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Las generaciones actuales deben saber quién fue el general José Santos Zelaya López. Para historiadores independientes Zelaya es el personaje y presidente más grande que ha tenido Nicaragua. Lamentablemente sobre su personalidad y obra poco se ha divulgado. Nació en Managua, el 31 de octubre de 1853, hijo del cafetalero coronel liberal José María Zelaya y de doña Juana López. Después de bachillerarse en Granada, fue a estudiar a Francia, al Instituto Hoche de Versalles, con instrucción militar. Adquiriendo porte elegante y finos modales. Para Rubén Darío era un caballero culto, de noble presencia, correcto, serio, afable. Asimilando con devoción republicana los ideales de la Revolución Francesa y lo más avanzado del pensamiento político y social de Europa, pues visitó Inglaterra, Alemania y otros, naciendo en su espíritu el sueño de hacerlos realidad en su patria bajo el régimen colonialista de los 30 años conservadores y sustituirlo por un Estado Moderno.

De regreso divulgó la doctrina liberal entre jóvenes a quienes dio posiciones en su gobierno. Fue alcalde derrotando al candidato conservador, adquiriendo por sus obras gran popularidad. Electo Presidente del Partido liberal organizó la Revolución Liberal en León el 11 de julio de 1893. Tras varias victorias entraron triunfantes a Managua a las 8 de la noche del 25 de julio, siendo recibidos con antorchas y júbilo por el pueblo que los aclamaba.

Como presidente hizo realidad su sueño engrandeciendo Nicaragua. Se promulgaron códigos, leyes, consignando los principios del Derecho Moderno, que después de un siglo están vigentes. Fundo escuelas en las comarcas más remotas gratuita y obligatoria queriendo erradicar el analfabetismo. Trajo profesores extranjeros para los Institutos y Normales, zarzuelas y óperas de Europa para elevar la cultura. Nicaragua tuvo un desarrollo económico y social nunca visto. Multiplicó las oficinas administrativas con funcionarios probos. No había ladrones. Formó la identidad del pueblo nicaragüense como nación.

Zelaya era sobre todo nacionalista, celoso de la independencia y soberanía de Nicaragua, por esto tuvo problemas con los Estados Unidos que juraron derrocarlo porque se oponía a que se hiciera el canal interoceánico bajo sus condiciones leoninas y con soberanía sobre la franja del canal. Al saber que estaba en tratos con otras potencias, decidieron derrocarlo. Patrocinaron la traición del General Juan José Estrada, Intendente de la Costa Atlántica. Auto proclamándose Presidente Provisional de Nicaragua. Ya estaban derrotados cuando surgió un hecho inesperado, dos mercenarios estadounidenses, Lee Roy Cannon y Leonard Groce, no lograron dinamitar el vapor El Diamante, con 500 soldados, siendo capturados, juzgados y fusilados como criminales de guerra.

De este hecho se valieron los Estados Unidos para cerrar el caso Zelaya, enviándole la arbitraria Nota Knox, que violando el Derecho Internacional y Diplomático amenazaban al Presidente Zelaya con invadir Nicaragua, capturarlo y procesarlo obligando a Nicaragua a pagar indemnización por los muertos. Ante esta amenaza del país más poderoso del mundo y para evitar que su querida patria fuera invadida, masacrado su pueblo y mancillada nuestra soberanía decidió renunciar el 16 de diciembre de 1909. Ya en el poder los vende patria celebraron el oprobioso Tratado Chamorro-Bryan, por 99 años, por el cual Nicaragua no podía hacer el canal con nadie, siendo Abrogado por gestiones del Presidente Anastasio Somoza Debayle el 14 de julio de 1970, con el regocijo del pueblo nicaragüense.

El liberalismo remozado que trajo Zelaya de Europa, echó raíces y a más de un siglo vive y está vigente en las masas populares porque es doctrinas de libertad, sueño supremo del hombre, y a través de la democracia lucha contra el totalitarismo. Los gobiernos liberales han priorizado la educación, la justicia social con el Código del Trabajo, el Seguro Social, y otras conquistas sociales. Incorporó a la mujer con su voto a la vida pública dándole participación en los gobiernos.

Ahora que el liberalismo celebra su Efeméride caído por la división, hay que reflexionar buscando la unidad y solo la unidad para recuperar el Poder. Recordemos a Zelaya nuestro Apóstol cuando dijo: “Yo depongo todo resentimiento en beneficio de la paz, y la unificación del partido liberal para que no caiga del poder”.