Jorge Eduardo Arellano
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Brigitte Hauschild*
Uso la forma femenina, ya que la mayoría de las sobrevivientes somos mujeres, pero siento que vale igual para acompañar a hombres sobrevivientes.


Fundamentos
Apoyar de cerca de una mujer que está en curación activa de un abuso sexual sufrido en la infancia puede ser un reto. Si bien formar parte de un proceso profundo de curación ofrece la posibilidad de un enorme crecimiento y gran intimidad, también puede producir conflictos, agobio o resentimiento. Puede igualmente producir miedo o confusión, inseguridad respecto a qué hacer, sentir o esperar. Esas son reacciones naturales y apropiadas ante una situación humana difícil y compleja.

Es importante que la persona que apoya cuide de sí misma. Es esencial que respete sus propias necesidades y reconozca sus límites si la sobreviviente desea más de lo que puede darle. Hay que animarla a buscar otros recursos, tomarse descansos, buscar también ayuda. Es difícil tratar con un sufrimiento tan agudo, y se necesita un espacio donde poder expresar los propios temores y frustraciones. Si te das cuenta de que te pones muy a la defensiva o te alteras cuando la sobreviviente habla sobre su experiencia del abuso, podría tratarse de una reacción ante experiencias pasadas que has reprimido. Eso suele ser muy común. Con frecuencia, el sufrimiento de una persona hace aflorar las heridas de otra. Es preciso buscar ayuda para tratar los propios sentimientos no resueltos. También tu eres importante. Todas las relaciones íntimas tienen mucho en común, ya sean de amistad, de pareja o de familia.

Como ayudar
Cuando una persona nos cuenta que ha sido víctima de abuso sexual en su niñez esta persona nos confía algo de su vida, que le ha causado mucho dolor, una experiencia terrible, y que le ha costado mucha valentía contarlo a alguien.

Del libro “El Coraje de Sanar”, de Ellen Bass y Laura Davis, comparto con permiso de las autoras algunas directrices que ayudarán a respetar la confianza y a su curación:
Créele. Aunque algunas veces ella dude de sí misma, aunque sus recuerdos son vagos, aunque lo que diga parezca demasiado exagerado, créele. Las mujeres rara vez se inventan cuentos de abusos sexuales. Hazle saber que estás receptivo/a para escucharle todo lo que quiere decir y que, aunque sea doloroso y perturbador, estás dispuesto/a a entrar con ella en esos lugares difíciles y a recibir con respeto sus palabras.

Acompáñala en la confirmación del daño. Todo abuso sexual es dañino. Aunque nos sea violento, claramente físico ni repetido, todo abuso tiene graves consecuencias. Ninguna experiencia de abuso sexual es positiva o neutra.

Ten muy claro que el abuso no es jamás culpa de la niña. Ninguna niña seduce a su agresor. Los niños piden afecto y atención, no abuso sexual. Incluso en el caso de que responda sexualmente, aunque no sea forzada y aunque no proteste, de todos modos no es la culpa de la niña. Siempre es responsabilidad del adulto no tener un comportamiento sexual con un/una niño/a.


Infórmate acerca de los abusos sexuales y del proceso de curación. Si tienes un conocimiento básico de lo que está sufriendo la sobreviviente, eso te ayudará para apoyarla. En Aguas Bravas o en Centros de mujeres, en PUNTOS de Encuentro o en organizaciones miembros del Movimiento contra el Abuso Sexual encontrarás informaciones y libros, particularmente los libros “El Coraje de Sanar” y “Romper el silencio”.


No compadezcas al agresor. La sobreviviente necesita tu lealtad absoluta.

Valora sus sentimientos: su rabia, dolor y temor. Estas son reacciones normales y sanas. Necesita sentirlas, expresarlas y ser escuchada.

Expresa tu compasión. Si sientes indignación, compasión, dolor por su dolor, síselo. Probablemente no hay nada más consolador que una respuesta humana sincera. Procura que tus sentimientos no aplasten los de ella.

Respeta el tiempo y el espacio que precisa la curación. La curación es un proceso lento que no puede apresurarse.

Anímala a buscar ayuda. Además de ofrecerle tu cariño y cuidados, anímala a pedir ayuda a otras personas, a buscar una terapia o a buscar un centro de mujeres donde se ofrecen grupos de apoyo mutuo.

Acepta que es muy probable que habrá cambios en tu relación con ella y mediad de cure. Ella va a cambiar y, cuando lo haga, tal vez será necesario que cambies también tú.

Resiste a considerarla víctima. Continúa considerándola una mujer fuerte y valiente que lucha por recuperar su vida.


*Soy sobreviviente
Aguas Bravas Nicaragua
aguasbravas_nicaragua@yahoo.com
Hablemosde.abusosexual@gmail.com
Teléfono: 251-0110