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La semana pasada se cumplieron los dos primeros años de la puesta en práctica de la nueva política exterior de Rusia orientada a la contención del avance occidental en sus espacios vitales en lo que Rusia califica del “Extranjero Cercano”. Exactamente, el 8 de agosto de 2008, el ejército de Georgia atacó sorpresivamente la ciudad de Tskhinval en Osetia del Sur. La Federación Rusa demostró celebrar estos dos primeros años con la instalación en Abjasia de los famosos cohetes antiaéreos S-300. Los mismos que en su momento ante la preocupación e indagaciones de los norteamericanos, el presidente Vladimir Putin aseguró no haber vendido a Iraq, ya que si esto hubiese pasado la fuerza aérea norteamericana caería como moscas sobre Bagdad.”

Esta guerra extraña, aun hoy se analiza y toda una serie de dudas en cuanto a que si fue orientado por Occidente este ataque especialmente por los EU y su apuesta en general o sobre los objetivos planteados de manera particular por Georgia y por último a la respuesta beligerante de Rusia.

Se analiza etapa por etapa este conflicto de corto tiempo pero de rápida definición. Si bien es cierto, que a los días inmediatos del ataque de Georgia, (que en la voz de su presidente reconocieron el ataque con el haber iniciado operaciones militares para el control de esos territorios, que por más de 16 años se habían revelado) la respuesta rusa fue lenta y muy confusa. Cuando Rusia intervino para expulsar a las tropas de Georgia de los territorios invadidos. Los medios de comunicación masiva en Georgia comenzaron a declarar, que los atacados eran ellos y en los medios occidentales se hizo mucho eco de esta segunda versión.

Como resultado de esta aventura, Occidente salió derrotado en el plano político internacional y militar. Uno de ellos fue el presidente Zarkosy, de Francia, quien se ha planteado desde el inicio de su mandato hacer de Francia la puerta que una a Occidente con Asia. Sarkozy no tuvo tiempo de poner en práctica su plan de arreglo del conflicto, porque con la determinante respuesta militar rusa, la retirada obligada de los georgianos y la declaración del cese de las acciones militares el presidente francés quedo fuera del juego.

Los británicos, con una tradicional presencia en oriente medio y Asia Central en la voz de su canciller David Miliband terminaron descalificando la aventura georgiana al decir “Pienso que las acciones de Georgia fueron irresponsables y creo que la respuesta rusa fue desproporcionada e incorrecta y por esto nos encontramos en esta nueva situación [geopolítica N.A]”.

A pesar de más de diez años de reconstrucción y fortalecimiento de las capacidades del ejército de Georgia con mejor armamento de última tecnología y bajo el modelo norteamericano, Daniel Fried, asistente ejecutivo del secretario de estado norteamericano para los asuntos europeos y euroasiáticos declaró en su momento, que “los Estados Unidos de Norteamérica no una vez advirtieron a Georgia sobre la inaceptabilidad del uso de la fuerza militar en Osetia del Sur…pero sé, que la forma en que actuó el ejército de Georgia, ha hecho que surgieran en nuestro lado serias dudas.”

Lo que sucedió en Georgia era de esperarse. Si desde su creación la OTAN se había declarado como una organización con carácter defensivo y en 1999 al entrar en guerra con Yugoslavia, se urgió el derecho de asegurar sus convicciones morales por la vía de las acciones militares. En 2007 sin el consentimiento de la ONU y de Rusia en particular, fue modificado el estatus de Kosovo y ya ni se diga de las intenciones de integrar a Ucrania y a Georgia dentro de la OTAN. Lo último fue instalar un escudo antimisil en Polonia y la República Checa.

Con la puesta en práctica de la doctrina de política exterior rusa de contención del avance occidental en sus espacios geopolíticos. Teniendo en cuenta un juego de ajedrez donde los autores actúan en plena capacidad autónoma y en alianza, los rusos como expertos ajedrecistas dejaron las tácticas de apertura de gambito de dama y de rey, por cambio de peones a damas en las fronteras políticas con occidente y no solo en el Cáucaso.

Como ha sucedido muchas veces en la historia de los conflictos locales, estos tienden a trasladarse a territorios distante de una u otra manera. En este caso los resultados de este conflicto tan alejado de nuestro país, tuvo su grado de cercanía a nuestro país, cuando el presidente Daniel Ortega tomó la decisión de reconocer no solo a este territorio en el Cáucaso, sino también al de Abjasia. Y en el caso de nuestro hemisferio el presidente Hugo Chávez siguió los pasos del Comandante Ortega y no es intangible el pronóstico que otros países de la región como Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador, Cuba y Argentina se unirán en su reconocimiento internacional a medida que esto sea necesario.

*Presidente Ejecutivo

Centro Regional de Estudios Internacionales (CREI)