•  |
  •  |
  • END

En algunos medios informativos nacionales, se ha cuestionado una disposición de nuestro gobierno de donar una propiedad inmueble a la Embajada de Cuba, acreditada en Nicaragua. No voy a referirme a los aspectos legales, sino a algunas expresiones que además de injustas, revelan la ignorancia sobre la generosidad del gobierno y pueblo cubano hacia Nicaragua.

Se señala que “todo esto tiene como trasfondo un patrocinio ideológico”. Cuando el terremoto de Managua, en diciembre de 1972, imperaba la dictadura dinástica somocista. Uno de los primeros países en hacerse presente fue Cuba. En la Colonia Máximo Jérez se instaló un hospital de campaña, donde se atendieron miles de casos por medio de eminentes médicos. Grandes eran las filas de damnificados que recibían ayuda alimenticia. Fuimos testigos, por primera vez, de cómo un pueblo con limitaciones, compartía lo que tenía por razones solidarias y no ideológicas.

Después del triunfo de la revolución sandinista en julio de 1979, fueron miles de nicaragüenses los que viajaron a Cuba para recibir servicios de salud y educación. Debe sumarse la ayuda que recibió el pueblo nicaragüense en su propio país, cuando grandes contingentes de médicos, maestros, especialistas en diferentes campos, vinieron a Nicaragua. Casi siempre, los críticos al gobierno cubano se refieren a la presencia de la misión militar, sin considerar a quienes se trasladaron, con grandes sacrificios a los sitios más lejanos y pobres para prestar sus servicios, sin consideraciones ideológicas.

En varias ocasiones he tratado de conseguir datos estadísticos sobre la cooperación cubana, tanto la brindada aquí como en la isla. Estoy convencido que es casi imposible lograrlo. Cuantos nicaragüenses, hombres y mujeres, han obtenido un título profesional en Cuba, la mayoría proveniente de humildes familias que sin esa oportunidad jamás hubieran llegado a ser médicos o ingenieros. Recuérdese que dentro de los convenios de cooperación se llegó a tener hasta dos vuelos diarios, incluida la alimentación.

Se dice en la publicación que: “no se conoció qué fue lo que el gobierno isleño entregó a Nicaragua para argumentar esa reciprocidad”. ¡Tamaña ignorancia! Igual me parece desacertado que la Procuraduría General de la República haya empleado ese término puesto que nunca Nicaragua llegará a alcanzar la “reciprocidad” con Cuba, eso desde el punto de vista material y cuantitativo. Pero en el caso de Cuba hay que agregar que la cooperación trasciende a valores éticos y morales pues se trata de compartir lo que se tiene y no lo que sobra, como en el sistema capitalista.

Me molesta la actitud de quienes sólo critican negativamente a Cuba. Comparto la opinión de aquellos que así como no dicen que Cuba es un paraíso tampoco aceptan que sea un infierno. Me parece hipócrita que se señalen violaciones a los derechos humanos en Cuba sin reconocer que las peores violaciones en territorio cubano, son las que se realizan en el enclave de Guantánamo, ocupado por tropas militares norteamericanas. De eso no se habla cuando la cobija es de barras y estrellas.

En lo personal y familiar, considero oportuno renovar mi gratitud al gobierno y pueblo cubano. En los serios problemas de salud que he tenido, agravados por mis limitaciones económicas, he recibido siempre el tratamiento, no sólo médico, sino de esa solidaridad de alta calidad humana.


*Periodista-Historiador