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Se dice que una gran parte del presupuesto familiar de muchos de los nicaragüenses se debe al trabajo duro e inhumano que viven los familiares emigrantes y que mes a mes mandan sus remesas y esto de alguna forma ayuda al presupuesto nacional..Un día, mientras hacía uso del descuidado sistema de transporte público de mi pueblo, San Rafael del Sur; veía en una de las comunidades aledañas a la carretera a una madre despedir a sus tres hijos con lágrimas en sus mejillas y rodeada de sus nietos y nueras. Esa mañana aún bajo la tenue penumbra que anunciaba el nacimiento de un nuevo día, se mezclaba con las lágrimas de esa familia, que caía víctima de la fragmentación familiar, donde muchos hijos no volverán a ver a sus padres, por culpa de las desacertadas políticas de los gobiernos de turno.

Aunque este gobierno llegó al poder con el propósito y loable labor de empoderar a los pobres por lo menos como propaganda de campaña los cuales se estiman en un 70 por ciento de la población. Estos pobres a falta de políticas comprometidas de implementar el trabajo y el desarrollo sostenible, se han visto por década y de forma sistemáticamente descuidados y nos hemos empantanado en luchas políticas estériles para el pueblo y muy beneficiosas para políticos corruptos que se han adueñado de las instituciones y de los espacios de incidencias.

El crecimiento económico por sí solo no puede mejorar sustancialmente la vida de los nicaragüenses por la falta de un diagnóstico que determine de manera prioritaria los problemas centrales que enfrenta el país y las causas principales que lo ocasionan.

Ya el pueblo no aguanta la politiquería barata impulsada por el gobierno y la supuesta oposición y dejan de lado los grandes problemas que nos aquejan. Se olvidan que una vida digna es derecho de todos los nicaragüenses y que existen millones de hermanos en este país que viven en situaciones deplorables, excluidos del desarrollo y del exiguo crecimiento económico sin posibilidades reales de ingresar a él. Quienes han detentado el poder económico y político han sido incapaces e inoperantes, no han logrado crear las condiciones adecuadas y suficientes para superar la pobreza por lo menos a los niveles centroamericanos.

La democracia y el crecimiento económico se complementan mutuamente y representan la base política y material de una prosperidad integral y justa, pero cuándo lograremos esa complementariedad, si no contamos ni siquiera con una democracia política, peor económica Es de todos conocido lo deplorable de las instituciones del estado y la democracia se construye con partidos políticos democráticos y con instituciones sólidas que hagan de la normalidad democrática un proceso realmente irreversible que tengan aceptación y respeto. También es conocido que las encuestas en enésima vez nos han dicho que el desempleo es el principal problema político de nuestro país. El trabajo es el mejor medio para escapar de la pobreza, evitar la fragmentación familiar y bajar los niveles de delincuencia. Pero el mismo no se puede imponer por una ley o con propaganda política. Más bien, se trata de un proceso urgente, complejo, que exige la participación de todos los componentes de la sociedad y principalmente de voluntad política del Estado y de la empresa privada ¿Cuándo los actuales políticos se sentarán a un diálogo serio no para seguir repartiendo o exigiendo cuotas de poder, sino para sacar de la pobreza a nuestra pobre gente? ¿Cuándo?.