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Hace un buen rato escuché al ex presidente del Consejo Supremo Electoral, señor Roberto Rivas Reyes, indicar lanzar en un futuro un nuevo modelo de cédulas a la ciudadanía, que dicho sea de paso lo expuso a priori del fraude electoral consumado por él junto a los ex magistrados de dicho poder del Estado, mismos a los que igual venció su cargo para el tiempo que fueron electo por la asamblea de nuestro país.

Dicha idea conlleva elaborar nuevas cédulas, de plástico más resistente, y lo mejor: con una fotografía a color, sin embargo, es menester preguntarse: ¿Cuál es el verdadero fin de lanzar este nuevo modelo de cédula sofisticado? ¿Por qué habría de proponerse después de haberse consumado un burdo y descarado fraude en los comicios municipales de 2008 y regionales de 2009? ¿Es de suma urgencia hacerlo cuando lo que se necesitaría hacer más bien, es cambiar a los actuales siete delincuentes ex Magistrados del Consejo Supremo Electoral, que bajo decreto dictado por Ortega contra la Constitución están usurpando funciones en dicho poder del Estado?
La iniciativa de elaborar nuevas cédulas por parte de los ex Magistrados del Consejo Supremo Electoral, no es más que el hacer olvidar a la población el fraude consumado por ellos en dichas elecciones, así como desviar la atención que tiene la población ante la situación ilegal en que se encuentran dichos ex funcionario del referido poder del Estado, para de esta manera seguir usurpando funciones mientras llegan las elecciones presidenciales de 2011, en la que ellos pretenden contar los votos de una manera en la que sin estar autorizado Ortega por la Ley para presentarse en las elecciones, permitírselo y hacerlo ganar sin haber ganado, todo a punta de un fraude en donde lo alcen sobre una supuesta victoria de más del 50 por ciento de los votos, y otorgarle así al FSLN unos 56 escaños o quizás más en la Asamblea Nacional, votos necesarios para que Ortega realice el cambio de sistema presidencial al parlamentario, a través de una reforma constitucional y así entronarse de por vida el orteguismo en el poder en nuestro empobrecido país.

Considero y espero que así de igual también lo considere el pueblo en mayoría de oposición a Ortega, que la urgencia de cambio dentro del Consejo Supremo Electoral, no es en materia de cédula, sino más bien de sujetos, de sujetos que respeten el ejercicio del sufragio universal que como derecho constitucional tenemos todos los nicaragüenses, a través de procesos electorales que se desarrollen en un ambiente de transparencia por árbitros honestos e imparciales bajo una masiva observación electoral Nacional y Extranjera, en donde los nuevos Magistrados nombrados obedezcan exclusivamente a la constitución y las leyes de la República y no así al delincuente de Ortega.

Aquellos nicaragüenses que depositan sus esperanzas en la oposición cobarde, pactista y vendida de nuestro país, de una manera en que a través de la misma se logrará elegir a los siete Magistrados del Consejo Supremo Electoral, permítanme decirles que están equivocados, la única manera de hacerlo es a través del pueblo, desde de las calles.