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Brito y la ruindad de Chávez
La muerte de Franklin Brito, biólogo y agricultor venezolano, 49 años, tras la quinta huelga de hambre realizada en protesta por la violación de sus derechos y el arrebato de sus tierras han dejado en evidencia la bellaquería del régimen chavista. La tragedia comenzó varios años atrás cuando Brito estuvo en desacuerdo con el alcalde de su zona en fumigar cultivos de ñame y propuso un abordaje más ecológico. En represalia, el Estado emitió cartas agrarias adjudicando a otros agricultores el lote en que Brito había invertido sus ahorros y encima lo corrieron de su cargo de maestro municipal. Reclamó ante cuanto tribunal agrario y ordinario pudo, hasta llegar a la Corte Suprema y al propio Ejecutivo y no hubo manera, por lo que recurrió a sucesivas huelgas de hambre. Como no aceptó sobornos ni cumplimiento a medias, fue recluido de manera forzosa en el Hospital Militar de Caracas, sedado y aislado en el área siquiátrica y sin posibilidades de ver a sus abogados. La Corte de Apelaciones rechazó su solicitud de hábeas corpus y sólo permitieron escasas visitas de la Cruz Roja, todo ello pese a no haber cometido ningún delito, hasta que finalmente murió el lunes. La muerte de Brito se suma a la del albañil Orlando Zapata Tamayo quien protestaba por las condiciones de detención en Cuba y que llevó finalmente a excarcelar a los presos políticos. Las últimas declaraciones que circulan en You Tube de un esquelético y semidesnudo Brito son de una dignidad estremecedora y a la vez, una demoledora denuncia de la ruindad de Chávez. (Ver:http://www.lapatilla.com/site/2010/08/30/murio-franklin-brito-confirmo-su-hija/)

Necrofilia bolivariana
En vez de ocuparse de la denuncia de Brito y de las estratosféricas cifras del homicidio en Venezuela, Chávez parece dedicar su tiempo a perseguir sus aficiones necrófilas por aquello de los ritos para mantenerse en el poder. Tal vez por la cercanía de las elecciones legislativas, más que los muertos cotidianos producidos por una delincuencia tolerada por su gobierno, le interesan los difuntos de hace 200 años. En estos días, cuando Brito agonizaba, exhumó los restos de las hermanas de Bolívar, María Antonia y Juana, para extraerle piezas dentales y comprobar el ADN de Simón con fines de babalao. Sin embargo, parece que a quien Chávez está reencarnando es a Juan Vicente Gómez, dictador que con costo sabía leer y escribir, que llegó al poder por un golpe de Estado y dominó a Venezuela durante 27 años. El “Benemérito” Gómez, eliminó a la oposición y se perpetuó en el poder con una Asamblea servil y al igual que Chávez, tenía como estandarte a Bolívar. Tanto, que Gómez hizo alterar su fecha de nacimiento y ordenó registrar su muerte en la misma fecha que la del Libertador. ¡Oh hi de puta bellaco…! como diría nuestro señor Don Quijote.

Malandro mayor
Por si alguien tenía dudas sobre los vínculos de Chávez con la narcoguerrilla, esta semana apareció un testigo para disiparlas. Nada más y nada menos que el ex-asesor de Seguridad Nacional del mismísimo Hugo, Contraalmirante Carlos Molina Tamayo. Le contó al Nuevo Herald cómo un militar retirado cercano al presidente le pidió 300 fusiles FAL del arsenal de las fuerzas armadas para los “compañeritos” de las FARC y sacarlos “sin dejar rastro”. Tal como en Nicaragua, las fuerzas armadas venezolanas están siendo partidizadas y perdiendo institucionalidad, al ser sustituidas con abundancia paramilitarismo y CPC, puesto que Chávez cree que revolución es igual a quebrar estructuras y que la violencia es “lucha de clases”. Es de suponer que no sólo hay tráfico de armas para las FARC, sino que también para los malandros del régimen. El Observatorio Venezolano de Violencia, indica que la impunidad y la corrupción son las causas principales del aumento del crimen que registró el año pasado más de 19 mil asesinatos, 91% de los cuales han quedado sin castigo. Al pendenciero de Chávez no se le ocurrió mejor cosa que mandar a prohibir la información sobre la violencia, mientras el director del oficialista Telesur, Andrés Izarra, respondió con vulgares carcajadas a las pavorosas cifras durante un programa de CNN. El hecho es que más de 100 personas son asesinadas cada fin de semana y en la morgue, como dice la gente, “no hay cama pa´tanto muerto”. Pongamos nuestra barba en remojo.

Bolidesastre
Lo único que ha producido la revolución “bolivariana” en los 11 años de Chávez en el poder es un verdadero boli-desastre: la inflación registró un incremento acumulado de 850 por ciento, por las políticas equivocadas que causaron la destrucción del aparato productivo, con expropiaciones e invasiones de fincas, lo que significa que en Venezuela hay escasez de alimentos básicos como el aceite, el azúcar, la harina, la carne y los granos y se demanda la importación del 70% donde antes era del 30%. La incompetencia, ineficiencia y corrupción, tal como en el régimen homólogo de Nicaragua, es la “marca del zorro” del socialismo chavista que muestra una patológica aversión a las estadísticas cuando de rendir cuentas se trata, como en el caso de los millones de toneladas de alimentos podridos y las cifras de homicidio, pero igualmente tiene sus boli-funcionarios para magnificar logros, maquillar el fracaso y ocultar la debacle económica. Sin embargo, el anuncio de Chávez de la creación de la “cédula del buen vivir”, que es una vil tarjeta de racionamiento para utilizar en los boli-mercados públicos, es todo un acto de admisión del estado de cosas. Uno se pregunta entonces ¿y de qué carajos hablará Ortega con Chávez que no le pudo aconsejar que no hiciera en Venezuela las mismas cag… que él hizo en Nicaragua durante los traumáticos años de la revolución sandinista?