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Decía en artículo anterior que el acuerdo político o pacto es de total necesidad, y mencionaba algunos aspectos históricos, así como también por cuestión de espacio y abreviación olvidé mencionar los de Contadora, Esquipulas, Sapoá, y el de Agüero-Somoza (famosísimo). Trataré de hablar en otra ocasión de estos.

Hoy me motiva escribir sobre un pacto más serio y delicado que debería ser de ineludible obligatoriedad entre los precandidatos de la oposición que aspiran a la silla presidencial, específicamente los que- Dios así lo quiera -piensan competir en la primarias interpartidarias.

Por desgracia para nosotros los que enfilamos nuestros pensamientos por el lado derecho-con sus variantes-no poseemos esa habilidad que tienen los del otro sector-el izquierdo socialista, cristiano y solidario-que con solo llamar traidor a su adversario, como por obra y gracia de quién sabe quién, deja de ser adversario.

Entrando en materia invito a los precandidatos para que se den una merecida tregua, ahondando más en las virtudes de ellos que en los defectos de sus contrincantes. Y me pregunto: ¿Siendo que el Dr. Arnoldo Alemán es todo lo que les da la gana decir a sus adversarios que es, por qué diantres no compiten con él? ¿Por qué no le apabullan y le ganan? ¡Eso sería más convincente!
Hay un señor que más parece una verdulera-con el respeto que estas señoras se merecen- que un director de programa radial. Pero no le culpo tanto a él, como a quien lo ha hecho su compadre. Y para colmo lleva más de cuatro años insultando, vociferando, hablando disparate tras disparate sin que el mismo dueño de la radio lo ponga en su lugar. Y lo peor es que un aspirante se pone mano a mano con el referido sujeto.

Actitudes como la descrita en el párrafo anterior confunden al electorado y hacen gozar al adversario por las facilidades que le otorga de manera gratuita: Promover la división. Y luego quieren echarle la culpa a los porcentajes electorales. ¡Por favor! Ni con 30% hubiera ganado la derecha en la forma que iba. Totalmente dividida. Y para colmo uno de los candidatos sale a reconocer el triunfo en lugar de esperar prudentemente los finales del conteo.

Hay otros precandidatos que no hablan tonterías de sus contrincantes. Y así deberían de ser todos. Es mejor proponer la unidad a base de una leal competencia, que se organice y desarrolle con la mayor formalidad y control posibles. Y, por Dios, dejemos las ofensas personales del adversario. Si somos tan buenos y tenemos tanta simpatía entre el pueblo: Demostrémoslo.

Recién le preguntaba al ex presidente Dr. Arnoldo Alemán-en un programa radial- que si perdía en las primarias me permitía desde ahora reclamarle públicamente que se uniera al ganador. Además de contestarme afirmativamente me repreguntó: Y si gano le pedirás a los derrotados que se unan a mí. Ya no me dio tiempo de contestarle y lo hago en este escrito: Me uniría al PLC para apoyar solidariamente a quien gane: A usted o al Lic. Eduardo Montealegre, Don Fabio, Dr. Vidaurre, en fin, a quien sea elegido por el pueblo votante, en las primarias.

Señores precandidatos hagan el mejor pacto o convenio: Dejen de agredirse verbalmente, fomenten el respeto mutuo y sobre todo no titubeen, no cambien de posición política como quien cambia de camisa. Busquen un creador de imagen que los obligue a respetar a su adversario y ser firmes.


Acastell46@yahoo.com