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Llega a su fin la transformación del sandinismo al danielismo, son contados con los dedos de las manos los pocos de ideología histórica sandinista en el partido danielista. Lo que indica que nunca brillaron dentro de la estructura revolucionaria antes del ochenta y cuatro.

El poco brillo que tuvieron se les agotó en el poco camino que recorrieron. Y esos contados con los dedos de las manos hoy son millonarios, empresarios, inversionistas y explotadores de la clase trabajadora. Algunos viven en Nicaragua y otros en el exterior.

Hoy hablan o pretenden hablar como ricos y burgueses pero la gente no les cree, ya que los tienen como saqueadores de los bienes del pueblo, los que han delinquido para hacerse ricos y prepotentes. Otros están fuera del gobierno guardando silencio y observando los toros de largo y los que realmente fueron compañeros de lucha, de sufrimiento y sacrificios para resguardar el pensamiento político de Zeledón, Sandino, Pedrón, Raudales, Amanda Pineda, Ricardo Morales, Pomares, Turcios, Pedro Aráuz y muchos compañeros que cayeron en combates o torturados por la guardia somocista, o bien desaparecidos; con sus cuerpos camino al cielo ya que es una distancia infinita o su cuerpo ya hecho polvo bajo tierra.

Hoy somos pocos, los que seguimos vivo en una nueva lucha en contra de la naciente neo dictadura, en la que hay muchos Somozas y muchos CPC esperando la orden para atacar, pretendiendo silenciar las voces que claman por una verdadera democracia, respeto a los derechos humanos, participación ciudadana y una vida digna para los y las Nicaragüenses sin distingo de raza, color o tamaño. Con empleo digno, salud. Vivienda y un gobierno que invierta en educación desde el preescolar hasta la universidad y más allá, hacia la especialización sin importar la ideología de los estudiantes que ingresan para mejorar su vida política, económica y social.

Recuerdan aquellas palabras que rezaban. Por esos muertos nuestros muertos juramos defender la victoria. Es hora que los sandinistas salgan de donde se encuentran encerrados o silenciados por el gobierno danielista, es hora que los de la resistencia se levanten de sus camas y luchemos pacíficamente contra el gobierno, la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría, el Consejo Supremo Electoral, la Procuraduría de Derechos Humanos y los diputados comprados y sin moral, ni vergüenza para defender la Constitución. Es hora de que los que han visto pasar las lucha y no han participado hoy participen por el bien de la familia nicaragüense que por temor guarda silencio.

Es hora de salir a la calle y gritar basta ya de reelección ni para el señor presidente ni para los veinticinco, basta ya de corrupción en las diversas instituciones del gobierno. Exijamos al señor presidente y a sus súbditos el respeto a la Constitución Política de los nicaragüenses. No dejemos morir lo que aún es parte de nuestras vidas y nuestros muertos.