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No es lo peor ni lo más dramático, nada que ver con el dolor punzante y la angustia insoportable de una desfalleciente madre campesina con su malnutrido niño muerto en brazos, antes de que lograra haber salido a la trocha tras varias horas de agonizante caminar por la montaña en busca de atención médica, pero ese hecho en la UNAN-Managua tuvo una espectacularidad inusual, y mostró en toda su crudeza al monstruo que estamos creando, y que ya nos está devorando, por eso es que debemos celebrar con entusiasmo la decisión del Consejo Universitario encabezado por el nuevo rector, Elmer Cisneros, de expulsar a quienes agredieron brutalmente al estudiante de Medicina, Eder Ruiz Pavón.

Pero a decir verdad, me parece mentira que esto haya ocurrido, pareciera que de repente, por un momento, al menos en un asunto específico, estamos en otro país, porque son tan frecuentes las arbitrariedades, y al máximo nivel, que es una tremenda sorpresa que en algún lado, en una institución, se actúe correctamente. Todavía hay decencia en Nicaragua. Es un hecho que nos devuelve esperanzas perdidas, que nos renueva el optimismo y la confianza.

Los tres principales protagonistas de la salvaje golpiza que con los nervios crispados y los ojos desorbitados observamos por televisión, Róger Muñoz, Alexander Tinoco y Edwin Alvarado fueron expulsados del paraíso, adonde sólo podrán ingresar a retirar sus notas, si es que las tienen, y después nunca más pisarán sus andenes, sus aceras, sus gradas, sus auditorios, y no ocuparán sus laboratorios y sus aulas, ni disfrutarán de la paz de sus jardines, porque todo esto es para estudiantes, no para los vándalos de marca mayor, los trogloditas del paramilitarismo del partido gobernante.

Además, otros seis implicados serán amonestados por escrito, y estos son nada menos que los dirigentes de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN): Xiomara Oporta, Presidenta del Politécnico de la Salud; Carlos Hernández, Presidente de la Facultad de Educación; Yáder Ayala, Presidente de la Facultad de Medicina, y César Pérez Ávalos, ex presidente de Recinto de la UNAN–Managua. Por si fuera poco, el Consejo Universitario acordó que expulsará por un año o definitivamente, a quienes en futuras protestas estudiantiles empuñen armas blancas o de fuego, ingieran licor o utilicen pasamontañas. ¿Podrán cumplir si ni la Policía ha podido?

¿Se volvió loco Elmer Cisneros y también todo el Consejo Universitario? Si muchos nicaragüenses hubieran soñado con una resolución sobre este caso, seguramente habrían demandado todo esto. ¿Qué está pasando? ¿Acaso fue un “inocentazo” de diciembre adelantado en agosto? ¿Cómo es posible que unas autoridades universitarias que se han caracterizado por su subordinación a los intereses del Frente, ahora aparezcan actuando correctamente? ¿Será porque ya no está Panchito?

Las decisiones del Consejo Universitario son correctas porque sancionan una acción barbárica totalmente contraria a los principios universitarios, y porque es opuesta a la violencia y a la manipulación. ¿Esto significa que el nuevo Rector y el Consejo de la UNAN han entrado en contradicción con los dirigentes del paramilitarismo del Frente que son los que han impulsado todas las acciones de fuerza, de fanatismo, y de intimidación y terrorismo, que se han enseñoreado en varias de nuestras universidades? ¿Le cortarán la cabeza e Elmer Cisneros? ¿”Rectificará” el Consejo de la UNAN en los próximos días?

Todavía me estremecen aquellas imágenes terribles: el tipo que resueltamente le apunta con una pistola, como en una escena en una cantina de mala muerte, el breve forcejeo, los golpes y empujones, el forzado derribamiento del muchacho de Medicina sobre el duro, caliente y carrasposo adoquín, los puntapiés, los despiadados e inclementes garrotazos y tubazos sobre su cabeza, el cuerpo inerme sólo movido por los jalones que le dan a su mochila, robada por los fascinerosos que corren, huyen como delincuentes…, y esas escenas volvieron una y otra vez por casi todos los canales de televisión y no hubo quién no las viera en Nicaragua. Apenas minutos después las imágenes de degradación humana le dieron la vuelta al mundo en You Tube.

La mala imagen de Nicaragua en vivo y a todo color por todo el planeta. La violencia estimulada desde el Estado, introducida en la mente de los seguidores fanatizados como algo legítimo, en base al irrespeto y a la intolerancia, sobre el supuesto de que las ideas del partido gobernante no sólo son las mejores, sino las únicas válidas, y que las demás deben reprimirse, silenciarse, exterminarse, intimidando a sus exponentes, agobiándolos, amenazándolos, golpeándolos, torturándolos.

El peor daño que este FSLN irreconocible le ha causado al pueblo de Nicaragua, es promover los antivalores, primero, con la vergonzosa apropiación de bienes estatales para su usufructo personal, en lo que se conoce como “La Piñata”, una demostración de deshonestidad y corrupción antagónica con principios básicos, no digamos con posiciones revolucionarias; y segundo, con el fraude electoral, el robo, el irrespeto, la cadena de mentiras, enmascaramientos, manipulaciones y poses para esconder la gran bribonada, y la consiguiente violencia paramilitar para impedir las protestas, las acciones para intimidar, amenazar y meter en miedo a buena parte de la sociedad, incluso contratando pandilleros, es decir, aprovechándose de quienes por diferentes causas cayeron en la marginación y la delincuencia.

Las principales víctimas del Frente han sido los jóvenes, esos que han creído el discurso de unos dirigentes autoritarios y dictatoriales, que les dijeron que no debe haber otras voces y que, si acaso pretendieran dejarse escuchar, había que acallarlas por todos los medios, incluyendo la violencia, o, sobre todo con violencia. ¿Cuántos jóvenes seguidores del Frente han estado dispuestos a enfrentar a quienes piensan diferente, a amenazarlos, a golpearlos? ¿Cuántos de ellos ya lo hicieron? ¿Y cuántos de ellos creen que no sólo es lícito hacerlo, sino que correcto y necesario? Jóvenes envenenados.

Por eso es tan importante que haya señales en el sentido contrario, mensajes que les digan que no es así, que somos seres sociales, que todos tenemos derecho, que se vale la diversidad, que Nicaragua será más rica con más opciones de pensamiento, y que todos debemos convivir más o menos armoniosamente. Qué bueno Elmer Cisneros.


*Editor de la Revista Medios y Mensajes
gocd56@hotmail.com

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