de la nación, en nombre de dos grandes patriotas: el mártir de las libertades públicas Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y el guerrillero heroico Camilo Antonio Ortega Saavedra, a una necesaria concertación nacional, a fin de que juntos salvemos a Nicaragua de la crisis socio-económica y política en que se encuentra como producto de los desaciertos de nuestra desgatada y hasta cierto punto desprestigiada clase política. Sin excluir de estos desaciertos a los dirigentes de la sociedad civil --entiéndase empresarios, organismos no gubernamentales, sindicatos, asociaciones, etc.--, ni mucho menos a nuestros guías espirituales. En otras palabras, tratando de interpretar al General Ortega, los responsables de nuestra crisis somos todos y todos debemos concertarnos para salir a flote.

De los resultados de dicho diálogo nacional, los beneficiados debemos ser todos, pero en especial los más empobrecidos, los desempleados, los hambrientos de alimentos, salud y educación. Pues, la concertación debe estar encaminada a generar confianza en los inversionistas nacionales y extranjeros, es decir que por una parte debemos buscar el desarrollo económico y social en armonía, mediante normas con poder legítimo, vigentes y que sean compatibles con todo el sistema jurídico, pues, como bien señala el jurisconsulto Hans Kelsen “el problema de la justicia es un problema puramente ético, mientras que el problema jurídico se reduce a la validez de las normas”; por otra parte, debe servirnos para alcanzar la gobernabilidad y el fortalecimiento de la democracia a través del análisis retrospectivo, coyuntural y prospectivo, sin recriminación de errores ni mucho menos como estrategia política partidaria, sino de nación.

No se trata de dejar de ser críticos, por ser ésta una de las herramientas esenciales para dinamizar a nuestra sociedad, pero ésta debe tener el espíritu constructivo y bajo ningún punto de vista absolutista o sea que debemos respetar los criterios u opiniones de los demás, ya que la verdad de la cosa conocida es relativa al sujeto que la conoce. Además debemos estar claro de que la sana crítica no es sinónimo de enemistad, es todo lo contrario sobre todo cuando se trata de buscar lo mejor para nuestro pueblo, y entre esta mejoría --siempre tratando de interpretar al General Ortega--, es tener una clase política que se reivindique mediante el autoestudio o creando sus escuelas de cuadro a fin de que sepan distinguir en qué etapa del desarrollo social y económico nos encontramos, y no se apliquen así concepciones político-ideológicas que nada tienen que ver con nuestra realidad ni mucho menos que vean en el Estado un botín.

Pero la concertación no sólo debe generar cambios positivos en la clase política, sino también en sociedad civil en su conjunto tomando por divisa la difusión constante de sus propios valores, sus propias creencias, sus propios ideales y hasta sus propios consensos sobre las actividades que debiera desarrollar el gobierno. En este sentido los medios de comunicación de masa están llamados a actuar con mayor responsabilidad, con un profesionalismo que coadyuve con una verdadera reconciliación social, al fomento de la participación ciudadana llámase Consejo del Poder Ciudadano, movimiento comunal, consejo de desarrollo regionales, departamentales y/o comité de desarrollo municipales, organizaciones gremiales, religiosas con respecto a estos últimos los líderes religiosos que asistan a la concertación deben tratar de interpretar a sus fieles que claman por un cristianismo vigoroso, deseoso de justicia y de equidad.


Soy como queda demostrado en el presente escrito partidario de la concertación que propone el General Humberto Ortega Saavedra, pero además considero que previo a dicha concertación los sectores de la izquierda y de la derecha deben reunirse cada quién por su lado, a fin de buscar consenso político-ideológico, como una muestra de madures política. Situación que le dará mayor seriedad al dialogo nacional y probablemente la eficacia y eficiencia que desea todo el pueblo nicaragüense.


*Sociólogo/Docente universitario.