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En los últimos 20 años, la evolución del ejercicio del periodismo varió en su expresión y difusión, no así en sus realidades y debilidades profesionales.

El periodismo nacional tiene sustento en el manejo de géneros periodísticos, es decir “Nota informativa (Lead), Reportaje, Crónica y el uso de la entrevista como esencia de conseguir criterios, datos, información e ideas varias que alimentan un trabajo periodístico.

Además, el desarrollo de los medios electrónicos dejó un periodismo desarmado en su uso metodológico y si a ello le agregamos las limitaciones económicas, la ausencia de inversión para actualizar tecnología, una mal entendida rentabilidad, el resultado es el que vemos hoy.

Las falsedades mediáticas crecen no sólo en su contenido, sino en un acomodo que atenta contra el propio ejercicio profesional del periodismo nacional y si a la manipulación política, la aptitud inductiva de un sector del gremio y de los propietarios de los medios de comunicación le agregamos los defectos, limitaciones o desconocer la tecnología y método, el resultado es obvio.

Un mal resultado, una basura como producto que nadie compra, aunque lo observe como un artículo más en el escaparate de cualquier mercado, tienda o pulpería.

Ahora veamos lo del método.: Hay “¿primicias?”. Hay objetivamente “¿últimas horas?”. Hay “¿exclusivas?”, si hay “de primera mano”, si existe “póngale sello” que es ratificado hasta que sucede en ambos casos por la gente.

Publicar cualquier informe, dato, criterio, o idea no puede ser convertido en “noticia”, menos en “primicias” y es más cuando la base, el sustento es “una entrevista” que casi es la reacción de algún evento, informe o dato en el mejor de los casos y en el peor, como suele suceder, la ciencia del periodismo convertido en “trivialidades”, en un simple “tapazo”.

El periodismo como ciencia deformado en un mecanismo para “el dime y te diré” y lo más grave, ocupar la herramienta “del cuecho” que le da una transformación perniciosa al ejercicio profesional del periodismo y lo ubica como un simple “pendejada” ante la gente común, que descubre en el tiempo que abusaron de su buena fe.

“Primicia” no puede ser entrevistar a un político, a un funcionario, a un alcalde, a un concejal, a un diputado o a un “líder ONG” e inclusive a “un analista” o “expertos” que exponen puntos de vistas, que puede coincidir o no con la audiencia televisiva, radial, o lector de revistas o diarios y en el mejor de los casos el uso de medios en el servicio de Web en Internet.

Otro asunto vital es el uso unilateral de la entrevista para no incomodar a “la fuente” y después, buscar reacciones o la contraparte como decimos en periodismo. Y cuando ocurre una polémica, la tendencia es convertirse en una “falta de respeto a la audiencia”, dicho en buen nicaragüense “pleito de perro” y más aún si es del ámbito político. Que tan lejos estamos de tener “primicias” para este público, Que tan lejos estamos periodistas y propietarios de medios de comunicación de ser honesto desde el ejercicio profesional con la gente. Que tan lejos están los socios de medios de comunicación de respetar al pueblo, al que buscamos inducirle no informarlo para que el deduzca.

¿Lo profesional? Ah es una asignatura que ni siquiera iniciamos desde el objetivo del Colegio de Periodista, por estar enfrascados en quien lo controla y si bien lo asistencial es importante., comportarnos como profesionales, actualizarnos, procurar ejercerlo como ciencia, y no como “papitas fritas” es nuestra tarea obligada ante la nación nicaragüense.


*Periodista. Radio 580