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Seducido por el ritmo de Son tus perjúmenes mujer, se suspendió del asiento meneando sus caderas, con la energía de un adolescente. Los ademanes del hombre moreno de baja estatura, provocaron silbidos, aplausos y murmullos de alegría, ¡Vamos Pulga!… ¡Arriba Pulga!… ¡Bravo Pulga!… Por un instante, sus movimientos causaron tanta risa que hasta endulzó los rostros más agrios. Con su baile espontáneo sellaba la presentación del texto Juigalpan Tierra de Caracoles, de Jorge Eliécer Rothschuh Villanueva.

Previo a este baile contagioso, Jorge Eliécer ante un Club de Obreros de Juigalpa repleto, abrió el paréntesis con Ya se oyen los claros clarines, Instantes instancias instantáneas, y Hotel Imperial como parte de la presentación oficial de su obra. Su canto de ruiseñor provocaba miradas de melancolía; ¿cómo les habrá impactado las afirmaciones de Jorge Eliécer, que los cuchicheos de los ex funcionarios oriundos de Juigalpa, Lombardo Martínez y Miguel De Castilla, y Carlos Guerra, no cesaban? ¿Rememoraban su pasado o se sentían aludidos por las referencias a sus familias que aparecen en Juigalpan Tierra de caracoles?
Alfonso Malespín Jirón, comentarista de la obra, con la seriedad que le caracteriza preguntó cuál de los tres retratos sobre Juigalpa eran los más auténticos: Letanías a Catarrán (Guillermo Rothschuh Tablada), Asalto a la memoria (Guillermo Rothschuh Villanueva) o Juigalpan Tierra de Caracoles (Jorge Eliécer Rothschuh). ¡Una mirada de complicidad fue la repuesta de los hermanos Rothschuh Villanueva! Aunque las tres obras de los Rothschuh se complementan y nutren la memoria de Juigalpa, el libro de Jorge Eliécer se caracteriza por retratar los rasgos físicos y psíquicos de los personajes. Su obra afirma la tesis de Víctor García de la Concha (El retrato literario en el renacimiento), quien señala que cada época tiene sus convicciones y expresa sus propios códigos.

Esta noche no fue viernes 13 de agosto de 2010, fue una retrospectiva hacia la Juigalpa de los sesenta. Más que la presentación de un compendio, era la cita entre cinco generaciones, que sin ponérselo muchos de ellos volvieron a revivir sus años de pubertad; fue un encuentro entre el cronista y sus personajes; un saludo entre los años de infancia del autor y sus amigos contemporáneos; un espacio en el tiempo que evocaba las andanzas de Jorge Eliécer, Memo, Edgard Aguilar y el resto del clan, visitando la Casa de Afrodita, los capuchones en los caudalosos ríos, las apuestas en la gallera de Tapita Sirias, diestro y sabio en el reino de los gallos; la fidelidad de ir a la plaza de toros solo para ver a Catarrán sortear a los toros más temidos; y los bailongos memorables los fines de semana en el Hotel Imperial de Doña Güicha Márquez.

Después de haberme logrado una fotografía de los lugares de referencia descritos en este texto, pude constatar que la mayoría de estos sitios solo existen en el imaginario de los lugareños adultos. Todo ha mudado, su urbe crece desordenadamente; sus fuentes de agua se están secando; más de la mitad de la Calle Palo Solo está poblada por nuevos negocios que brotan como hongos; prueba de ello es que el Hotel Imperial ha sido sustituido por una mezcla de pequeños tiangues, desde ópticas hasta traga monedas.

En mero siglo XXI, Jorge Eliécer trata de evitar que la globalización borre la memoria histórica de Juigalpa. La Asociación para el Fomento al Desarrollo de Nicaragua (Afodenic) se ha sumado a esta iniciativa auspiciando la edición de Juigalpan Tierra de Caracoles, para que la comunidad refresque su memoria a través de este libro. Ojalá que también la delegación del Ministerio de Educación de Juigalpa contribuya a la memoria de este municipio, incorporando este texto como bibliografía básica en los planes de estudios de los centros escolares.

Jorge Eliécer al inmortalizar a más de cien personajes en Juigalpan Tierra de Caracoles, ha cumplido con la identidad de su terruño; con su obra manifiesta que antes de ser escritor es un ciudadano consciente de su historia. Los personajes de Calle de Palo Solo, son un rico libreto, y su escenario los farallones de Amerrisque; su tomo se caracteriza por relatar historias, vidas, como el Pulga, a quien esa noche pude estrechar su mano y también contagiarme de su baile peculiar.


adrianuriarteb@gmail.com