•  |
  •  |
  • END

Caminando en un centro comercial de la ciudad, me encontré con un amigo que hacía poco más de siete años, no miraba. Tras sorbos de café segoviano, remembranzas de un pasado feliz e intercambios de experiencias, expresó cómo había finalizado sus estudios en psiquiatría y cómo se había casado. Me comentó un caso muy particular, en donde uno de sus pacientes interactuaba y conversaba con un supuesto niño a quien sólo el paciente podía ver y escuchar. Explica cómo la vida de esta persona se vio seriamente afectada por esta ilusión que le acompañaba día y noche.

El episodio más relevante, comenta, fue la vergüenza que atravesó cuando estaba en un supermercado; su pequeña ilusión lo hostigó a tal punto, que le reprendió en público, asustando a todos a su alrededor. Menciona cómo mejoró la salud del paciente; sin embargo, las apariciones mermaron, pero nunca se fueron por completo. La única recomendación prescrita para este mal, ingeniosamente, fue utilizar un “mano libre” para cuando le ocurrieran estos episodios (como los del supermercado) evitando vergüenza, y compaginando en la normalidad social.

El ser humano se enfrasca en sus dificultades o problemas tratando de buscar remedios o soluciones convencionales; empero, estas búsquedas no son suficientes para librarnos de nuestros miedos, carencia, crisis o sufrimientos. Con un poco de imaginación nos llevará a explorar soluciones prácticas a dichos impedimentos. A veces es más importante que meramente el conocimiento lógico de cómo “arreglar” las cosas. Así pues, hace algún tiempo, estaba redactando unos documentos en donde utilizaba con frecuencia las palabras “productos y servicios” siendo necesaria su señalización. Aquello casi se volvía monótono y tenía el peligro que el documento perdiera su interés para el lector-objetivo. Transformando el documento más ameno, decidí unir las dos palabras para producir una sola: “proserv”. Fue una idea descabellada, pero cumplió con su propósito.

Pensar “fuera de la caja” es un método eficiente para buscar alternativas de soluciones no convencionales, observando el “problema” bajo la visión (o percepción) de la otra parte del problema. Esto es, por ejemplo, ver la gestión (dificultada) no bajo la modalidad de gerente, sino del cliente (o viceversa). La imaginación es una característica propia de los seres humanos que nos puede ayudar a anticipar y buscar soluciones prácticas y razonables, apegadas a nuestras necesidades y juicios, acorde al entorno que nos rodea. Nos ayuda a ordenar y filtrar la información del entorno para desarrollar un vínculo de lo real con lo posible y visionar el progreso. Logros como las video-conferencias, “impresión de luz” en lámina o la nanotecnología aplicada en la medicina fueron concepciones meramente, y en un principio, “imaginarias”, hechas realidad.

La imaginación, además de ser una herramienta poderosa y propia del ser humano, es esencial para la toma de decisiones y para resolver problemas tanto personales como empresariales. Nos dota de una visión de cómo “hacer” las cosas, cómo planificarlas, dirigirlas e inclusive cómo ejecutarlas, sobretodo, en un entorno tan cambiante y competitivo con que nos enfrontamos día a día.


*Experto en comunicación y publicidad