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Así titulamos un trabajo que presentamos en Lima, Perú este 2 de Agosto, en el Coloquio Internacional “Políticas Educativas, Desigualdad y Ciudadanía”, que organizó el Foro Latinoamericano de Políticas Educativas (Flape) y cuyo referente en Nicaragua es el Instituto de Educación de la Universidad Centroamericana (Ideuca). Participaron investigadores e investigadoras de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Nicaragua y Perú. Y docentes, investigadores, funcionarios de instituciones de educación y representantes de organismos de sociedad civil de Perú.

De los trabajos presentados queda claro que, en Nicaragua, como en el resto de América Latina, ha habido mejoras en educación. Sin embargo, teniendo presente los avances de la ciencia y la tecnología y las necesidades del desarrollo de las personas, de las comunidades y de las naciones, los problemas y desafíos son múltiples, más cuando aún se mantienen inequidades y desigualdades económicas que tienen severas repercusiones en educación.

Días antes habíamos conocido de los estudios de la Cepal, que 10 de los 15 países con mayores niveles de desigualdad en el mundo son de América Latina. Uno de ellos Nicaragua.

Ello implica que, niños y niñas, adolescentes y jóvenes de los sectores más empobrecidos, de las zonas rurales, del Caribe, de los pueblos indígenas y grupos étnicos y con discapacidades, son quienes más viven y sufren esas desigualdades.

Cabe señalar que según informes de diversas fuentes, un poco más del 10% de la población nicaragüense tiene algún tipo de discapacidad, es decir alrededor de 500 mil personas que en su gran mayoría no tienen acceso a los servicios de educación, salud, empleo, recreación y a las demás políticas públicas, pero que igual siguen demandando el reconocimiento pleno de la sociedad.

Es en ese marco desarrolla su trabajo la Asociación de Madres, Padres, Familiares y Amigos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes con discapacidades, “Los Pipitos”, que trabajan por su rehabilitación, integración social y sus derechos. Son alrededor de 15 mil familias asociadas en Los Pipitos que proyectan su trabajo en todos los departamentos y regiones autónomas y en cerca de 90 municipios en el país.

Cuentan con el Instituto Médico Pedagógico, un centro nacional de rehabilitación integral, que es el único existente en el país y de muchos otros países, dos centros regionales y 50 centros de rehabilitación y educación temprana.

En todos estos centros y desde ellos, desarrollan 5 programas: Sensibilización, Incidencia y Promoción de los Derechos Humanos; Aprendizaje Familiar Comunitario; Integración Social y Gestión Comunitaria; Desarrollo Asociativo y de Fortalecimiento Institucional.

La Asociación “Los Pipitos” tiene su fuerza y éxito en reconocer que el centro de todo su trabajo, son sus hijos e hijas, los niños, niñas, adolescentes y jóvenes con discapacidades.

En destacar y dirigir su trabajo en función de las familias y reconocer que la participación informada y empoderada de la comunidad, es determinante. Además del fortalecimiento organizativo, el voluntariado, la descentralización, comunicación, sensibilización y formación de padres y madres, maestras y maestros, empresa privada y cooperación internacional. La sensibilización e incidencia que desarrollan ante autoridades en los distintos poderes del estado y en los distintos niveles.

Los Pipitos son las experiencias e historias, la vida misma, de miles de niños, niñas, adolescentes y jóvenes con disCapacidades que en algún momento o a lo largo de su vida, han recibido apoyo de esta Asociación.

Son la historia de todas/os y cada uno/a de sus madres y padres de familia -aunque fundamentalmente de las madres de familia- pero también de abuelas y abuelos, de tíos/as, hermanos y hermanas. De maestras y maestros, de vecinos y otros organismos de sociedad civil.

Son miles de historias, que uno oye decir y que puede constatar. Historias donde las palabras, que muchas veces han perdido sentido, en los liderazgos políticos e institucionales, pero también en otros ámbitos de la vida nacional y en el común de las personas, cobran vida: amor, luchas, risas y lágrimas, caídas y levantadas, esperanzas, logros, frustraciones, éxitos y desafíos. Historias de perseverancia, confianza, solidaridad verdadera, compromiso, una actitud positiva y proactiva.

Historias de orgullo por cada nuevo paso, cada sonrisa, cada movimiento; por el color, la letra y el número aprendido, el nuevo sonido y objeto que percibe, la nueva palabra que emite, las canciones que canta, el baile que realiza, sus trazos y dibujos que son obras de arte, las Olimpipitos en las que participó. Un mundo de ilusiones y realizaciones. Historias de orgullo colectivo en territorios y a nivel nacional. Experiencias exitosas, que contribuyen, una a una, a seguir luchando, para lograr la educación inclusiva de niños, niñas, adolescentes y jóvenes con disCapacidades. Pero también para seguir avanzando en lograr su inclusión en una sociedad de por sí desigual y excluyente.

Los Pipitos es una de las múltiples organizaciones de sociedad civil que día a día trabajan en la promoción y defensa de los derechos humanos, desde la acción cotidiana, desde la propuesta y desde la movilización, partes sustantivas de la incidencia que hay que seguir impulsando, para un día lograr una sociedad cuya riqueza generada sea equitativamente distribuida, es decir, una Nicaragua, menos desigual, más justa, más equitativa, en lo social, económico y político.