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Cuando acepté ser conjuez en el año 2007 lo hice a solicitud del doctor José B. Pallais, Presidente de la Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional, manifestándome que tenía que llenar la cuota de Conjueces para el PLC y no había podido hacerlo, pues como no existía salario, no había candidatos para esa posición. Que sabía que yo no era militante de dicho partido en ese momento, pero que podíamos trabajar juntos para elaborar la Ley de Conjueces y así podría aportar a la justicia en Nicaragua cuando algún magistrado propietario tuviere que ser suplido.

Mi ego se llenó con la visión de que un día podría fallar sentencias en la Corte Suprema de Justicia y de esta manera llenar el sueño de todo abogado, que sus criterios jurídicos de interpretación de las leyes pudieran en un futuro plasmarse en las sentencias y sentar Jurisprudencia aunque fuera razonando su voto.- No hubo al momento consideraciones políticas, ideológicas o monetarias, únicamente consideraciones jurídicas.-
La opinión mía y de otros conjueces consultados en ese momento, fue que dicha figura jurídica estaba vigente en nuestra Constitución, era legítima pero ineficaz mientras no exista una ley que la desarrolle. Dicha posición coincidía con el pensamiento de los Magistrados PLC y FSLN de la Corte Suprema de Justicia, quienes en esos momentos y de manera expresa, varios de ellos manifestaron en programas televisivos que los conjueces no entrarían en funciones hasta no promulgarse una ley que regulara dicha figura jurídica.

Inmediatamente el Dr. William Villagra, conjuez electo y brillante abogado, preparó un ante-proyecto de ley, el cual me pasaron para que lo comparara con uno proyectado por el suscrito y se efectuaran los ajustes del caso y si mal no recuerdo, en agosto del dos mil siete se presentó el proyecto a la Asamblea Nacional, el cual la Junta Directiva de inmediato lo pasó a la Comisión de Justicia, donde fue aprobado de forma unánime por los diputados de las diferentes bancadas que integran dicha Comisión.

La Comisión de Justicia lo regresó a la Secretaría de la Asamblea para que ésta lo pasara al Plenario para su aprobación, pero de repente fuimos informados de que no sería pasada, pues existía una enorme oposición de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, liberales y sandinistas, pues fueron iluminados por el Espíritu Santo de que no convenía nombrar Conjueces, pues significaban un riesgo para sus cargos y compromisos políticos.

El proyecto de ley pasó al olvido y nunca se les ocurrió a nuestros Magistrados Rojos y Rojinegros que durante las ausencias, excusas, implicancias y recusaciones podían llamar a un conjuez para que los supliera y no se atrasara la justicia.

Jamás en el pasado fueron citados los Conjueces por la Corte Suprema de Justicia para la agilización de los casos judiciales, pues nunca les ha interesado dicha agilización, por lo que no encuentro justificación alguna para que en estas circunstancias coyunturales, eminentemente políticas, se pretenda usar de nuestros cargos de Conjueces esgrimiendo ahora la eficacia y funcionalidad que los mismos Magistrados expresa y tácitamente le negaron en el pasado próximo. Ahora la Divina Providencia los ha iluminado nuevamente en este pegón político y han comprendido que los Conjueces son necesarios.

Tienta la idea de Integrarse como Conjuez a la Corte Suprema de Justicia, pero cómo justificar esa actitud ante mi conciencia, que dejando a un lado partidarismos, pasiones y fanatismos políticos que nunca han contribuido a la canasta básica de mi hogar y únicos culpables de nuestro atraso social y económico, me dice, no podés entrar a asumir funciones de Conjuez sin la debida ley aprobada por la Asamblea Nacional que reglamente dicha institución. Mi pensar sigue siendo el mismo que tenían Magistrados liberales y sandinistas en el dos mil siete.

¿Por qué nunca hacemos las cosas como deben ser? Este problema de la Corte tiene meses de estar planteado. ¿Qué costaba introducir, bajo la figura de urgencia, el proyecto de ley a la Asamblea y aprobarlo por 47 votos que tiene a su orden el FSLN?

Exhorto a la Asamblea Nacional para que en aras de la mejor andanza y celeridad de los procesos que se conocen en la Corte Suprema de Justicia, así como por el principio de cosa juzgada que podría quedar en entredicho, el Proyecto de Ley de Conjueces sea aprobada en breve por nuestra Asamblea Nacional y de esa manera, en los casos y la forma en que lo establezca la Ley, se integren los Conjueces, a como en derecho corresponde, a cooperar con la agilización de la justicia.


gareas@cablenet .com.ni